Alan Gross: Castro's prisoner
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    Relaciones Cuba-EEUU ¿buenas o malas noticias?

    Relaciones Cuba-EEUU: ¿buenas o malas noticias?
    Ahora, con la bendición de los Estados Unidos, la dinastía de los Castro
    pudiera extenderse hasta los tataranietos
    viernes, diciembre 19, 2014 | José Hugo Fernández

    LA HABANA, Cuba -El restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados
    Unidos es, sin duda, un acierto del sentido común. De modo que aun
    cuando nuestra dictadura se lo acredite como un triunfo propio,
    traducido para los medios oficiales como “victoria de la resistencia del
    pueblo”, a uno no le queda otro remedio que asumirlo con optimismo. En
    verdad resultaría incómodo y tal vez hasta moralmente comprometedor,
    mostrarse contrariado o furioso ante esta buena nueva.

    Otro tanto ocurre con el canje de los espías cubanos por el ciudadano
    estadounidense Alan Gross. En principio, a uno no le queda sino
    alegrarse de que un hombre inocente como Gross se haya librado de morir
    prematuramente en la cárcel cumpliendo injusta condena. Y uno se siente
    en el compromiso moral de alegrarse, sin que ello nos impida darnos
    cuenta de que este canje puede quedar en la historia como la última
    “hazaña” estratégica de Fidel Castro, consistente en tomar como rehén a
    una persona decente, indefensa, ya vieja y enferma, con el malévolo
    propósito de cambiar su vida por la liberación de varios espías,
    confesos agentes del ministerio del interior de una dictadura que se ha
    pasado medio siglo infiltrando sicarios en las cuatro esquinas del mundo.

    Así son las cosas, y uno se aprieta el cinto para tomarlas como vienen,
    pues lo que resta sería atrincherarse en la roña y la amargura. El
    canje, con todo y lo ominoso que nos parezca, ha facilitado el
    restablecimiento de relaciones entre ambas naciones. Y eso también
    podría ser suficiente para que lo consideremos como buena noticia. Ello,
    claro, no impide que por lo menos yo, en tanto cubano que soñaba con ver
    algún día nuestro país en democracia (con todas las imperfecciones que
    les son propias, y aún más en predios subdesarrollados, pero democracia
    al fin), comprenda que ahora, con la bendición de los Estados Unidos, la
    dinastía de los Castro pudiera extenderse hasta los tataranietos, lo
    cual significa vivir el resto de nuestras vidas en medio de la miseria
    sin esperanza, la represión, el miedo, la escasez de todo, el atraso…

    Por lo demás, tampoco el asunto es para sorprenderse demasiado. Era
    cuestión de días o de meses, pero la noticia ya estaba escrita desde
    hace algún tiempo como por el dedo de Dios, o del diablo. Incluso, la
    hemos visto venir con mayor claridad que otros muchos acontecimientos de
    los últimos decenios.

    Como quedó dicho anteriormente, si bien a Fidel Castro le convino
    siempre la exacerbación del diferendo con los gobiernos estadounidenses,
    hoy se ve a las claras que a la camarilla militar que está al mando (tan
    déspota y represora como el tirano, pero más proclive a abrirse de patas
    ante la perspectiva del enriquecimiento a costa del gran capital), les
    resultan rentables las relaciones y los negocios con el “enemigo”. Y no
    únicamente por razones de carácter económico. También como victoria
    política que dé luz verde a su nuevo modelo de poder dictatorial con la
    aprobación y el elogio de las democracias internacionales.

    Se verán horrores, nos advirtió el Apocalipsis. Pero no nos previno que
    tales horrores vendrían santificados por la corrección política y el
    aplauso del mundo civilizado.

    Source: Relaciones Cuba-EEUU: ¿buenas o malas noticias? | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/opiniones/relaciones-cuba-eeuu-buenas-o-malas-noticias/