Alan Gross: Castro's prisoner
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    Ana Belén Montes ¿la gran olvidada en las negociaciones Cuba-EEUU?

    Ana Belén Montes: ¿la gran olvidada en las negociaciones Cuba-EEUU?
    Posted on 25 abril, 2015
    Por Miguel Fernández Díaz

    Mientras transcurre el proceso de restablecimiento de relaciones entre
    Washington y La Habana, y se valora incluso la posibilidad de conversar
    sobre el álgido tema de prófugos de la justicia estadounidense como
    Joanne Chessimard, un nombre parece borrado de las preocupaciones y los
    reclamos del gobierno cubano: Ana Belén Montes.

    Montes, la superespía del Pentágono que estuvo al servicio del régimen
    cubano por más de 15 años, expira una condena de 25 años en una cárcel
    federal de Texas. La ex analista militar tiene previsto salir en
    libertad tres años antes de lo fijado en su sentencia judicial como
    resultado de un ajuste de sus antecedentes, su colaboración con las
    autoridades y la buena conducta mostrada en la prisión. Según
    confirmaron fuentes cercanas al caso, Montes deberá ser excarcelada el
    1ro de julio de 2023.

    Un año antes de su excarcelación debía salir el oficial cubano Ramón
    Labañino, uno de los cinco agentes cubanos que cumplían largas condenas
    en Estados Unidos. Pero Labañino y sus cinco colegas de prolongado
    cautiverio están de regreso en la isla desde el pasado 17 de diciembre
    como resultado de un intrincado proceso de negociaciones secretas que
    desembocó en un nuevo escenario para las relaciones entre ambos países.

    Topo de cuestionable relevancia

    El proceso negociador que permitió la liberación del contratista Alan P.
    Gross, logró también sacar de una cárcel cubana de máxima seguridad al
    espía que presutamente condujo a los investigadores de la inteligencia
    militar estadounidense a la captura de Montes: Rolando Sarraff Trujillo,
    radicado ya en Estados Unidos pero sin hacer aparición ni declaraciones
    públicas.

    Las autoridades estadounidenses aseguran que Sarraff Trujillo fue clave
    para la captura de Montes. Cuando el presidente Barack Obama dio la
    noticia acerca del restablecimiento de relaciones, el retorno de Gross y
    el desconocido doble agente cubano, lo calificó como “uno de los topos
    de inteligencia más importantes que Estados Unidos ha tenido nunca en
    Cuba”. Un “topo” con relevancia a todas luces amplificada para
    justificar un canje que parecía imposible.

    Sin embargo, los funcionarios estadounidenses aseguran que los cubanos
    nunca mencionaron a Montes ni una sola vez durante los más de 18 meses
    de negociaciones y contactos para el intercambio de prisioneros.

    Montes, ahora con 57 años, ha terminado así como la gran olvidada en
    este capítulo tardío de la Guerra Fría, Su caso ni siquiera tuvo una
    regular exposición en los medios oficiales cubanos o en las campañas
    internacionales que grupos de solidaridad lanzaron desde el 2002 por la
    liberación de los cinco agentes cubanos.

    Montes fue arrestada el 21 de septiembre de 2001 y condenada el 16 de
    octubre de 2002 a 25 años de privación de libertad más cinco de libertad
    condicional. La privación de libertad se cuenta desde la fecha del arresto.

    Presidio Modelo

    Montes cumple su condena en el Centro Médico Federal (FMC) Carswell,
    enclavado en Fort Worth, Texas, un establecimiento penitenciario que
    presta servicios médicos especializados, incluso de salud mental en su
    caso, a mujeres delincuentes bajo el régimen de más alta seguridad en
    Estados Unidos. Saldrá en libertad con 66 años y podrá cobrar los
    beneficios de Seguridad Social por casi dos décadas de trabajo para el
    gobierno.

    La ex analista de la Agencia de Inteligencia para la Defensa (DIA, por
    sus siglas en inglés) y actual reclusa 25037-016 de FMC Carswell ha
    tenido como vecinas de celda, entre otras, a un ama de casa que
    estranguló a otra mujer embarazada para arrebatarle el hijo próximo a
    nacer, a una enfermera que mató cuatro pacientes con inyecciones de
    altas dosis de adrenalina y a Lynette “Squeaky” Fromme, condenada a
    cadena perpetua por intentar asesinar al presidente Gerald Ford y en
    libertad condicional desde el 2009.

    Desde 1985 Montes alternó sus funciones en la DIA con labores de
    espionaje para Castro. Hacia 1997, el FBI comenzó a investigar a un
    “sujeto no identificado” (UNSUB) y en agosto del 2000 la DIA entró a
    colaborar. En solo tres semanas de trabajo en equipo, sus investigadores
    Scott Carmichael y Karl James, junto con sus oficiales de
    contrainteligencia John Kavanagh y Chris Simmons, consiguieron
    identificar a Montes como aquel UNSUB. Mucho más tiempo llevó convencer
    al FBI para que abriera el caso contra Montes. La vigilancia física
    sobre superespía vino a establecerse hacia mayo del 2001.

    Y todo parece indicar que no habrá tiempo para que Montes se arrepienta.
    Ella sigue tal y como el cazaespías Carmichael atinó a definirla en el
    título de su libro sobre el caso: True Believer (U.S. Naval Institute
    Press, 2007). Una carta de 14 páginas manuscrita por Montes en FMC
    Carswell con destino a cierto pariente incluye pasajes como este: “La
    prisión es uno de los últimos lugares que habría escogido jamás para
    estar en él, pero algunas cosas de la vida valen la pena aunque vayas a
    la cárcel”.

    Contrainteligencia

    En julio del 2014 se desclasificó el informe que el Inspector General
    del Departamento de Defensa rindió en el 2005 sobre el caso de Montes. A
    pesar de que nada significativo salió a relucir más allá de la
    información divulgada de antes, el doctor Brian Latell, ex analista de
    la CIA, imprimió giros sensacionalistas a ciertas trivialidades con la
    pieza “New Revelations About Cuban Spy Ana Montes” (The Miami Herald, 2
    de agosto de 2014).

    A esta “colaboración especial” tuvo que salirle al paso el teniente
    coronel (retirado) Simmons con incisivo análisis en “Latell’s Latest
    Assessment Reveals Why Analysts Should Not Perform
    Counterintelligence”. Simmons calificó de insulto a la inteligencia las
    especulaciones de Latell y precisó que, más allá de los “compañeros
    she’d served during her espionage career”, Montes no dejó a ningún otro
    agente de Castro envuelto en el misterio.

    En Cuba, el caso de Montes quedó al margen de las campañas por la
    “Libertad para los Cinco”, cuando en realidad se trataba de operaciones
    sintonizadas con los intereses de inteligencia de La Habana. Solo
    algunos contadas referencias en sitios digitales han hecho mención a la
    superespía del Pent’ágono en más de una década.

    El viernes 18 de octubre del 2002, el canciller Felipe Pérez Roque
    respondió en un foro online a una consulta sobre la entonces recién
    condenada Montes: ”Siento profundo respeto y admiración por la señora
    Ana Belén Montes. Ella se ha expresado ya sobre sus relaciones con Cuba
    y sus motivaciones”.

    Pérez Roque subrayó que ella había actuado ”movida por la ética y un
    considerable sentido de justicia”.

    Un latido por la suerte de Ana

    Desde que empezo el vendaval del deshielo entre Cuba y Estados Unidos,
    el nombre de Montes no ha emergido -ni de soslayo- en boca de los
    representantes gubernamentales o alguno de los columnistas que agitan la
    propaganda oficial en los sitios digitales y las redes sociales.

    Curiosamente, la única mención vino de parte de un conocido partidario
    del régimen cubano en Washington, el abogado José Pertierra. ¿Iniciativa
    de Pertierra o caja de resonancia de La Habana?

    “E muy triste que siga presa… Lo ideal sería que la liberaran y la
    envíen a Cuba, porque lo que hizo no fue por dinero, sino porque ella
    consideraba como injusto el bloqueo por parte del país más poderoso del
    planeta. Creo que EEUU debe perdonar y soltarla, pero no sé si va a
    ocurrir”, indicó Pertierra en una entrevista publicada el pasado 7 de
    marzo en Tiempo Latino, publicación afiliada a The Washington Post.

    En efecto, en camino de la retirada de Cuba de la lista de naciones
    terroristas y la flexibilización del embargo, las confesiones de Montes
    en su declaración ante el tribunal federal que la condenó, están
    plenamente en consonancia con los rumbos de la política que Washington
    se ha propuesto alinear respecto a Cuba.

    “Mi mayor deseo sería ver que surja una relación amistosa entre Estados
    Unidos y Cuba. Espero que mi caso, en alguna manera, estimule a nuestro
    gobierno para que abandone su hostilidad en relación con Cuba y trabaje
    conjuntamente con La Habana, imbuido de un espíritu de tolerancia,
    respeto mutuo y entendimiento”, escribió Montes en su alegato, el 16 de
    octubre del 2002.

    ¿Cabría esperar aún por una reparación del olvido cubano o por otra
    negociación entre bambalinas en favor de la cautiva Ana Belén Montes?

    Declaración de Ana Belén Montes ante el tribunal federal en 2002:
    http://cafefuerte.com/documentos/1257-documento-declaracion-de-ana-belen-montes-2002/

    Source: Ana Belén Montes: ¿la gran olvidada en las negociaciones
    Cuba-EEUU? | Café Fuerte –
    http://cafefuerte.com/cuba/17999-ana-belen-montes-la-gran-olvidada-en-las-negociaciones-cuba-eeuu/