Alan Gross: Castro's prisoner
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    Carbón de marabú, “el ejemplo perfecto”

    Carbón de marabú, “el ejemplo perfecto”
    16 de febrero de 2017 – 14:02

    El régimen de Castro ha estado muy ocupado en hacer creer que ciertos
    productos vienen del sector privado o de cooperativas agrícolas en Cuba

    Sr. Gilbert decididamente este es el “perfecto ejemplo”.

    Este artículo comenzó con una simple misión, la de mostrarle al mundo
    los campos de labor forzada que producen el carbón de marabú en Cuba. La
    inspiración para escribir sobre esto nació con Eliecer Bandera Barrera,
    un activista cubano de derechos humanos, miembro de la Unión Patriótica
    de Cuba (UNPACU), quien fue sentenciado el pasado septiembre, a tres
    años de prisión, en Cuba, por exponer la realidad detrás de toda esta
    campaña de venta, como ejemplo de la primera exportación comercial desde
    hace medio siglo, de Cuba hacia los Estados Unidos. A medida que el
    artículo continuaba, aparecieron conexiones que más adelante me
    indicaron la verdadera naturaleza de este acuerdo entre los Estados
    Unidos y Cuba.

    El régimen de Castro ha estado muy ocupado en hacer creer que ciertos
    productos vienen del sector privado o de cooperativas agrícolas en Cuba.
    Tomemos el caso del carbón de marabú, del cual dijeron era producido por
    cientos de trabajadores dueños de cooperativas de acuerdo a un artículo
    publicado por el “Chicago Tribune”.[1]

    Barrera arriesgó su seguridad y su libertad al filmar los campos de
    marabú actuales. Él capturó la realidad que aquellos que promulgan el
    acercamiento y la normalización con Cuba no quieren ver.

    Este video le costó a Barrera tres años de su libertad, porque muestra
    las condiciones inhumanas en que los trabajadores del marabú están
    forzados a sufrir. La cruel imagen no tiene nada que ver con lo que se
    entiende como “negocio privado” o “cooperativas agrícolas”. Detrás de
    toda la propaganda se puede apreciar seres humanos que duermen por
    turnos, en jergones (colchón improvisado de paja o hierbas), dentro de
    estructuras dilapidadas, expuestos a las inclemencias del tiempo y donde
    las mantas para cubrirse no son permitidas. La energía para comenzar a
    trabajar en los campos, viene de un pedazo de pan y agua con azúcar. No
    tienen ninguna medida de protección, ni los equipos correctos para
    cortar el marabú. Además, el equipo que usan lo tienen que pagar.
    Trabajan bajo la dureza del sol tropical, bebiendo el líquido necesario
    proveniente de un charco de agua sucia que comparten con las vacas. Se
    asean en un canal de agua mugrosa de donde también tienen que beber
    ocasionalmente.

    En el video los trabajadores declaran que les están pagado, entre
    $200-$300 pesos cubanos, por tonelada de carbón de marabú producido, a
    veces les pagan menos. Esto es el equivalente a $10-$15 dólares
    americanos por tonelada. Este negocio le representa al régimen castrista
    $420 dólares por tonelada de carbón de marabú.

    El abogado Scott Gilbert de Washington DC, ha sido el líder proponiendo
    este negocio del marabú con el régimen castrista. A raíz de firmar el
    contrato de compra-venta del carbón de marabú con Cuba, Scott Gilbert
    declaró que “este negocio marca el comienzo de una nueva era de comercio
    entre Estados Unidos y Cuba. Este es el ejemplo perfecto de ganancia
    para ambos países”.

    Gilbert es dueño de una serie de compañías dedicadas a hacer negocios
    con el régimen castrista. Estas incluyen: Coabana Trading, la cual
    promueve una variedad de proyectos de exportación e importación a nombre
    de negocios de Estados Unidos con Cuba, Coabana Development LLC, Coabana
    Holdings LLC y Reneo Consulting, quien vocea orgullosamente en su sitio
    de la web “construyendo relaciones fuertes y duraderas con el gobierno
    cubano”.

    Lo que hace todo esto de particular interés es que Scott Gilbert fue el
    abogado que representó a Alan Gross, el contratista americano que estuvo
    preso en Cuba. Las negociaciones para obtener la libertad de Alan Gross
    fueron la justificación de la Administración Obama para comenzar la
    estrategia de acercamiento con el régimen castrista.

    Mucho se ha dicho últimamente de conectar los cubanos a la Internet.
    Irónicamente fue Alan Gross quien intentó esta conexión con las
    sinagogas judías lo que le condenó a 15 años de prisión en Cuba, de los
    cuales cumplió cinco años. De acuerdo a la entrevista de “60 Minutes”
    hecha a Alan Gross en noviembre 15 del 2015, los cubanos le amenazaron
    de arrancarle las uñas y ahorcarle. Perdió 110 libras y cinco dientes
    por la falta de nutrición y que pasaba el día dando 10,000 pasos en
    círculos dentro su celda de 18” x 18”, infectada de cucarachas y que
    compartía con otros dos presos.

    En mayo del 2015, Gilbert fue anfitrión de un almuerzo en su casa para
    lanzar el comité político de acción “New Cuba”. La misión de “New Cuba”
    es cabildear en el Congreso para que levante las restricciones de viaje
    a Cuba de los americanos que deseen visitarla o expandir el comercio con
    la isla comunista. “New Cuba” es parte de “Engage Cuba”, una coalición
    nacional dedicada a acabar con el Acta de Libertad de 1996 (Cuban
    Liberty and Solidarity Act of 1996). Este Acto referido como “el
    Embargo” contiene las condiciones de levantar las sanciones de Estados
    Unidos a Cuba, basados en:

    Libertad para todos los presos políticos
    Legalización de partidos políticos de oposición y otras organizaciones
    de la sociedad civil.
    Fechas para la celebración de elecciones libres y multipartidistas.
    La naturaleza desproporcionada de este acercamiento, a favor de un solo
    lado, y el interés de Gilbert de negociar con el régimen castrista, es
    irónico. No son campesinos independientes los que producen el carbón de
    marabú, son esclavos en un campo de labor. Lejos de beneficiar a los
    activistas de derechos humanos, estos negocios los convierten en
    víctimas, como es el caso de Barrera, quien ha estado preso por exponer
    la realidad de estos campos. Lejos de empoderar al pueblo cubano, como
    insistió la Administración Obama, en su estrategia de acercamiento a
    Cuba, el negocio del carbón de marabú ejemplifica como el comercio con
    la dictadura conlleva a la explotación de los cubanos.

    Hablando en Fox News Latino, el pasado mayo, donde animaba a hacer
    negocios con Cuba, Gilbert fue cuestionado sobre cuál fue el momento
    crítico para hacer negocios con Cuba. Dijo que le preguntó al gobierno
    cubano qué querían de los Estados Unidos, y que la respuesta por parte
    de los castristas fue una sola palabra “respeto”.[2] Irónicamente
    demandaron lo que el régimen castrista le niega al pueblo cubano.
    Pregúntenle a cualquiera que le hayan golpeado, detenido, puesto en
    prisión o trabajado en un campo de marabú, el “respeto” que han recibido
    del régimen.

    El mundo entero se ha levantado en protesta cuando ha sabido de personas
    trabajando en condiciones inhumanas, cuando personas inocentes son
    llevados a cumplir cárcel por promover la defensa de los derechos
    humanos. La demanda de los derechos de los trabajadores y la liberación
    de presos políticos no puede ser ignorada para Cuba.

    *Silvia Gutiérrez-Boronat es activista de Derechos Humanos y Directora
    de Comunicaciones del Directorio Democrático Cubano.

    [1]
    www.chicagotribune.com/news/nationworld/ct-first-cuban-export-to-us-artisanal-charcoal-20170105-story.html

    [2] video.foxnews.com/v/4238256449001/?#sp=show-clips

    Source: Carbón de marabú, el ejemplo perfecto | Cuba –
    www.diariolasamericas.com/america-latina/carbon-marabu-el-ejemplo-perfecto-n4115092