Alan Gross: Castro's prisoner
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    Relaciones entre Estados Unidos y Cuba?

    NICOLÁS PÉREZ: ¿Relaciones entre Estados Unidos y Cuba?
    02/10/2015 1:00 PM 02/10/2015 6:35 PM

    Al igual que me he negado a escribir sobre la hipotética muerte de Fidel
    Castro, he intentado guardar el mayor prudente silencio posible sobre la
    reanudación de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, un drama que
    tiene mucho de comedia del absurdo y que va a durar más tiempo en
    concretarse que Matusalén, y no hablo ni del árbol ni del ron, sino del
    octavo patriarca antediluviano que duró 187 años.

    Y las conversaciones me han provocado tres sentimientos encontrados, una
    mezcla de rabia por los alardes de caballo castrado de Raúl, el cínico
    pragmatismo de Barack Obama, y lástima por la ingenuidad de incautos que
    piensan esto es un asunto de “borrón y cuenta nueva”, no una bola
    bateada sobre la almohadilla de primera base que pica y se extiende.

    Me causan escalofríos la sorpresa de gente con cerebro e información,
    como nuestros senadores y representantes federales, y algunos líderes
    del exilio, que no sé si fingen o se hacen los chivos locos demostrando
    estupefacción ante la noticia, porque la reanudación de relaciones era
    una recta de humo por el centro del home que estaba cantada por los
    expertos mucho antes que el árbitro gritara Play Ball.

    El primero que nos anunció que algún mejunje raro se estaba cocinando en
    una olla entre Washington y La Habana fue una seguidilla de editoriales
    del New York Times, el periódico más informado y que más influye en la
    opinión pública de este país. Fueron demasiados, excesivos, inusuales y
    fuera de contexto sobre el tema.

    Al fin la bomba explotó y los dos actores principales de esta mezcla de
    drama y comedia, Raúl y Barack, obtuvieron, ambos, gotas de miel y
    toneladas de hiel.

    En cuanto a Barack Obama cometió dos errores: burlarse de la justicia
    norteamericana canjeando a hombres que jueces imparciales habían
    condenado por el asesinato de cuatro miembros de Hermanos al Rescate por
    un gil de pata larga como Alan Gross, que incluso su familia había
    puesto una demanda por daños y perjuicios millonaria al gobierno de
    Estados Unidos, aunque él sabía perfectamente que no iba a Navarra a
    comprar caviar de esturión, sino a Cuba, a llevar teléfonos destinados a
    la comunidad judía, que conozco perfectamente, para romper la censura
    castrista, un hijo que se protege más en la isla que los elefantes a los
    suyos. Un segundo error fue el timing, y es que Obama sabe, porque no
    tiene un pelo de tonto, que mientras vivan Fidel y Raúl no podrá haber
    ningún tipo de arreglo entre las dos naciones. Entonces, ¿por qué
    escogió este momento para intentar “resolver” el problema y no dejó la
    papa caliente en manos de Hillary? En mi criterio, porque honestamente,
    equivocado o no, primero Obama piensa que una pelea de perros rabiosos
    que dura más de medio siglo sin cambios aparentes merecía una nueva
    estrategia; segundo, para impedir al gobierno de Cuba que siga jugando
    las cartas marcadas del papel de víctima, lo cual le ha dado un gran
    resultado en América Latina y Europa mejorando la imagen de Washington.
    Pero tercero, y es lo fundamental, porque el narcisismo de Obama, que
    quería engordar su legado a su manera y pasar a la historia como Jimmy
    Carter, cuando en enero de 1979, algo que hoy 36 años después muchos
    analistas piensan que fue un acierto, resolvió sus diferencias con China
    continental, a costa de traicionar a Taiwán, como hoy muchos
    anticastristas piensan, y con mucha razón, que han sido traicionados.

    ¿Cómo están colocados los huevos en este instante en el nido del debate?
    Estados Unidos fresco como una lechuga lavándose las manos como Poncio
    Pilatos, y ambos rivales de facto, Cuba y Miami, corriendo hacia los
    extremos. La Habana pidiendo que la saquen de la lista de países
    terroristas (algo que es posible suceda), y las picas en Flandes de
    recompensas económicas y la devolución de la base naval de Guantánamo:
    ilusiones vanas de una mente inquieta. Mientras que ciertos opositores
    anticastristas están exigiendo se les permitan formar parte de las
    negociaciones, otra quimera, porque aunque dejamos el alma en el intento
    perdimos la guerra, y eso nos ha convertido hoy no en actores sino en
    espectadores de este proceso.

    En general por acá se opina que Raúl fue el triunfador en la lid,
    opiniones despistadas, Raúl es el que está contra la pared.

    Mientras tanto, el periódico Granma llamó el jueves a no ser ingenuos
    ante Estados Unidos, aún el gran Satán, y mantener la firmeza
    ideológica, y es que al dictador de Cuba no le queda otra, está rodeado
    por fidelistas que añoran los dulces años de los tiempos del cólera
    antinorteamericano, y si resbala, se lo come el implacable león de la
    historia.

    Source: NICOLÁS PÉREZ: ¿Relaciones entre Estados Unidos y Cuba? | El
    Nuevo Herald El Nuevo Herald –
    http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article9676385.html