Alan Gross: Castro's prisoner
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    Metáfora de galera

    RAÚL RIVERO: Metáfora de galera
    01/10/2015 2:00 PM 01/10/2015 7:00 PM

    Madrid – Están equivocados los rimbombantes aguafiestas que dentro y
    fuera de Cuba afirman que la oposición pacífica y los activistas de
    derechos humanos no han tenido ninguna participación en las
    negociaciones entre el régimen castrista y el gobierno de Barack Obama.
    Los cubanos que trabajan de frente a la dictadura todos los días
    aportaron a esa mesa de diálogos secretos una presencia capital: los
    presos políticos.

    Es verdad que no se tuvo en cuenta la opinión de ninguno de los
    dirigentes de los grupos opositores, las Damas de Blanco, la incipiente
    sociedad civil o del exilio, pero en las conversaciones clandestinas
    sostenidas en Canadá entre los representantes de los dos gobiernos, los
    prisioneros regados por las 300 cárceles de Cuba fueron una cifra muda y
    antojadiza (53) que redondearía los acuerdos sobre el intercambio del
    subcontratista Alan Gross y los espías cubanos condenados en Estados Unidos.

    Los nombres planos de los activistas de base hechos prisioneros en
    cualquier punto de San Antonio a Maisí comenzaron a aparecer después de
    las celebraciones por la firma del arreglo, poco a poco, como para que
    sus historias personales no empañaran el brillo de la gestión diplomática.

    El documento suscrito por Obama y Raúl Castro muestra, en blanco y
    negro, el interés de uno por la liberación de un grupo de demócratas y
    la anuencia del otro a ceder a la petición como un buen veterano
    especializado en comerciar con la libertad de los ciudadanos que manda a
    encerrar porque no comparten sus ideas.

    El asunto es que el socialismo tropical tiene una noción singular de la
    libertad. La mayoría de los prisioneros sacados de la cárcel en virtud
    del acuerdo salieron a la calle con el sello de liberados condicionales,
    otros con las llamadas licencias extrapenales y a un tercer grupo se les
    ha retenido toda su documentación, según la Unión Patriótica de Cuba
    (UNPACU), una organización a la que pertenecen 29 de los prisioneros
    enviados a sus casas.

    Las autoridades, dice la denuncia, amenazaron con hacerlos volver a
    todos de regreso a prisión en caso de que realizaran actividades políticas.

    Sí, es un desliz perverso de los cronistas sin agudeza y amargados que
    acuden a una prosa rebuscada para negar la impronta de la oposición en
    el proceso de acercamiento entre los dos países. Ahí están los presos
    políticos con las celdas de castigo, el hambre crónica y los
    sufrimientos en la experiencia de sus vidas.

    Están en su papel secundario de la función, con su familia y sus amigos,
    bajo la vigilancia de la policía y con la certeza de que, como se dice
    en el lenguaje metafórico de la prisión, los carceleros les tienen
    guardadas sus cucharas.

    Source: RAÚL RIVERO: Metáfora de galera | El Nuevo Herald –
    http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article5705025.html