Alan Gross: Castro's prisoner
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    Confidentes de Obama cuentan cómo se logró el deshielo con Cuba

    Confidentes de Obama cuentan cómo se logró el deshielo con Cuba
    El proceso de 18 meses fue tan secreto que al principio ni lo sabían los
    jefes de la diplomacia entre ambos países, revelan una docena de
    asesores del presidente
    martes, marzo 24, 2015 | Cubanet

    La iniciativa que puso fin en diciembre a medio siglo de distanciamiento
    entre Estados Unidos y Cuba ha sido presentada como el fruto de 18 meses
    de diplomacia secreta pero en realidad hubo un camino más largo y cauto
    por parte del presidente Barack Obama y expertos en Cuba para forjar el
    reencuentro.

    La agencia Reuters, en más de una docena de entrevistas con personas con
    conocimiento directo del proceso, descubrió también nuevos detalles
    sobre el inicio de las conversaciones y cómo se estancaron a finales de
    2013, en sesiones secretas celebradas en Canadá.

    Altos funcionarios de la administración Obama y otros revelaron cómo los
    dos países marginaron a sus equipos de política exterior y cómo Obama
    buscó la bendición del Vaticano para apaciguar a quienes se oponían

    Pero la intermitente forma en que se desarrolló el contacto, con gran
    desconfianza por ambas partes, ilustra también los obstáculos que
    enfrentan aún Washington y La Habana para lograr un acuerdo permanente.

    Obama no ha sido el primer presidente demócrata que se acerca a Cuba,
    pero su intento se benefició -de manera cuidadosamente estudiada- de un
    cambio generacional entre los cubanoamericanos que redujo mucho los
    riesgos políticos.

    En un discurso en mayo de 2008

    Ante la conservadora Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) en
    Miami, Obama presentó una nueva política que permitiría más viajes y
    remesas a Cuba, aunque agregó que mantendría el embargo en vigor.

    “Obama comprendió que los cambios de política que estaba proponiendo en
    2008 eran populares entre la comunidad cubanoamericana, así que no
    estaba asumiendo un riesgo electoral real”, dijo Dan Restrepo, principal
    asesor de Obama sobre América Latina en aquel entonces.

    Seis meses después, Obama obtuvo el 35 por ciento de los votos
    cubanoamericanos, una cifra inesperadamente alta, que se elevó al 48 por
    ciento en 2012, un récord para un demócrata.

    Una vez superada su última elección, Obama instruyó a sus asesores en
    diciembre de 2012 para hacer de Cuba una prioridad y “ver hasta dónde
    podíamos llegar”, recuerda Ben Rhodes, un asesor de Seguridad Nacional
    que tuvo un destacado papel en la modelación de la política con Cuba.

    Una visita a Miami a principios de 2013 del máximo asesor de Obama sobre
    Latinoamérica, Ricardo Zúñiga, allanó más el camino.. Como joven
    especialista del Departamento de Estado él había contribuido en 2001 a
    un Estimado de Inteligencia Nacional que, según otro ex alto funcionario
    que participó, fue la primera evaluqación interna en concluir que el
    embargo contra el gobierno de Cuba había fracasado.

    Sus reuniones con un representante de la anticastrista FNCA y con
    jóvenes cubanoamericanos ayudaron, según un testigo, a confirmar la
    influencia cada vez menor de los exiliados cubanos más veteranos,
    tradicionalmente favorables al embargo.

    La Casa Blanca propuso reuniones extraoficiales discretas con los
    cubanos en abril de 2013, tras saber que La Habana sería receptiva,
    señalaron altos funcionarios estadounidenses.

    Obama dejó al margen en un primer momento al Departamento de Estado,
    preocupado en parte por “intereses particulares” que buscan perpetuar un
    estado de confrontación, según un ex alto funcionario de Estados Unidos.

    El secretario de Estado, John Kerry, solo fue informado de las
    conversaciones cuando pareció que podrían ser fructíferas, señalaron los
    funcionarios.

    Raúl Castro, también actuó en secreto

    Josefina Vidal, jefa de asuntos estadounidenses en el Ministerio de
    Relaciones Exteriores de Cuba, fue igualmente dejada de lado, según dos
    estadounidenses cercanos al proceso. Vidal no pudo ser contactada para
    comentar la información.

    Las reuniones empezaron en junio de 2013 con las típicas quejas cubanas
    al embargo y otros perjuicios. Rhodes usó su relativa juventud para
    contraatacar.

    Parte del asunto era ‘Mira, ni siquiera había nacido cuando entró en
    vigor esta política (…) Queremos oír y hablar sobre el futuro’”, dijo
    Rhodes, de 37 años.

    No obstante, la estrategia de Obama se vio complicada por una persona en
    particular: Alan Phillip Gross.

    El Gobierno de Estados Unidos había enviado a Gross, un contratista de
    USAID, en arriesgadas misiones para entregar equipos de comunicaciones a
    la comunidad judía de Cuba. Su arresto en diciembre de 2009 dejó en
    suspenso el plan de “nuevo comienzo” de Obama con Cuba.

    Las conversaciones secretas casi fracasan por la exigencia de La Habana
    de que Obama intercambiara a Gross por tres espías cubanos presos en
    Miami y considerados héroes en La Habana.

    Obama rechazó un intercambio directo, porque Washington rechazaba que
    Gross fuera un espía, y la diplomacia encubierta encalló a fines de 2013.

    Incluso aunque Obama y Castro se saludaron en Johannesburgo tras la
    muerte del ex presidente sudafricano Nelson Mandela, la situación no
    parecía muy esperanzadora.

    “Los cubanos estaban atrincherados (…) Y nos quedamos atascados en eso”,
    dijo Rhodes.

    Rhodes y Zúñiga pasaron más de 70 horas negociando con los cubanos,
    sobre todo en unas instalaciones del Gobierno de Canadá en Ottawa.

    A fines de la primavera de 2014, amigos y familiares de Gross se
    alarmaron por su estado físico y psicológico. La Casa Blanca y Cuba
    sabían que, si moría en la cárcel, la restauración de las relaciones
    quedaría para otra generación.

    Además, la madre de Gross, Evelyn, estaba muriendo de cáncer de pulmón,
    por lo que el Gobierno de Estados Unidos y su equipo legal intentaron
    convencer a los cubanos de que le dieran un permiso para verla, algo que
    no lograron.

    Scott Gilbert, el abogado de Gross, trabajó con la administración
    Obama, pero planteando la urgencia del caso.

    Obama sopesó otras opciones, entre ellas hacer que los espías se
    dceclararan culpables y condenarlos al tiempo ya cumplido.

    No obstante, en enero de 2014 hubo un cambio en una reunión en Toronto.
    Los estadounidenses propusieron -para sorpresa de Cuba- incluir en el
    acuerdo a Rolando Sarraff, un espía de Washington encarcelado en Cuba
    desde 1995, señalaron participantes de Estados Unidos.

    La Casa Blanca podría hablar así de un auténtico “intercambio de
    espías”, logrando cobertura política. Pero se necesitaron 11 meses más
    para sellar el acuerdo.

    Castro no accedió de forma inmediata a entregar a Sarraff, un
    criptógrafo que, según Washington, ayudó a descubrir redes de espionaje
    cubano en Estados Unidos.

    Además, Obama, afectado por las críticas tras un intercambio de cinco
    talibanes por el sargento Bowe Bergdahl en mayo de 2014, temía más
    reacciones en contra, según personas próximas a la situación.

    Se manejaron otras opciones, pero según Gilbert, el abogado de Gross, en
    abril de 2014 quedó claro que desde el Gobierno de Obama se apoyaría la
    conmutación total de las sentencias de los presos cubanos.

    La última pieza del rompecabezas se colocó en una reunión en la Casa
    Blanca en febrero de 2014 con varios legisladores, entre ellos los
    senadores demócratas Patrick Leahy y Dick Durbin.

    Durbin dijo en una entrevista que “propuse la posibilidad de usar al
    Vaticano y al Papa como intermediarios”.

    El Papa Francisco

    El papa argentino aportaría la influencia moral de la Iglesia Católica y
    su estatus como primer pontífice latinoamericano. También brindaría
    protección ante duros críticos como el senador cubanoamericano Robert
    Menendez.

    Leahy persuadió a dos cardenales para que pidieran a Francisco que
    abordara el asunto de Cuba y los presos cuando se reuniera con Obama en
    marzo. El Papa lo hizo y después escribió cartas personales a Obama y
    Castro.

    El acuerdo fue finalizado en octubre en Roma, donde los equipos de
    Estados Unidos y Cuba se reunieron por separado con funcionarios
    vaticanos, y luego todos juntos.

    Rhodes y Zúñiga se citaron con los cubanos de nuevo en diciembre para
    ultimar la logística de los anuncios del día 17 de ese mes sobre la
    liberación de presos, el suavizamiento de las sanciones, las
    normalización de las relaciones entre los dos países y la liberación de
    53 presos políticos en Cuba.

    Gilbert iba a bordo del avión que traería a Gross de regreso a casa.
    Tras aterrizar en un aeródromo militar, se encontró con los oficiales
    que habían estado a cargo de Gross durante cinco años. “Muchos de
    nosotros, de uno y otro lado, teníamos lágrimas en los ojos” asegura.

    Castro y Obama se verán cara a cara en abril en la Cumbre de las
    Américas de Panamá. Los asesores de Obama incluso se atreven a imaginar
    a Obama como el primer presidente estadounidense que visita Cuba desde
    Calvin Coolidge en 1928.

    “Estamos en un territorio nuevo”, dijo Rhodes.

    Source: Confidentes de Obama cuentan cómo se logró el deshielo con Cuba
    | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/noticias/confidentes-de-obama-cuentan-como-se-logro-el-deshielo-con-cuba/