Alan Gross: Castro's prisoner
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    Londoño el ilusionista

    Londoño el ilusionista
    diciembre 4, 2014 5:11 am·

    Cuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) Si ya le concedió el
    honor de, más que comentar, reproducir casi íntegro en una de sus
    reflexiones su primer editorial en The New York Times donde abogaba
    resueltamente por el levantamiento incondicional del embargo
    norteamericano, el Compañero Fidel, si está en condiciones, debería ser
    agradecido y aprovechar que Ernesto Londoño está de visita en Cuba para
    recibirlo en Punto Cero.

    Vendría a ser algo así como un nostálgico remake de su reunión en su
    campamento de la Sierra Maestra, a principios de 1957, con el periodista
    Herbert Mathews, también de The New York Times, cuando no solo logró
    demostrar que estaba vivito y peleando y no muerto, como aseguraba
    Batista, sino que también consiguió engañar al entrevistador –el primero
    de los muchos yanquis ingenuos con que se toparía más adelante- y
    convencerlo de que su gavilla de alzados era un ejército guerrillero
    mediante el matrero expediente de hacerlos pasar una y otra vez, con
    distintos gorros, cascos y sombreros.

    A Herbert Mathews había que engañarlo. A Londoño no: ya viene
    engatusado. O sobornado. No sé si por el régimen castrista, los
    granjeros y empresarios norteamericanos que desean hacer negocios aquí,
    por los millonarios anticastristas-comecandela- arrepentidos como Carlos
    Saladrigas o Alfy Fanjul y otros que sueñan con invertir en Cuba para
    restaurar la maltrecha industria azucarera cubana y sonando el cuero,
    volver a ser los barones de la sacarocracia que fueron, ellos o sus
    padres, antes de 1959.

    Por el motivo que sea, con Londoño no hacen falta trucos. Más bien, del
    ilusionismo se encarga él, con sus editoriales sobre Cuba en el
    influyente The New York Times.

    Londoño, por sus servicios al castrismo, en sus esfuerzos por
    conseguirle, a costa de los yanquis, un aire, que no sería el segundo
    sino el enésimo, ahora que está contra las cuerdas de la economía, la
    historia y la biología, se merece ser recibido, con alfombra roja, en
    Punto Cero, y no simplemente en la sala de redacción del periódico
    Granma, a donde acudió sin sacudirse el polvo del camino, a cambio de
    nada, porque, dejémonos de boberías, ¿qué puede enseñarle a un
    editorialista de NYT el aburridísimo órgano oficial del Comité Central
    del PCC? Al contrario, periodistas como Londoño son los que necesita la
    prensa oficialista para ser medianamente creíble, ahora que el castrismo
    se prepara para su sobrevida.

    En su serie de seis editoriales dominicales sobre Cuba en NYT, además de
    la normalización de las relaciones de los Estados Unidos con el gobierno
    cubano sin que tenga que hacer concesiones a cambio, Londoño ha abogado
    a favor del canje de los tres agentes de la Red Avispa por el
    contratista Alan Gross, y en contra de que el gobierno norteamericano
    financie a la oposición pro-democracia y dé asilo a los médicos cubanos
    que cumplen misiones en el exterior.

    Para defenderse de quienes lo acusan de complacencia con el castrismo,
    Londoño ha alegado: “Al gobierno le hemos llamado régimen, hemos dicho
    que es autoritario y que se ha beneficiado de la política del embargo
    usándolo como una justificación para sus fallas”. ¡Mire usted qué cosa!
    ¡Qué crítico tan ácido!

    Sé que sería pedir demasiado que se entreviste con opositores, porque ya
    en uno de sus editoriales los ha calificado de antemano –tal vez basado
    en lo que dice Granma, Cuba Debate y la Mesa Redonda- como “charlatanes
    y ladrones”. En cambio, resultaría muy oportuno para sus próximos
    editoriales, que Londoño, ahora que está en Cuba, aproveche para
    recopilar experiencias de primera mano y se reúna no solo con
    representantes del oficialismo, sino también con cubanos de a pie,
    dispuestos a hablarle claro, que le hablen de la vida miserable que
    llevan, no tanto por causa del embargo, sino más que todo por la
    absoluta ineficiencia del sistema y la falta de libertades de todo tipo;
    que converse con médicos para que le expliquen que son esclavos de este
    régimen que los mueve a su antojo y dispone de ellos, y que por eso,
    muchos se quedan en cuanto ponen un pie en otro país.

    Por lo pronto, Londoño ha anunciado su intención de reunirse con
    blogueros independientes. Ojala sean los de verdad, y no los de La Joven
    Cuba y otros chiringueros que dicen ser –como si eso fuese posible en un
    país donde la Internet es controlada por las autoridades- practicantes
    del oficialismo por cuenta propia. Sería bueno que nos escuche a algunos
    de los independientes de verdad. Y escucharlo a él. A ver si logra
    convencernos de sus buenas intenciones. Si es que las tiene, y no se
    trata, como parece, solo de negocios.

    Para Cuba actualidad: luicino2012@gmail.com

    Source: Londoño el ilusionista | Primavera Digital –
    http://primaveradigital.net/londono-el-ilusionista/