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    Emprender en Cuba, a las duras y a las maduras

    Emprender en Cuba, a las duras y a las maduras
    Sería bueno que la España política e institucional acompañara el cambio
    JOSÉ MARÍA MOHEDANO HERNANDEZ
    1 MAY 2016 – 00:00 CEST

    Avatares políticos y económicos aparte, América Latina, en su conjunto,
    es muy consciente, cada vez más, de su propia identidad y de su propia
    fuerza. En ella conviven, grosso modo, tres componentes: la histórica
    dimensión iberoamericana, la de las dos orillas, que la vincula a España
    y Portugal; el anhelo irrenunciable, siquiera lleno de altibajos, hacia
    la integración regional, y, en fin, la búsqueda de una relación
    equilibrada con su poderoso vecino del norte.

    A estas alturas, parece obvio que Estados Unidos —digamos mejor el
    Gobierno Obama— ha dado un gran impulso al equilibrio continental. Los
    dos hemisferios americanos, al cabo, se están acercando. Gracias, en
    buena medida, a la valiente actitud de Washington y, todo hay que
    decirlo, a la buena disposición que ha tenido, desde siempre, la tan a
    menudo olvidada Canadá.

    En el caso de Cuba, todo empezó aquel 17 de diciembre de 2014 en el que
    los presidentes de EEUU y Cuba, Barack Obama y Raul Castro, asombraron
    al mundo al anunciar que sus países restablecerían relaciones
    diplomáticas después de medio siglo.

    En abril de 2015, la Cumbre de las Américas, celebrada en Panamá, pudo
    así coger un vuelo extraordinario, quedando para la Historia la visita
    del presidente de Estados Unidos a La Habana los pasados 21 y 22 de marzo.

    Y en lo que a Cuba se refiere hemos de contar con que el cambio en la
    isla es imparable. Por el impulso que le ha imprimido Obama y, sobre
    todo, porque así lo quiere el pueblo cubano. Los europeos, que vimos
    cómo caía el infame muro de Berlín, veremos también como se levanta el
    absurdo embargo contra Cuba. Tampoco parece que una mayoría republicana
    en el Congreso pueda poner el freno a la determinación del empresariado
    norteamericano para estar presente en Cuba lo antes posible.

    Quizá sería bueno que la España política, diplomática e institucional
    acompañara el cambio desde más cerca, aumentando con decisión el nivel
    de su presencia en una Cuba por tantos afectos querida y de la que no
    solo es su primer inversor sino también su tercer socio comercial, tras
    Venezuela y China.

    Pero por lo que a la empresa española se refiere, recordemos la frase
    atribuida a Galileo: “Eppur si muove”: y sin embargo se mueve. Porque
    así ha sido y así es. Los empresarios españoles —recordemos a Barreiros,
    Escarrer, Piñera y bastantes más— llevan, llevamos, décadas en Cuba.
    Estuvimos, estamos y seguiremos estando. A las duras y a las maduras.

    Nuestra firma de abogados firmó en 2015 en La Habana un convenio de
    colaboración y un contrato de corresponsalía para que ambas partes
    faciliten el trabajo a las empresas y a los inversores españoles que
    tengan interés en la isla.

    Nuestro ámbito de trabajo no es ya solo el turismo, cuyo desarrollo se
    va a multiplicar por dos o por tres en los próximos años, sino también
    el sector agroalimentario, las energías renovables, el trasporte
    público, los puertos deportivos, la construcción o el mercado audiovisual.

    Hemos acumulado una gran experiencia representando intereses privados
    españoles en Cuba y haciendo lo propio con la Administración y las
    empresas públicas cubanas. Ahora han sido sus autoridades quienes, de
    las manos de su organismo público PROCUBA, adscrito al Ministerio de
    Comercio Exterior , han seleccionado con los pies pegados al suelo, una
    cartera de oportunidades para la inversión extranjera.

    Los españoles tenemos mucho que ofrecer y, sobre todo, mucho que
    compartir con un pueblo tan entrañable como es el cubano. Y lo queremos
    hacer con todo el respeto del mundo a su estilo de vida, a sus usos y
    costumbres, a sus tradiciones y, desde luego al ritmo del cambio que
    habrá de determinar su propio futuro.

    José María Mohedano es socio de Mohedano Abogados.

    Source: Emprender en Cuba, a las duras y a las maduras | Economía | EL
    PAÍS –
    economia.elpais.com/economia/2016/04/28/actualidad/1461854544_527846.html