Alan Gross: Castro's prisoner
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    Detrás del acuerdo Cuba – USA

    Detrás del acuerdo Cuba – USA
    Debe esperarse que en Cuba siga habiendo represión, siga habiendo actos
    de repudio y se siga gobernando represivamente, a golpes y palazos,
    ojalá me equivoque
    martes, diciembre 23, 2014 | Jorge Ros

    MIAMI, Florida -Ya han transcurrido unos días desde el inesperado
    anuncio del acuerdo entre Cuba y Estados Unidos para iniciar la
    normalización de las relaciones diplomáticas. Recuperados de la sorpresa
    que causó podemos analizar el hecho con un poco de profundidad y vemos
    que no fue tan sorpresivo como creemos y que en cierta forma ya nos
    habían estado preparando para lo que iba a pasar y esto lo hicieron de
    diversas formas.

    Tomemos por ejemplo los editoriales del New York Times que todos
    entendimos como una presión hacia el presidente Obama pero en realidad
    no lo era, ya que hacía meses que se venían negociando los acuerdos. Sin
    duda el Consejo Editorial del New York Times lo sabía y estratégicamente
    planearon hacer los editoriales para preparar al pueblo norteamericano
    sobre los cambios que se venían.

    Algunos Senadores sabían algo, cómo el Independiente Bernie Sanders de
    Vermont, el Republicano Jeff Flake de Arizona y el Demócrata Tom Udall
    de Nuevo México quienes visitaron a Alan Gross en Cuba y declararon que
    “el encuentro con el contratista preso duró cerca de dos horas” y la
    nota añadía que “El viaje ha incluido también reuniones con funcionarios
    cubanos, aunque sobre estas no han sido revelados detalles”.

    Las negociaciones secretas con los cubanos fueron conducidas por el
    Hondureño Ricardo Zúñiga, director principal para Asuntos del Hemisferio
    Occidental en el Consejo Nacional de Seguridad y por Ben Rhodes, otro
    asesor cercano al presidente Obama, y en ellas también participaron
    ocasionalmente algunos Senadores y Congresistas pero no se conocen
    actualmente los nombres. Se cuidó que no hubiera filtraciones a otros
    congresistas y en particular a los congresistas cubano-americanos.

    Cuando en Mayo 30 de 2013 se ratificó la inclusión de Cuba en la lista
    de naciones que apoyaban al terrorismo se incluyó un par de párrafos
    diciendo que “no había evidencia de que Cuba proporcionara armas o
    entrenamiento paramilitar a grupos terroristas” y en otro se
    especificaba que desde 2012 Cuba era miembro del equipo de trabajo
    llamado “Acción Financiera de América del Sur contra el Lavado de
    Dinero” y que se había comprometido a adoptar todas sus recomendaciones.
    O sea, la pusieron pero a la vez decían que no debía estar. Sin duda
    será quitada de la lista.

    Muchos se extrañan del silencio de Fidel, pero si vemos el diario Granma
    del 14 de octubre, Fidel comenta el editorial del New York Times del
    Domingo 11 y lo transcribe párrafo por párrafo incluyendo las partes
    donde se critica a la revolución, y esto llegó a cubanos cuya única
    fuente de información es el Granma y que no conocían los puntos de vista
    que sostenemos los que nos oponemos al gobierno. Los presentadores de la
    radio en Cuba leyeron la columna de Fidel Castro, sus reflexiones y
    analizaron el contenido, algo realmente asombroso por abordarse temas
    delicados para Cuba como los Presos Políticos. Igualmente se hizo en TV.

    Es interesante la “visita” que en Junio del presente año le hicieron al
    presidente Obama un grupo de empresarios que incluía a Ricky J. Arriola,
    Andrés Fanjul, Jorge Pérez, Carlos Saladrigas, Enrique Sosa y otros
    multimillonarios, acompañados de algunos congresistas y en la que
    “casualmente” le pidieron que utilizara sus “prerrogativas ejecutivas”
    para poder hacer cambios en la relación con Cuba ya que levantar el
    embargo dependía del Congreso. Una gran coincidencia.

    También llama la atención que las negociaciones duraron 18 meses y si
    vemos lo que se negoció (la apertura de las embajadas pero sin nombrar
    embajadores, disminuir los requisitos para viajar a Cuba, soltar espías,
    liberar a Alan Gross, permitir que los viajeros norteamericanos en Cuba
    puedan usar sus tarjetas de crédito y débito, aumentar el límite de las
    remesas a $2000 y por supuesto revisar (o quitar) a Cuba de la lista de
    países promotores del terrorismo) son muy pocas cosas para tanto tiempo.

    Aclaro que también se negociaron dos importantes concesiones que son el
    permitir un mayor acceso al internet y permitir la entrada al relator de
    las Naciones Unidas a lo que Cuba siempre se había negado y eso es un
    cambio interesante, pero falta ver cómo será implementado ya que eso no
    se dice.

    Estarán ustedes de acuerdo que para esos pocos acuerdos se necesitaron
    18 meses de negociaciones y la intervención del Papa y esto es excesivo.
    Por lo tanto, debe haberse hablado de muchas más cosas y haber acuerdos
    secretos que no conocemos, como por ejemplo, el evitar un nuevo flujo de
    balseros del tipo del Mariel en caso de que la situación económica
    empeore. También debe haberse tratado la modificación o eliminación de
    la ley de ajuste cubano y quien sabe cuántas cosas más. Esos acuerdos
    secretos que sin duda existen, no han sido publicados y no tenemos la
    menor idea de su alcance ni de lo que puedan representar, ni sabemos si
    pueden considerarse buenos o malos

    Lo criticable de todo esto es que se haya hablado de tantas cosas y no
    se haya hablado, al menos públicamente, del problema de las violaciones
    a los Derechos Humanos que es uno de los problemas más serios con Cuba.
    Eso quiere decir que el respeto a los mismos quedará a criterio del
    gobierno de Raúl Castro y ese no creo que cambie. Debe esperarse que en
    Cuba siga habiendo represión, siga habiendo actos de repudio y se siga
    gobernando represivamente, a golpes y palazos, y ojalá me equivoque en esto.

    Nosotros tendremos que seguir luchando por la libertad, sólo que el
    escenario de lucha ha cambiado.

    Queremos el progreso económico de Cuba y que el pueblo tenga menos
    dificultades para “resolver”, pero no queremos que nuestro país se
    convierta en una China tropical. Buscamos cambios más profundos.
    Deseamos y exigimos una Cuba con libertades, donde exista pluralidad,
    donde se permita disentir sin ser perseguido, y sobre todo, donde se
    pueda retar democráticamente al poder.

    Ojalá y esta nueva política abra nuevas posibilidades y que el mundo no
    nos deje solos y nos ayude en el aspecto de los Derechos Humanos porque
    llevamos años luchando solos contra un totalitarismo que es impenetrable.

    Independientemente de que ha estado fuera de nuestro control, sabemos
    que por varias décadas nada había funcionado. Ojalá y ahora podamos
    encontrar algo que funcione. Nunca cejaremos nuestra lucha hasta que
    Cuba sea libre, independientemente de todos los acuerdos que se puedan
    hacer sin tomarnos en cuenta, porque los disidentes, los opositores, el
    pueblo, también somos Cuba.

    En 1997 el entonces llamado “Grupo de trabajo de la disidencia cubana”
    integrado por René Gómez Manzano, Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca y
    Félix Bonne Carcassés escribieron un documento llamado “La Patria es de
    todos” y por hacerlo, fueron condenados a penas de hasta 5 años de cárcel.

    Hoy, en 2014, la patria sigue siendo de todos y no propiedad de los
    comunistas cubanos. La patria siempre será de todos los cubanos.

    Source: Detrás del acuerdo Cuba – USA | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/colaboradores/detras-del-acuerdo-cuba-usa/