Alan Gross: Castro's prisoner
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    Acuerdo Cuba-EUA. Un análisis

    Acuerdo Cuba-EUA. Un análisis
    [26-12-2014 16:57:10]
    Jorge Hernández Fonseca

    (www.miscelaneasdecuba.net).- Finalmente se ha concretado de manera
    repentina lo que muchos habíamos deducido: Estados Unidos negociaba con
    la Cuba castrista desde hace más de año y medio, llegándose a acuerdos
    en los cuales los intereses de los demócratas cubanos no están reflejados.
    El enunciado anterior nada tendría de raro si entendemos que la lógica
    de la negociación entre dos países se basa en la defensa exclusiva de
    los intereses de ambos, como ha sucedido en este caso.

    Sin embargo, el resultado asimétrico de los acuerdos, en los cuales la
    parte norteamericana ha hecho innumerables concesiones sin obtener nada
    a cambio, nos lleva a pensar en la posibilidad que teníamos los
    demócratas cubanos para haber influido en la esencia de la negociación y
    haber llegado así a un resultado más balanceado que el actual,
    considerado realmente como una victoria neta de la dictadura que oprime
    al pueblo cubano.

    Hay que decir que EUA entregó sus mejores cartas de negociación con la
    dictadura castrista a cambio de prácticamente nada. Hubo, en paralelo a
    los acuerdos de tipo político, un intercambio de tres prisioneros
    cubanos convictos de espionaje en Estados Unidos por un contratista
    norteamericano hecho rehén en Cuba por los hermanos Castro y condenado a
    15 años de prisión. Como era evidente el rechazo a semejante chapucería,
    se inventó la existencia de un supuesto “espía” cubano (del cual nadie
    tiene información, ni la tendrá en el futuro) que se cambió por Alán
    Gross, como si no hubiera “vida inteligente” fuera del grupo negociador.

    Desde esta columna se ha levantado la voz en varias ocasiones para
    pedir, sugerir, proponer, que todo lo que actualmente el gobierno
    norteamericano ha concedido a los hermanos Castro, sólo se hiciera en el
    marco de una negociación donde no hubiera nada ‘unilateral” –en función
    de la importancia de las negociaciones– y que los muchos puntos
    entregados por EUA a la dictadura cubana como “regalos de Navidad”,
    fueran negociados adecuadamente a cambio de una efectiva y comprobable
    democratización de la vida política cubana al interior de la isla.

    Para que se tenga en cuenta las cartas de negociación que Estados Unidos
    entregó a la dictadura cubana sin pedir nada a cambio, hemos hecho una
    simulación de la valorización de semejantes cartas, si las
    conversaciones hubieran tenido como objetivo establecer un balance
    adecuado entre los deseos, necesidades y medidas mutuas a ser implementadas:

    Un acuerdo de tres pasos para la normalización de los asuntos entre EUA
    y Cuba:

    Primer Paso Simultáneamente se ejecutarían las medidas recíprocas
    siguientes:

    EUA eliminaría a Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo,
    indultaría a los tres espías cubanos condenados en EUA, y al mismo
    tiempo restablecería las relaciones diplomáticas plenas entre EUA y Cuba;
    Cuba por su parte autorizaría a todos los cubanos de dentro y fuera de
    la isla a entrar y salir libremente de su país conservando plenos
    derechos políticos, liberaría al norteamericano preso en la isla, Alán
    Gross, al mismo tiempo que autorizaría a los cubanos para crear nuevos
    partidos políticos.

    Segundo Paso: Diez días después del Primer Paso, se ejecutarían las
    medidas simultáneas y recíprocas siguientes:

    EUA autorizaría el comercio y los financiamientos a Cuba de forma
    amplia, pero condicionada al cumplimiento integral de todos los pasos
    acordados;
    Cuba autorizaría la creación de nuevos medios de comunicación
    independientes;

    Tercer paso: Treinta días después del Primer Paso, se ejecutarían las
    medidas simultáneas y recíprocas siguientes:

    El Congreso de EUA autorizaría un levantamiento (condicionado) del embargo;
    Cuba anunciaría elecciones supervisadas, directas, a todos los niveles,
    seis meses después de su anuncio, con toma de posesión un mes de
    transcurridos los comicios.

    ¿Por qué Estados Unidos actuó sin tener en cuenta el poder de las cartas
    de negociación en sus manos? es una pregunta que ahora pertenece al
    mundo de las conjeturas: Obama valoró el pasar a la historia como el
    presidente norteamericano que “resolvió” el diferendo con Cuba, más que
    resolver el “problema cubano”; Estados Unidos con estas medidas
    unilaterales y sin compensaciones complace a una Latinoamérica deseosa
    de ver resuelto este diferendo; los negociadores creen que es esta la
    manera como más se pudiera influir en el cambio hacia la democracia, a
    medio plazo y sin intervención externa; y en fin, muchas hipótesis
    adicionales.

    Lo cierto es que el campo democrático cubano se ha visto de pronto sin
    el apoyo perspectivo de su principal aliado en la lucha contra la
    dictadura castrista, que ya en las palabras de Raúl Castro –simultáneas
    a las palabras de Obama– cantó victoria en todos los campos en los que
    se negociaron acuerdos, cambio de espías, levantamiento unilateral de
    sanciones y reconocimiento del gobierno dictatorial castrista, al
    establecer relaciones diplomáticas plenas.

    Claro que no es el fin del mundo, sobre todo para los que hemos tenido
    que vivir nuestro exilio en Latinoamérica, donde el sentimiento
    anti-norteamericano y la confusión de la opinión pública siempre fue del
    mismo tipo, del que ahora enfrenta el exilio de EUA con este “regalo”
    navideño de Obama a los demócratas cubanos de dentro y fuera de la isla.
    Este golpe quizá sea el “último aldabonazo” que la oposición política
    cubana necesitaba para madurar, y enfocar su futuro un poco más lejos
    del beneficio norteamericano o europeo y mucho más cerca de establecer
    nuestra propia estrategia, táctica y programa de luchas de todos los
    cubanos.

    Los cubanos en Estados Unidos no podemos perder la perspectiva por estas
    decisiones. EUA es más que un gobierno, una voluntad específica de pasar
    a la historia, o de enfocar las relaciones con Cuba como simples
    negocios que “se les van de las manos”. La historia de Cuba ya pasó con
    EUA por episodio similar al final de la guerra de independencia y supo
    reponerse para convertirse en uno de los más pujantes países
    latinoamericanos, como lo seremos en el futuro, si conseguimos obtener
    de esta amarga derrota, la fuerza, la estrategia y la voluntad que nos
    lleve a la victoria interna más temprano que tarde, sin “compromisos con
    un vecino tan poderoso”.

    Source: Acuerdo Cuba-EUA. Un análisis – Misceláneas de Cuba –
    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/549d85563a682e1b48d0471c#.VJ6BAl4Ak