Alan Gross: Castro's prisoner
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    Nunca conocí a mi abogado

    “Nunca conocí a mi abogado”
    El matrimonio de Haydée Gallardo y Ángel Figueredo, con dos hijos, fue
    separado por la policía política durante 7 meses. Ahora vuelven a
    reunirse debido al descongelamiento de las relaciones entre Estados
    Unidos y Cuba.
    Jorge Ignacio Pérez
    enero 15, 2015

    Están en la lista de los 53 prisioneros políticos que el gobernante Raúl
    Castro entregó a la parte norteamericana como señal del cumplimiento de
    acuerdos recientes, algo que se prevé sean los primeros pasos para
    democratizar la isla. Pero vamos atrás, cuando esta pareja (51 años ella
    y 53 él) fue encarcelada en prisiones distantes y hostigada con amenazas
    de prisión también para sus dos hijos.

    Haydée Gallardo, Dama de Blanco, lo ha contado para el programa Contacto
    Cuba de Radio Martí, con un dolor todavía a flor de piel, sin rencor
    pero aguantando esa voz que por momentos se resquebraja: Se hace
    necesario la denuncia, la narración oral de lo que sucedió dentro de la
    cárcel durante este tiempo, un episodio larguísimo que ni ella misma se
    cree puede haber sucedido a alguien que solo pidió en la calle “leche
    para los niños”.

    Es una pesadilla. Para ellos no existen compensaciones monetarias, ni un
    psicólogo especializado en temas de aislamiento sostenido, ya no una
    suma importante (unos dos millones de dólares) con que indemnizó el
    Gobierno norteamericano al subcontratista Alan Gross, cautivo en Cuba
    también injustamente.

    No, no se trata de eso. El caso es que los que están liberando ahora y
    mucha gente ni siquiera conoce, son personas decentes y sencillas, que
    fueron a dar a un ambiente hostil donde el tiempo iba pasando muy
    lentamente sin noticias de que pudiera llegar la justicia. La justicia
    nunca llegó. Ellos están afuera debido a un canje de prisioneros.

    Haydée Gallardo contó a la radio que fue enviada a la Prisión para
    Mujeres de Occidente, conocida como El Guatao, donde alrededor de 700
    almas están recluidas injustamente, según sus palabras.

    –Todo es muy sufrido allí, un terror –dijo–, y agregó que en todos los
    sentidos de orden interior le da una calificación de cero a esa cárcel.

    –En todo ese tiempo –siete meses y 13 días– nunca llegué a conocer a mi
    abogado. Nunca tuve su nombre. No nos hicieron juicio; no tuvimos
    instrucción penal –aseguró en el programa de radio, desde Marianao, en
    la capital cubana.

    Y continuó narrando la presión psicológica a la que fue sometida, tanto
    ella como su marido:

    –Cada vez que se presentaba un oficial de la Seguridad del Estado
    (policía política) me amenazaba con encarcelar a mis hijos. Pero a mi
    ideología no la pudieron doblegar. Tengo la esperanza y la fe de que
    algún día el régimen de los Castro dejará el poder –concluyó.

    Por su parte, Ángel Figueredo Castelló, su esposo, estuvo confinado en
    Valle Grande, en la periferia de La Habana. A él le costó más controlar
    la voz durante la entrevista. Las emociones eran demasiado fuertes
    cuando tuvo que recapitular la separación de su esposa.

    –Mi vida separado de ella fue muy dura. No tuvimos visitas conyugales.
    Yo tenía una línea roja en mi tarjeta de preso que impedía los
    desplazamientos del penal. Aunque al fin juntos, sigo preso todavía. Me
    han impuesto una “medida cautelar” que controla mis movimientos
    –comentó, como decíamos, con la voz rajada.

    Ángel estuvo preso anteriormente (en 1987) por una figura jurídica que a
    cualquier persona no cubana le parecería surrealista: “Tentativa de
    salida Ilegal del país”. Entonces, cumplió entre rejas un año y cuatro
    meses.

    La pesadilla, siempre por motivos políticos, rondó a esta familia. Hasta
    que el jueves 8 de este mes volvieron a reunirse todos. Haydée agradeció
    al Gobierno de Estados Unidos su liberación.

    Seguirá en las calles reclamando cosas tan básicas en otros países como
    libertad de expresión y de movimiento. Sus hijos y su marido la apoyan.

    Source: “Nunca conocí a mi abogado” –
    http://www.martinoticias.com/content/nunca-conoci-a-mi-abogado-haydee-gallardo/84393.html