Alan Gross: Castro's prisoner
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    Jóvenes cubanos construyeron red que conectó computadores

    Jóvenes cubanos construyeron red que conectó computadores
    POR MICHAEL WEISSENSTEIN ASSOCIATED PRESS
    01/26/2015 9:18 AM 01/26/2015 10:26 AM

    LA HABANA
    Aislados de internet, varios jóvenes cubanos conectaron en sigilo miles
    de computadoras a una red secreta que se extiende por varios kilómetros
    a lo largo y ancho de La Habana, y ahora pueden chatear con amigos,
    jugar y descargar películas en una mini réplica del mundo en línea al
    que la mayoría de los cubanos no puede tener acceso.

    Las conexiones caseras a internet están prohibidas para todos excepto
    para unos cuantos cubanos y el gobierno cobra el equivalente a un cuarto
    del salario mensual de la isla por conectarse a la red global por una
    hora, bien sea en los hoteles gestionados por el estado o en cafés internet.

    Como resultado, la mayoría de los habitantes de la isla viven sin
    internet y se quejan de la falta de acceso a la información y de no
    poderse conectar con sus amigos y familiares que viven en el extranjero.

    Una pequeña minoría, no obstante, logró diseñar de forma secreta una
    solución parcial, al reunir dinero y crear una red privada que conecta a
    más de 9,000 computadores con antenas ocultas de Wi-Fi, pequeñas,
    baratas pero poderosas, y con cables de Ethernet que cuelgan sobre las
    calles y tejados por toda la ciudad.

    Desconectada de la verdadera Internet, la red sólo es local y limitada.
    Fue construida con equipos que están disponibles públicamente en todo el
    mundo, pero sin ayuda de ningún gobierno extranjero, dicen sus gestores.

    Cientos de jóvenes conectados a esta red, en cualquier momento, juegan a
    ser orcos o soldados de Estados Unidos en juegos que admiten varios
    participantes en línea como “World of Warcraft” o “Call of Duty”.
    También se cuentan chistes o intercambian fotos en salas de chat y
    organizan eventos como fiestas o paseos a la playa.

    “Realmente necesitamos internet porque hay mucha información en línea,
    pero al menos esto satisface un poco porque es sentirse como ‘estoy
    conectado con un montón de gente, hablando con ellos, compartiendo
    archivos”‘, dijo Rafael Antonio Broche Moreno, un ingeniero eléctrico de
    22 años, que ayudó a construir esta red conocida como SNet, abreviatura
    de StreetNet (Red callejera).

    El hecho de que Cuba sea uno de los países menos interconectados del
    mundo es un tema de capital importancia para la relación que Washington
    quiere forjar con La Habana. Como parte de una nueva política que busca
    más acercamiento entre ambos países, el gobierno del presidente Barack
    Obama espera que si se promueven más ventas de tecnología estadounidense
    en la isla, aumentará el acceso a internet y habría menos dependencia
    del Estado por parte de los cubanos y se sentarán las bases para una
    reforma política.

    Los funcionarios cubanos dicen que el acceso a internet es limitado en
    gran parte debido a que el embargo comercial de Estados Unidos, que
    evitó la llegada a Cuba de tecnología avanzada de Estados Unidos y dejó
    al gobierno cubano con poco dinero para comprar equipos a otras naciones.

    Sin embargo, el gobierno de la isla ha dicho que, si bien está abierto a
    la compra de equipos de telecomunicaciones de Estados Unidos, no ve
    ninguna posibilidad de cambiar su sistema en general a cambio de
    normalizar las relaciones con Estados Unidos.

    Observadores externos y muchos cubanos dicen que la falta de internet es
    culpa del gobierno, de su deseo de controlar a la población y de cobrar
    tarifas desproporcionadamente altas de telefonía móvil y de internet
    como fuente de dinero para otras agencias gubernamentales.

    Cuba prohíbe el uso de equipo Wi-Fi sin una licencia del Ministerio de
    Comunicaciones, lo que hace que SNet sea técnicamente ilegal. Broche
    dijo que cree que la ley otorga a las autoridades una libertad de acción
    para permitir que operen redes como SNet.

    Él describió que existe una especie de acuerdo tácito con los
    funcionarios públicos que permite que SNet opere sin interferencias
    siempre y cuando respete la ley cubana: que sus cientos de nodos sean
    monitoreados informalmente por administradores voluntarios que se
    aseguran que los usuarios no compartan pornografía, hablen sobre
    política, ni vinculen SNet con conexiones ilícitas al internet real.

    “No estamos en el anonimato porque el país tiene que saber que existe
    este tipo de red. Claro, ellos tienen que proteger el país y saben que
    son 9,000 usuarios que podrían prestarse para lo que sea”, dijo.
    “Nosotros no nos metemos con nadie. No queremos hacer nada más que
    jugar, compartir ideas sanas. Es todo un funcionamiento sano que no se
    compromete, no influencia, ni el gobierno ni lo que sucede en Cuba…
    Mientras nos mantengamos haciendo lo correcto, ellos nos dejan seguir”.

    Los usuarios que violan las reglas pueden ser bloqueados de la red por
    sus colegas durante un día por infracciones menores como crear demoras
    en SNet al compartir archivos fuera de los horarios prescritos, mientras
    que las expulsiones de por vida se dan por violaciones al acuerdo como
    distribuir pornografía.

    “Los usuarios lo respetan mucho para conservar la red, porque es lo
    único que tienen”, dijo Broche. “Tanto yo como los demás administradores
    seguimos la red para que ésta siga su fin”.

    El gobierno cubano no respondió a una solicitud de comentario con
    respecto a la red.

    Antes del anuncio del presidente estadounidense Barack Obama de
    restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba, Estados Unidos intentó
    varias veces usar tecnología de comunicaciones para socavar al gobierno
    cubano. El contratista Alan Gross fue sentenciado a 15 años de prisión
    después de que una empresa contratista de la Agencia de Estados Unidos
    para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus iniciales en inglés) lo
    enviara a Cuba a establecer conexiones satelitales a internet.

    Gross fue liberado el mes pasado después de cinco años preso como parte
    de un acuerdo que allanó el camino a la nueva política de Obama hacia la
    isla.

    Otro contratista de USAID trató de construir una red social basada en
    mensajes de texto llamada Zunzuneo, cuya breve existencia fue revelada
    el año pasado por una investigación de The Associated Press.

    Unirse a SNet requiere recursos fuera del alcance de mucha gente en un
    país donde el salario promedio es de aproximadamente 25 dólares mensuales.

    Humberto Vinas, de 25 años, estudiaba tecnología médica y contabilidad
    antes de encontrar un empleo relativamente bien pagado en la cocina de
    un bar. Él y nueve amigos compartieron el gasto por un nodo de SNet
    durante varios meses, y extendieron cientos de metros de cable Ethernet
    sobre los techos de sus vecinos, hasta que uno de ellos exigió que lo
    retiraran, lo que provocó su desconexión de la mayor parte de la red.

    “Se extraña Snet, se extraña mucho”, dijo. “Te enteras de muchas cosas,
    como por ejemplo los resultados del fútbol, muchas cosas que se hacen
    desde la comodidad de la casa”.

    Los cubanos tienen, en promedio, uno de los niveles de educación más
    altos del hemisferio y años de práctica improvisando soluciones ante la
    escasez de bienes y servicios, lo que permite a muchos tener acceso y
    compartir información a pesar de enormes barreras. Por un dólar a la
    semana, o menos, muchos cubanos reciben lo que es conocido como “el
    paquete”: entregas semanales de programas de televisión pirateados, así
    como de películas, revistas, textos y videos instructivos guardados en
    dispositivos de memoria USB.

    No existen indicios obvios de que Estados Unidos o cualquier otro
    gobierno extranjero o grupo hayan tenido algo que ver con la creación de
    SNet, lo que le convierte, por mucho, en el más impresionante ejemplo de
    ingeniería en telecomunicaciones improvisada de Cuba.

    La red está constituida una serie de nodos conectados, poderosas
    computadoras caseras con antenas Wi-Fi extra potentes, que se comunican
    entre sí pese a la distancia, relativamente largas, y distribuyen
    señales a una red más pequeña de, quizá, una decena de otras
    computadoras en la cercanía.

    SNet inició alrededor de 2001 con un puñado de usuarios y se mantuvo así
    durante una década. Se han sumado más de 9,000 computadoras en los
    últimos cinco años y, en un día promedio, se conectan aproximadamente
    unos 2,000 usuarios.

    Muchos utilizan SNet para tener acceso a programas de televisión
    populares y a películas. El sistema tiene almacenada además una copia de
    Wikipedia. No está del todo actualizada, pero es refrescada
    frecuentemente por usuarios con acceso al internet real. Existe también
    una versión realizada en la isla de una red social que funciona de
    manera similar a Facebook.

    Debido a que en SNet los datos pasan de computadora a computadora, todo
    ocurre mucho más rápido que en las lentas y costosas conexiones
    disponibles de los servidores del gobierno, que pasan toda la
    información a través de puntos centrales.

    Broche Moreno calculó que cuesta alrededor de 200 dólares equipar un
    grupo de computadoras con las antenas y cables necesarios para hacer
    parte y convertirse en un nuevo nodo, lo que significa que el costo de
    colocar en red todas las computadoras con SNet podría ser de tan sólo
    200.000 dólares. En otras ciudades y provincias de Cuba existen redes
    similares pero más pequeñas.

    “Lo que existe es una prueba de lo que se puede hacer”, dijo Alien
    Garcia, un ingeniero en sistemas de 30 años, que publica una revista de
    tecnología de la información que es distribuida a través de correo
    electrónico y dispositivos de almacenamiento. “Si yo como particular,
    con ingresos inferiores a los de un gobierno, puedo montar una red, creo
    entonces que un país lo debería poder hacer ¿no?”.