Alan Gross: Castro's prisoner
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    Los temores y la fe marcan a los cubanos

    Los temores y la fe marcan a los cubanos
    ANDREA RODRIGUEZ Y PETER ORSI / AP
    12/18/2014 11:51 PM 12/19/2014 6:37 AM

    LA HABANA
    El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados
    Unidos desató entre los cubanos expectativas de trascendentales cambios
    económicos en una isla que parece congelada en el tiempo, con sus autos
    de la década de los cincuenta y sus derruidos edificios Art Deco.

    El jueves, al día siguiente del histórico y sorpresivo anuncio, muchos
    cubanos tenían esperanza de tener acceso a bienes que el resto del mundo
    da por sentados y de una recuperación de la economía socialista que hoy
    no satisface productos tan básicos como carne, aceite de cocina o papel
    higiénico.

    “El impacto de la noticia ha sido muy fuerte”, dijo Nayda Martínez, de
    52 años, una ingeniera química que avizora un mejor futuro tras la
    normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

    Martínez piensa que el restablecimiento de un comercio directo podría
    atraer inversiones y turismo a la isla. “El país está muy ahogado”.

    Como muchos cubanos, Martínez comenzó a sacar cuentas de las cosas que
    podrían tener: más tecnología, medicamentos, capital o la creación de
    nuevos empleos derivados del turismo.

    “Puede generar empleo aquí y Miami porque va a haber intercambios. Puede
    haber un desarrollo de la medicina, se podría invertir en la
    agricultura, han venido empresarios y no los han dejado invertir”, dijo
    Sandro Hernández, un trabajador informático de 42 años que también se
    podría beneficiar de mejoras tecnológicas.

    Como él, Lázaro Valverde, un reparador de llantas de 46 años pensó que
    si finalmente se levanta “el embargo económico” se “facilitarían muchas
    cosas” y eso redundaría en una mejor calidad de vida de la gente. “Aquí
    el salario no alcanza”.

    Raúl Castro y Barack Obama marcaron un hito el miércoles cuando el
    presidente de Estados Unidos liberó a tres espías cubanos presos en ese
    país, que son considerados héroes en Cuba mientras que el gobernante
    isleño entregó al contratista estadounidense Alan Gross, quien estuvo
    preso por cinco años por traer equipos de telecomunicaciones e intentar
    establecer acceso a internet, según el gobierno de la isla.

    Las declaraciones de Castro se escucharon en cadena nacional el
    miércoles, donde anunció el restablecimiento de las relaciones
    diplomáticas con Estados Unidos. Pero también, y en un inusual hecho,
    los cubanos pudieron ver el discurso de Obama, cuya alocución fue
    transmitida en la isla a través de Telesur, cadena de televisión
    multinacional con sede en Venezuela, pero que en Cuba hace parte del
    menú de canales locales.

    Pero en la calles también comenzaron a expresarse algunos temores y
    ansiedades entre la población que por años vio en los medios de prensa
    oficiales el lado oscuro de la sociedad estadounidense y temen que
    algunos de esos imaginados valores o sus políticas se puedan imponer en
    la isla como los permisos para portar armas, prohibidas en Cuba.

    “Está bien por el país, si va a permitir desarrollarnos”, dijo Marisa
    Betancourt, de 55 años, ama de casa y madre de dos hijos jóvenes. “No me
    gustaría que se perdiera esa solidaridad tan del cubano, ni que se
    convirtiera en una sociedad más consumista o individualista”.

    La mayoría de los cubanos trabajan en empleos gubernamentales a un
    salario de $20 mensuales como promedio. El acceso a internet es mínimo,
    lento y costoso. Todos medios de comunicación están controlados por el
    estado. El Partido Comunista es el único partido político, y eso es algo
    que no se debate. Quejarse de un bache en la calle está bien, pero si
    uno protesta abiertamente contra el gobierno puede terminar en la cárcel.

    Los cubanos han aprendido a navegar en este sistema político cerrado y
    han aprendido a sobrevivir en medio de la escasez, las largas colas y
    una crisis de vivienda que obliga a las familias a convivir con tres
    generaciones bajo un mismo techo. Muchos están ansiosos por el cambio,
    pero hasta ahora nadie sabe exactamente qué traerá esta apertura
    diplomática.

    El jueves la gente volvió a su rutina, los bicitaxis buscaban clientes y
    los vendedores de fruta ofrecían sus productos. No hay información
    oficial sobre próximas celebraciones patrióticas. Entre tanto,
    periodistas de todo el mundo se apresuraban a entrar en Cuba con la
    esperanza de conseguir acreditación de un gobierno que dice quién está
    autorizado a informar.

    El año pasado, Cuba permitió a sus ciudadanos viajar al extranjero sin
    obtener, primero, un permiso oficial. Ahora, muchos tienen acceso a
    bienes como teléfonos inteligentes o televisores de pantalla plana. Es
    posible que haya un auge en las remesas de familiares que quieran ayudar
    a los suyos a crear pequeñas empresas o reparar sus casas, muchas de las
    que se están desmoronando.

    Castro también introdujo una serie de reformas económicas que
    permitieron a miles de personas crear pequeños negocios, contratar
    empleados, y comprar y vender sus casas por primera vez desde la
    revolución de 1959. También permitieron la venta de autos de segunda mano.

    Uno de los cambios que se pueden producir sería psicológico. Algunos
    cubanos se podrían acostumbrar a hacer negocios con Estados Unidos, país
    que por décadas se ha señalado como el enemigo.

    Los cubanos también pueden terminar acostumbrándose a la idea de que ya
    no están en guerra con Estados Unidos dijo Peter Kornbluh, coautor del
    libro Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations between
    Washington and Havana.

    Source: Los temores y la fe marcan a los cubanos | El Nuevo Herald –
    http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article4658391.html