Alan Gross: Castro's prisoner
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    Temblando, entre lágrimas y sobrevolando EE UU, Alan Gross supo que era libre

    Temblando, entre lágrimas y sobrevolando EE UU, Alan Gross supo que era
    libre
    SARA GÓMEZ ARMAS, La Habana | Enero 20, 2015

    (EFE).- Temblando y con los ojos empañados en lágrimas recibió Alan
    Gross la noticia de su liberación el pasado 17 de diciembre, cuando un
    avión fletado por el Gobierno de EE UU le trasladaba de La Habana a
    Washington. Pero no reaccionó hasta que no estuvo seguro de que se
    encontraba en espacio aéreo estadounidense.

    Los detalles de su liberación los contó este lunes a la prensa en La
    Habana, visiblemente emocionado, el senador Patrick Leahy, quien, horas
    antes de que Barack Obama y Raúl Castro anunciaran al mundo el
    restablecimiento de relaciones entre EE UU y Cuba, viajó en secreto a la
    Isla para llevarse de vuelta a Gross, preso durante cinco años por
    “actos subversivos”.

    “Cuando entramos en espacio de Estado Unidos, le miré y le dije, Alan ya
    eres realmente libre. Él, sin decir nada, se levantó y me abrazó. Estaba
    temblando y los dos teníamos los ojos llenos de lágrimas”, relató Leahy,
    que ha encabezado una delegación de congresistas estadounidenses que ha
    visitado Cuba durante tres días. La respuesta de Gross fue clara:
    “Patrick, ahora sí que me lo creo”.

    “Pocos minutos después sonó el teléfono del avión. Nos preguntaban si
    Alan estaba disponible para atender una llamada del presidente Obama. ¡Y
    claro que estaba disponible!”, rememoró Leahy, que, después de visitar a
    Gross varias veces en prisión, se refiere a él como “mi amigo”.

    El senador, que en los últimos años viajó varias veces a la Isla para
    mediar por la liberación de Gross, contó que antes de ese emotivo
    momento, el contratista estuvo tranquilo en el avión, viendo las
    noticias en una pantalla de televisión.

    En ese momento, empezaron a salir las primeras informaciones que
    apuntaban a su posible liberación ese mismo día, cuando Gross gritó con
    cierta sorpresa: “¡Es verdad!”.

    El resto es conocido. El mundo se despertó el pasado 17 de diciembre con
    la noticia de que Cuba había liberado a Gross y se especulaba con la
    posible puesta en libertad de tres agentes cubanos del grupo de los
    “Cinco” que todavía cumplían largas condenas en Estados Unidos por
    espionaje.

    Así fue. Cuba y Estados Unidos acordaron un canje de prisioneros que se
    materializó el mismo día que anunciaban al mundo que retomaban
    relaciones diplomáticas, congeladas desde 1961, noticia que pilló por
    sorpresa al mundo entero.

    Poco más de un mes después, Alan Gross va a ser uno de los invitados al
    discurso del Estado de la Unión del presidente del país, Barack Obama; y
    Estados Unidos y Cuba se preparan para iniciar el miércoles
    conversaciones encaminadas a normalizar sus vínculos diplomáticos.

    Dos acontecimientos impensables el pasado 3 de diciembre, cuando Alan
    Gross, de 65 años cumplía e xactamente cinco años en una prisión de La
    Habana, con su salud muy deteriorada y con amenazas de acabar con su
    vida si su encierro se prolongaba.

    Gross trabajaba como subcontratista para la Agencia Estadounidense para
    el Desarrollo Internacional (USAID), cuando fue detenido y encarcelado
    en La Habana el 3 de diciembre de 2009 por distribuir tecnología de
    comunicaciones a una comunidad judía.

    Fue juzgado y condenado a 15 años de prisión en marzo de 2011 bajo
    cargos de actividades subversivas contra el Estado cubano, aunque
    Estados Unidos defendía que simplemente facilitaba acceso sin censura a
    Internet a una comunidad judía en la isla.

    Los casos de Gross y de los cinco agentes cubanos arrestados en Estados
    Unidos en 1998 y condenados a largas condenas en 2000, fueron durante
    años una de las principales barreras para el deshielo de las relaciones
    entre Cuba y Estados Unidos.

    Ahora todos ellos están en sus casas y Estados Unidos y Cuba, naciones
    vecinas a 150 kilómetros de distancia, van a iniciar modestamente
    relaciones comerciales y económicas, un primer paso que da comienzo a
    una nueva era en la historia de dos países que se reconocieron como
    enemigos durante más de cincuenta años.

    Source: Temblando, entre lágrimas y sobrevolando EE UU, Alan Gross supo
    que era libre –
    http://www.14ymedio.com/internacional/Temblando-EE-UU-Alan-Gross_0_1710428943.html