Alan Gross: Castro's prisoner
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    Grupos que favorecen acercamiento a Cuba intentan poner buena cara al mal tiempo

    Grupos que favorecen acercamiento a Cuba intentan poner buena cara al mal tiempo
    NORA GÁMEZ TORRES
    ngameztorres@elnuevoherald.com

    WASHINGTON, D.C.
    Tras los brindis con ron Havana Club y los discursos motivadores, las sonrisas de los invitados apenas podían ocultar la preocupación a unos días de la elección de Donald Trump.

    En el elegante The Hamilton, en la capital, se congregaron más de 300 personas en un evento de recaudación de fondos para celebrar el décimo aniversario del Centro para la Democracia en las Américas (CDA), una organización que trabajó, muchas veces bajo el radar, para promover la normalización de relaciones con Cuba.

    La víspera de las elecciones, Sarah Stephens, su directora ejecutiva, había comentado que tras un periodo de adaptación al nuevo presidente que resultara electo, la organización se mantendría trabajando para pasar “legislación con apoyo de ambos partidos”. En su discurso del domingo, sin embargo, tras los resultados que dieron no solo la victoria a Trump sino el control del Congreso a los republicanos, su mensaje fue mucho más sobrio.

    “Necesitábamos una noche como ésta para celebrar lo que hemos logrado y para volver a comprometernos con el trabajo que nos queda por delante, sabiendo que habrá, a veces, obstáculos abrumadores, desvíos…pero podemos hacerlo juntos”, dijo Sarah Stephens, su directora ejecutiva.

    Será un viaje cuesta arriba “más empinado”, dijo a los asistentes Carol Browner, ex administradora de la Agencia de Protección Ambiental y ex directora de energía y política sobre el cambio climático de la Casa Blanca.

    “Estos últimos 8 años, también por todo lo que ustedes han hecho trabajando en coalición, hemos visto un progreso tremendo en dejar atrás las políticas de la Guerra Fría. Arreglar la política hacia Cuba es un trabajo alegre e importante. Después del martes (8 de noviembre), la cuesta se ha hecho un poco mas empinada, pero yo creo que nosotros vamos a vencer por Sarah y el CDA”, subrayó.

    El CDA fue parte de una coalición de organizaciones cubanoamericanas, académicas y de izquierda, que de manera planificada trabajaron para cambiar el estado de la opinión pública con respecto a Cuba y convencer a la Administración de dar un giro de 180 grados a su política.

    “Nada simplemente sucede”, dijo Stephens en relación a la decisión de Obama. “Fue definitivamente una colaboración, alrededor de una estrategia compartida y se combinó con reuniones en la Casa Blanca. No fue lo único que influyó en el presidente Obama, pero sin duda desempeñó un papel importante”, señaló en declaraciones a el Nuevo Herald.

    Stephens ha sido particularmente efectiva en llevar a miembros del Congreso a Cuba, una actividad que se considera “educativa” y no propiamente cabildeo — el Centro tiene estatus de organización sin fines de lucro y como tal, no puede hacer cabildeo de modo “sustantivo”, según lo define la ley.

    “Yo llevo a muchos miembros del Congreso a Cuba y no me siento con ellos durante el postre y les digo ‘por favor, voten de este modo en este proyecto de ley’, eso no es lo que hace el CDA”, aseguró. “Lo que estamos tratando de hacer es que se reúnan con una amplia gama de personas, hagan las preguntas que quieran y saquen sus propias conclusiones sobre la efectividad de la política estadounidense”, dijo.

    Sin embargo, algunos disidentes cubanos se han quejado de que después del 2014, la mayoría de las delegaciones de estadounidenses que llegan a la isla, incluso de los congresistas, no se reúnen con ellos.

    EL CDA y otras organizaciones como Washington Office for Latin America (WOLA), el Cuban Study Group y Brookings Foundation, entre muchas otras, también fueron claves en crear una narrativa — luego adoptada por la Casa Blanca — centrada en la interacción como vía política y en los cuentapropistas cubanos — no los opositores — como los actores del cambio en la isla.

    “Por mucho respeto que siento por algunos de los disidentes en Cuba, tenemos diferentes teorías sobre el tema. Creemos que las personas que van a ser responsables del cambio en Cuba son otras, que en su mayoría, están trabajando dentro del sistema. Y en última instancia, es importante que los que diseñan las políticas escuchen sus voces y sus ideas”, explicó.

    Aunque el centro tiene en su título la palabra “democracia” y “Américas”, lo que sugiere un objetivo más amplio, su foco es “promover una política basada en la reciprocidad y el reconocimiento de la soberanía de Cuba”.

    Su directora ejecutiva admite que algunas personas consideran que el nombre es “un poquito confuso” pero asegura que “nosotros somos grandes defensores de la democracia…pero cuando usamos esa palabra, no la estamos utilizando de la misma manera que algunos lo hacen, en el sentido de que nosotros somos dueños de la idea de democracia y se las vamos a enseñar”.

    “Tú escuchas mucho sobre los programas de promoción de la democracia. Ese no es nuestro enfoque…Estamos tratando de hacer lo que creemos que es la democracia, que es crear entornos y oportunidades para que todos puedan ser escuchados y tener voz”, argumentó.

    El CDA ha organizado más de 60 delegaciones de estadounidenses a Cuba y tras el anuncio del 17 de diciembre del 2014, llevó a 19 miembros de la Cámara y el Senado de ambos partidos a la isla. Stephens también organizó las visitas de los gobernadores de Nueva York, Andrew Cuomo, y de Virginia, Terry McAuliffe.

    “Sarah es la mejor estableciendo redes y facilitando la comunicación entre EEUU y Cuba”, comentó Peter Kornbluh, coautor del libro Diplomacia encubierta con Cuba. Historia de las negociaciones secretas entre Washington y La Habana. “Ella es un puente humano”.

    Alan Gross, quien fue liberado de manera sensacional junto a un intercambio de espías en diciembre del 2014 también alabó la labor de Stephens por “alinear las estrellas para que mi liberación fuera posible. Llevó muchos congresistas a Cuba y me reuní con varios de ellos”.

    Por su parte, Manuel Gómez—cubanoamericano y miembro de la junta directiva del CDA— destacó, sobre todo, que el centro “ha llevado a mucha gente conservadora a Cuba y les ha cambiado la visión”.

    Un claro ejemplo de los intentos de construir puentes con el Partido Republicano fue la invitación a Caleb McCarry, para que dijera unas palabras en el programa del evento el domingo.

    McCarry fue el cordinador del polémico programa para una transición en Cuba durante la presidencia de George W. Bush y es actual miembro del equipo de trabajo del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

    McCarry fue reticente a mostrar una posición sobre el tema cubano y se limitó a decir que “Cuba es una vieja cuestión, muy complicada y hay visiones muy enraizadas a ambos lados pero es muy importante hablarnos…Me imagino que no pudo haber sido fácil para ellos [el equipo del CDA] acercarse a mí y tengo que decir que me impresionó mucho su modo tan profesional y apasionado”.

    Estos intentos de ganar aliados al otro lado del debate parece más urgente después de las elecciones — en el público solo estaban dos representantes demócratas (Steve Cohen y Don Veyer). Stephens dijo que en lo adelante, el centro se propone jugar un papel más activo para propiciar la “reconciliación” entre quienes apoyan el acercamiento o la política de sanciones a Cuba.

    Mientras tanto, algunos invitados compararon lo que podría pasar con la Administración de Trump con “los años de [George W.] Bush”, cuando el Presidente limitó los viajes de los cubanoamericanos a la isla y el envío de remesas, aunque revertir las medidas ejecutivas tomadas por Obama, como ha prometido el presidente electo, podría ser más díficil y costoso.

    “Su posición en este momento parece bastante dura. Él está diciendo que hará retroceder todo esto. Me parece casi imposible creerlo porque no parece que nadie querría o podría revertir los viajes familiares, las remesas y todo lo que importa a Miami y La Habana”, opinó Stephens.

    Otros invitados apuntaron que era muy temprano para sacar conclusiones. “Nadie sabe realmente qué va a suceder”, comentó el director de WOLA, Geoff Thale, mientras el ex secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, una importante figura republicana que apoyó el cambio de política hacia Cuba, dijo que era poco probable que la Administración de Trump actuara inmediatamente sobre el tema cubano, el cual no cree sea una prioridad para la nueva Casa Blanca.

    ¿Y qué piensan los cubanos?

    El cantautor cubano Carlos Varela fue invitado por Stephens para actuar junto al conocido músico Dave Matthews. Antes del concierto, Varela dijo a el Nuevo Herald que todavía era “ muy temprano para pedirle a los cubanos que están ocupados con el día a día una opinión sobre Trump”.

    El músico confía, no obstante, que “el cambio va a ocurrir en Cuba independientemente de todo”.

    Antes de comenzar a cantar, le dijo al público: “La música puede que no cambie a los políticos pero puede tocar el corazón de las personas”.

    Nora Gámez Torres: @ngameztorres

    Source: Grupos que favorecen acercamiento a Cuba intentan poner buena cara al mal tiempo | El Nuevo Herald – http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article115179803.html