Alan Gross: Castro's prisoner
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    Si la vida nos da limones…

    Si la vida nos da limones…
    CLIVE RUDD FERNÁNDEZ | Londres | 19 Dic 2014 – 5:20 pm.

    Los cubanos demócratas tienen la obligación de seguir luchando contra la
    dictadura de Cuba y pedirle cuentas a la Administración Obama por los
    resultados de sus concesiones a los Castro.

    Anteayer nos despertamos con una muy buena noticia, Alan Gross y otros
    53 rehenes del régimen de Cuba serían puestos en libertad. Según el
    anuncio del presidente Barack Obama, el objetivo de esta nueva
    estrategia es acercarse al régimen de la Habana porque “el aislamiento
    no ha funcionado en su objetivo de avanzar los intereses de Estados
    Unidos ni el de los cubanos”, así que la intención es probar algo
    diferente con la esperanza de que por esta vía, en algún momento de la
    historia próxima, el régimen quiera considerar el respeto a los derechos
    humanos y el reconocimiento de la sociedad civil.

    La administración de la Casa Blanca se lanzó a la misma aventura que
    todas las administraciones anteriores, a la negociación con la dictadura
    de los Castro a hurtadillas, utilizando canales traseros o no oficiales
    donde todo parece indicar que el pueblo de Cuba o la sociedad civil
    jamás fue invitado.

    Como parte del acuerdo entre la Habana y Washington se comenzará el
    proceso para sacar a Cuba de la lista de países que patrocinan el
    terrorismo, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con
    embajadas en ambas capitales. Las instituciones estadounidenses podrán
    abrir cuentas de correspondencia con instituciones financieras de Cuba,
    y en la Isla podrán usarse tarjetas de crédito estadounidenses y
    existirá una flexibilización de viajes y remesas hacia Cuba.

    Como me diría una amiga ayer, “la lista de concesiones de Washington a
    La Habana está llena de agrios limones”, porque sacar a Cuba de la lista
    de Estados que patrocinan el terrorismo es decir a viva voz “ignoramos
    que el Gobierno de Cuba patrocine en Venezuela la represión a las
    fuerzas democráticas”, porque restablecer relaciones diplomáticas con
    embajada en sendas capitales es decir alto y claro “entendemos que el
    Gobierno de Cuba es un gobierno legítimo y no una dictadura que llegó al
    poder con un golpe de Estado y que jamás ha permitido elecciones libres
    y plurales”, y porque no exigir que la sociedad civil cubana esté en las
    en las negociaciones sobre el futuro de Cuba es enviar el mensaje de que
    “aceptamos que el Gobierno de la Habana ignore las peticiones de sus
    ciudadanos independientes”.

    Todas estas licencias e indulgencias que Washington está teniendo para
    con los Castro tienen un efecto colateral.

    Cada vez que las Damas de Blanco salgan a la calle y reciban la
    acostumbrada golpiza, la actual administración de EEUU tendrá que
    responder por su política fallida. Cuando los 53 presos de conciencia
    que la dictadura le entregó ayer como trofeo al presidente de Estados
    Unidos se reemplacen por otros 100 o 150, nos acordaremos de lo ingenuo
    que es llegar acuerdos con un régimen totalitario que no respeta la ley
    internacional, y mucho menos la de su propio país. Y cuando pasen meses
    y años luego del día en que Estados Unidos apruebe que los proveedores
    de internet puedan ofrecer en Cuba telecomunicaciones comerciales y
    servicios de red, pero el pueblo no tenga acceso directo a internet, le
    recordaremos al Partido Demócrata de EEUU en las próximas elecciones que
    las promesas de dictadores no valen ni el papel donde se escriben.

    Los cubanos demócratas tenemos la obligación moral de, además de seguir
    luchando frontalmente contra la dictadura de Cuba, pedirle cuentas a la
    administración de Obama por los resultados de sus concesiones para con
    los hermanos Castro.

    Realmente no hay que esperar mucho para evaluar los resultados de estos
    acuerdos. El próximo domingo saldrán las Damas de Blanco a pedir por
    nuestras libertades fundamentales, algo que ya sabemos ningún grupo o
    país por democrático que sea, va a exigir por nosotros. Veremos la
    respuesta de la dictadura cubana.

    Hay un dicho cubano que se aplica muy bien a situaciones como esta, en
    la que los cubanos de ambos lados del estrecho de la Florida hemos
    tenido poco que decir o que decidir en estos cambios de política aunque
    las consecuencias nos afectará a todos: “Si la vida nos da limones,
    entonces hagamos limonada”.

    Los que aún luchamos por la democracia en Cuba utilizaremos uno y cada
    uno de los acuerdos entre ambos gobiernos para recordarles la continua
    violación de los derechos humanos en Cuba.

    Espero que al general Raúl y al presidente Obama les guste esta bebida
    casera porque los demócratas del mundo se la serviremos en abundancia.

    Source: Si la vida nos da limones… | Diario de Cuba –
    http://www.diariodecuba.com/cuba/1419003421_11917.html