Alan Gross: Castro's prisoner
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    Con el retiro de Raúl Castro en 2018, se irían los de su generación

    “Con el retiro de Raúl Castro en 2018, se irían los de su generación”
    El académico dijo que aunque la ley aún no existe, los10 años en un
    cargo, propuesto por el gobernante cubano, debe ser la regla que adopte
    la Asamblea Nacional
    LA HABANA.-RUI FERREIRA
    Especial

    Rafael Hernández es un reconocido académico cubano, director de la
    revista ‘Temas’, considerado un especialista en cuanto a la política de
    la isla hacia Estados Unidos.

    En una conversación inédita que sostuvo con DIARIO LAS AMÉRICAS,
    Hernández dijo que “la confianza que Cuba le ha dado al Gobierno de EEUU
    ha sido la mayor concesión en el proceso de deshielo”, en el marco de
    una relación a la que él califica de “desequilibrada”, asimismo sugirió
    que se consulte a través de las urnas a la población cubana qué piensa
    sobre el futuro de la Base de Guantánamo.

    Y aunque no considera inminente la necesidad de realizar una consulta
    electoral entre los cubanos sobre el futuro su país, aseguró que, tan
    pronto exista un marco legal definido por la Asamblea Nacional cubana
    (Parlamento), lo más probable es que Raúl Castro se retire del cargo y
    con él, toda su generación.

    _Se supone que en 2018 Raúl Castro deje la responsabilidad que tiene
    actualmente, así lo dijo públicamente. ¿Es el único que se va, qué va a
    pasar con la vieja guardia?

    – Yo interpreto que así como al cumplir el segundo término de su
    mandato de cinco años, él [Raúl Castro] dice que se va, que esa vaya a
    ser la regla adoptada por la Asamblea Nacional en una ley que debe
    quedar aprobada antes del 2018. Esa ley va a determinar que todos los
    que hayan estado desempeñando los cargos que tienen ahora durante un
    tiempo como ese, también deban salir. Eso incluye no solamente a los
    máximos dirigentes del Buró Político, del partido, sino los ministros
    del Consejo de Ministros y los miembros del Consejo de Estado.

    Debe haber una renovación que incluya a todos aquellos que llevan un
    tiempo como ese. No obstante, no todos los miembros del Consejo de
    Estado llevan 10 años, ni todos los ministros llevan 10 años. Pero en
    cualquier caso lo que la ley regule todavía está por determinarse porque
    la ley no ha sido promulgada, solamente sabemos acerca de la disposición
    personal de Raúl Castro de no participar en ningún proceso de
    elecciones, de no estar de acuerdo en ser candidato para un próximo
    término del 2018 en adelante.

    _¿Sería una renovación de rostros de casi el 90%?

    – Depende del tiempo que lleven en el cargo y de lo que ley establezca.
    En este momento solamente podemos suponer. Déjame decir algo en relación
    con la pregunta porque a veces hay una visión un poco soslayada sobre la
    realidad de la clase política cubana y su edad. El Buró Político tiene
    un promedio de 60.6 años y como se sabe son 14 miembros. El Consejo de
    Ministros, sin embargo, tiene un promedio de edad de 58 años. Eso que
    algunos autores llaman la edad de la generación perdida. Hay un
    distinguido escritor cubano, mi amigo Leonardo Padura, que llama a su
    generación los que tienen ahora 59, 60, les llama la generación oculta,
    porque esa generación no llegó a tener la posibilidad de estar en el
    liderazgo porque eran muy viejos ahora y antes muy jóvenes. Pero la
    verdad es que si uno mira la edad promedio del Comité Central del
    partido actual y la edad promedio del Consejo de Ministros actual, verá
    que está compuesto por esa generación que mi amigo Padura llama la
    generación oculta, que no ha accedido al poder. Depende de la generación
    de que uno habla. Cuando se habla de nuestra generación se habla de la
    gente que uno conoce. La edad promedio de los secretarios del partido
    comunista en las provincias es de 46 años. Es decir ¿dónde están
    aquellos dirigentes que van a relevar la generación de Raúl Castro en el
    2018? Basta con mirar a quienes dirigen el partido en las provincias,
    basta con mirar a los presidentes de las asambleas provinciales del
    Poder Popular [Asamblea Nacional], que la mitad de los cuadros por
    cierto son mujeres, de las 15 provincias de Cuba. Entre esas 15
    provincias, una tercera parte está dirigida por secretarios del partido
    que son mujeres y, repito su edad promedio es de 46 años.

    _Se acaba de cumplir un año del restablecimiento de relaciones con
    Estados Unidos. ¿Cómo ha sido este año, qué se ha avanzado y qué no,
    cuál ha sido el impacto en Cuba?

    Lo que ocurre entre Cuba y los Estados Unidos es, como siempre, la
    historia del vaso medio vacío y medio lleno, uno puede mirar lo que le
    falta al vaso. Al vaso le faltan cosas, le falta la eliminación del
    embargo que sigue siendo un bloque en el centro de las relaciones, que
    impide que se estrechen relaciones comerciales, financieras, etcétera,
    con todo lo que eso implica no solo para las empresas sino para las
    personas, para los cubanos de Cuba y para los cubanos de Estados Unidos,
    para los actores de la sociedad civil en Cuba y Estados Unidos, todo eso
    pasa por que se levante, se disminuya, se alivie y tienda a desaparecer
    el bloqueo económico.

    Tenemos la Base Naval de Guantánamo, mientras haya una base naval en
    contra del deseo de la mayor parte de la gente, y lo más fácil sería
    hacer en este país un plebiscito para pronunciarse sobre la Base Naval
    de Guantánamo. Si alguien quiere apostar que menos del 90% de los
    cubanos van a estar a favor de que quiten la base naval de Guantánamo yo
    estoy listo a apostar con ese que piense así, no importa cuales sean sus
    ideas políticas. Eso está ahí presente. Son las dos grandes diferencias
    pendientes en esta historia.

    Por otro lado no hay que subestimar de cómo el vaso se ha ido llenando.
    Ha habido una febril cooperación diplomática que involucra a áreas tales
    como seguridad, inmigración, intercepción de narcotráfico, sobre las
    cuales ya existía un progreso, ambas partes ya se entendían, sino que
    ahora hay avances en otras aéreas importantes como el medio ambiente,
    protección de las áreas marítimas a partir de la construcción de cartas
    hidrográficas así como la contención de derrames de petróleo en la áreas
    profundas, porque Cuba está explorando en el Golfo de México. Se avanzan
    en áreas que tienen que ver con el medio ambiente, con el imperio de la
    ley, la aplicación de las leyes de los dos lados. Eso implica cosas
    tales como acuerdos para evitar el fraude migratorio, la falsificación
    de pasaportes y documentos, acuerdo para la aplicación de ley
    relacionada con el tráfico de personas sobre los cuales se ha cooperado
    antes pero no existía un acuerdo. Ahora se trabaja en eso y ambas partes
    encuentran un territorio común para preservar la ley y a mí eso me
    parece clave. Todo lo que tenga que ver con la ley, con acuerdos
    formales entre los dos países, crea un marco de estabilidad, que es
    fundamental para una relación que ha estado antes caracterizada por la
    desconfianza, celo y hostilidad. Y que ahora, a partir del 17 de
    diciembre del 2014, tiende a moverse hacia la construcción de un espacio
    de confianza mutua, gradual progresivo, sin eso no es posible cooperar.
    Porque uno no coopera con quien no tiene confianza. De modo todo lo que
    se ha avanzado en ese sentido, pasar del diálogo a la negociación, de la
    negociación a la cooperación y de la cooperación a construir espacios
    comunes donde ambas partes puedan tener una alianza para enfrentar
    problemas comunes.

    Esa palabra alianza puede sonar muy rara entre dos países que tienen
    sistemas políticos diferentes como Estados Unidos y Cuba. Pero si uno
    mira la manera en como los vietnamitas y los chinos definen su relación
    con Estados Unidos, verá que en esas relaciones se habla de alianzas
    para combatir problemas comunes, entre los cuales está el terrorismo, la
    protección del medio ambiente. Es decir, Cuba engancha perfectamente en
    esas relaciones constructivas que Estados Unidos tiene con otros países
    y que no es lo que caracteriza básicamente las relaciones con otros
    países, incluso en esta región, porque paradójicamente Cuba y Estados
    Unidos se llevan bien en materia migratoria, con el único problema que
    es la ley de ajuste cubano que crea un estatus privilegiado para los
    cubanos, pero no sabemos cuánto va a durar, probablemente no dure mucho
    porque tiene muchos enemigos de un lado y de otro. Si uno mira
    cooperación en materia migratoria y de narcotráfico, uno mira que
    Estados Unidos tiene eso como dos puntos calientes, controversiales,
    polémicos en sus relaciones con muchos países al sur, empezando por su
    aliado, México.

    _Hay mucha gente en EEUU que cree que en estos 18 meses de
    conversaciones, Estados Unidos le dio mucho a Cuba y Cuba no le dio nada
    a EEUU.

    Si uno ve lo que pasó en la última Cumbre de las Américas en Panamá,
    verá el respeto con el cual el presidente de Cuba dialogó con el
    presidente de EEUU, verá que hay una diferencia entre eso y muchos otros
    países de la región. Es decir, el tono actual de las relaciones es de
    cooperación y entendimiento, y para eso hace falta que las dos partes
    participen. Eso no lo hace una sola parte, sino las dos, porque para
    bailar ese tango hacen falta dos. Para sentarse a conversar sobre temas
    como derechos humanos, que es un tema sensible como todos los que tocan
    la sensibilidad de la cuestión de la soberanía cubana, que es un valor
    central de la política cubana. En torno a los derechos humanos, la
    colaboración de seguridad, estamos hablando de temas de alta
    sensibilidad para Cuba.

    Lo que Cuba le ha dado a EEUU es la confianza de que esta vez cuando se
    sientan a hablar de acuerdos sobre seguridad y la aplicación de la ley,
    Cuba sabe que EEUU va a cumplir. Y esa entrega de confianza tiene un
    valor altísimo si uno mira lo que ha sido en el pasado la experiencia
    cubana lidiando con EEUU. Este Gobierno cubano ha confiado en el
    Gobierno de EEUU para sentarse a conversar. EEUU pidió que en el
    intercambio de prisioneros tuvieran no solamente a Alan Gross, sino que
    estuvieran involucradas otras personas sobre las cuales EEUU tenía un
    interés particular y el Gobierno cubano estuvo dispuesto a hacerlo.

    O sea, el Gobierno cubano está actuando con buena voluntad. Esto es una
    negociación entre un grande y un chiquito, en la que el grande tiene
    muchas más cosas de su parte que el chiquito y como se trata de una
    diferencia de escala, de una diferencia acumulada de acciones de
    hostilidad, Cuba no tiene nada que darle a EEUU a cambio del bloqueo. Sí
    tiene posibilidades de decir, y lo ha hecho ya, que estamos dispuestos a
    conversas sobre compensación de nacionalizaciones. En el contexto de la
    negociación del levantamiento del bloqueo, Cuba siempre ha estado en la
    posición de negociar la compensación y reclamaciones de ambas partes de
    acuerdo con la ley cubana. Cumplir la ley y atenerse a eso. Creo que eso
    es muy importante.

    Ahora, Cuba no puede quitar una base naval que tiene EEUU. La fórmula de
    ¿qué me vas a dar a cambio de Guantánamo? Es una fórmula espuria del
    derecho internacional, tan espurio como es el tratado de 1934 en cuyos
    términos EEUU tendría el derecho de ocupar esa parte del territorio
    cubano para siempre. Eso es tan absurdo en términos internacionales,
    como si para las dos partes el tratado no tiene plazo, no tiene fecha de
    vencimiento. Hay maneras de resolver eso. ¿Qué le dio Panamá a EEUU para
    negociar el canal? ¿Qué le dio China a Portugal para negociar Macao o
    qué le dio China a Inglaterra para negociar Hong Kong? ¿Qué intercambio
    puede haber entre un país que tiene una base militar en otro con
    relación al interés de ése país? Si le preguntáramos a través de un
    plebiscito a la población cubana, seguramente votará a favor de que se
    termine ese tratado. Se puede acabar con eso transitoriamente, durante
    20 años Cuba y EEUU van a administrar ese territorio dedicándolo a una
    plataforma de exportaciones, de free trade, que no es un invento
    comunista, dedicarlo a una estación de protección del medio ambiente.
    Dedicarlo a un lugar donde puedan existir escuelas de medicina, de
    formación de maestros que sirven a los intereses de los países de la
    Cuenca del Caribe, incluyendo EEUU. Usar la base como una prisión o
    centro de detención de indocumentados es una violación de la letra, no
    solo del espíritu, del tratado de 1934. Se trataría de acordar un nuevo
    documento que permita que a lo largo de los próximos 20 años EEUU y Cuba
    vuelvan a cooperar donde ha habido una base naval.

    _¿Pero no sería más importante un plebiscito sobre el futuro de Cuba?

    El futuro de Cuba es algo menos concreto que una base militar dentro del
    perímetro de un territorio. En este momento hay un proceso de cambios.
    Ese proceso de cambios, sus leyes, sus planes económicos, las nuevas
    regulaciones de ese proceso de cambios son discutidos por la mayoría de
    la población. Ese proceso se está llevando a cabo de una manera mucho
    más participativa de lo que propone o promulga una ley en EEUU. Es la
    población que participa directamente. La declaración de los lineamientos
    económicos fue discutida por más de 3 millones de personas. Una parte
    sustancial fue modificada durante todo ese proceso.

    Source: “Con el retiro de Raúl Castro en 2018, se irían los de su
    generación” :: Diario las Americas :: Cuba –
    www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3654595_entrevista-rafael-hernandez-rui-ferreira.html