Alan Gross: Castro's prisoner
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    Memorias del porvenir – Cuba canjeó 3 espías estadounidenses en 1963

    Memorias del porvenir: Cuba canjeó 3 espías estadounidenses en 1963
    Posted on 9 diciembre, 2014
    Por Miguel Fernández Díaz

    ¿Se consumará finalmente la liberación del contratista Alan Gross a
    cambio de los tres espías cubanos que cumplen condena en cárceles
    estadounidenses? Ahora que la posibilidad de un canje de prisioneros
    está rondando el caso cubano, no puede pasarse por alto un antecedente
    singular entre La Habana y Washington hace 51 años, y ciertas evidencias
    olvidadas del presente.

    El 21 de abril de 1963, Cuba liberó a tres especialistas de la División
    de Servicios Técnicos de la CIA, quienes habían sido apresados in
    fraganti el 14 de septiembre de 1960 en labores de espionaje. David
    Christ, Thornton Anderson y Walter Szuminski fueron sorprendidos por
    agentes del G-2 en el piso 18 del Edificio del Seguro Médico, mientras
    instalaban dispositivos de escucha en el local destinado a la agencia de
    noticias china Xinhua.

    Los tres técnicos de la CIA no revelaron sus identidades y mantuvieron
    durante sus 949 días de encierro que eran los turistas Daniel Carswell,
    Eustace Dan-Brunt y Edmund Taransky, respectivamente. La versión absurda
    de descargo, acordada entre susurros la misma noche del arresto, era
    que, como todos eran ingenieros, habían sido contratados por alguien de
    la embajada americana para hacer trabajos de instalación eléctrica.

    El canje

    Tras los interrogatorios en la sede del G-2, pasaron unos 100 días en La
    Cabaña y el 17 de diciembre de 1960 fueron a juicio, al cual asistió el
    cónsul estadounidense Hugh Kessler. El fiscal pidió 30 años y el
    tribunal impuso 10. El 22 de enero de 1961 volaron al presidio de Isla
    de Pinos. Aquí arriesgarían sus vidas para desactivar, hacia noviembre
    de 1961, el circuito eléctrico de la carga de unas seis mil libras de
    dinamita con que los carceleros habían minado -desde la víspera de Bahía
    de Cochinos- la Circular 4, donde pasaron 281 días junto con unos 1,100
    presos hasta que fueron trasladados a la Circular 1.

    El 16 de marzo de 1963, Christ, Anderson y Szuminski recibieron la
    visita del abogado James Donovan, quien había negociado el canje de los
    prisioneros de la Brigada 2506 por alimentos y medicinas. La CIA había
    tomado iniciativa de pedirle a Donovan que propusiera a Castro, como
    aguinaldo de la Navidad de 1962, liberar también a unos veinte
    ciudadanos americanos presos por diversos delitos
    contrarrevolucionarios, entre ellos los tres técnicos de la CIA
    plantados en que eran turistas. Castro accedió a cambiarlos a todos por
    cuatro cubanos.

    Tres de ellos estaban acusados de conspirar para volar edificios
    públicos e instalaciones militares: Marino Antonio Sueiro y José García
    Orellana, residentes en Nueva York, y Roberto Santiesteban, attaché de
    la Misión de Cuba ante Naciones Unidas. El otro era Francisco Molina del
    Río, alias El Gancho, condenado por matar a la niña venezolana Magdalena
    Urdaneta en un restaurante de Manhattan, el 21 de septiembre de 1960, al
    calor de una trifulca entre banderías cubanas con motivo de la
    asistencia de Castro a la XV Asamblea General de la ONU.

    El caso actual: ¿tres por cinco?

    De la Circular 1 los tres técnicos de la CIA pasaron al pabellón,
    saldrían de Isla de Pinos en ferry, fueron a dar de nuevo a La Cabaña y
    al cabo volaron con 18 ciudadanos americanos más de vuelta a EE. UU. En
    el vuelo Szuminski se enteró de que su madre había fallecido.

    El 7 de julio de 1964, Christ envió un memo al subdirector de la CIA y
    al director de Personal, que describía la vida en la prisión y buscaba
    reconocimiento para Anderson y Szuminski. Hacia 1979 fue que la agencia
    discernió entre haber sido víctimas de una operación mal planificada y
    héroes en la prisión, para condecorarlos con la Cruz del Servicio
    Distinguido.

    Dos oficiales y un agente del MININT guardan prisión en Estados Unidos
    tras ser detectados en labores de espionaje. El canje planteado por
    Gross, quien alegremente repartía equipos de informática en un país
    donde los particulares tienen prohibido adquirir mimeógrafos y
    fotocopiadoras (Resolución 180-1996 del MINCIN), pasa por alto que el
    contratista estadounidense pudiera colarse como parte de un grupito que
    forman tres cubanos condenados por espionaje en la isla: Juan Antonio
    Torres, Rolando Sarraf y Ernesto Borges, más otro -Claro Fernando
    Alonso- sancionado por revelar secretos concernientes a la Seguridad del
    Estado, que no es lo mismo, pero da igual.

    Source: Memorias del porvenir: Cuba canjeó 3 espías estadounidenses en
    1963 | Café Fuerte –
    http://cafefuerte.com/cuba/19919-memorias-del-porvenir-cuba-canjeo-3-espias-estadounidenses-en-1963/