Alan Gross: Castro's prisoner
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    Tiempo de Acabar el Embargo de Cuba

    Tiempo de Acabar el Embargo de Cuba
    By EL COMITÉ EDITORIAL OCT. 11, 2014

    Cuando mira un mapa del mundo, el Presidente Obama debe sentir angustia
    al contemplar el lamentable estado de las relaciones bilaterales que su
    administración ha intentado reparar. Sería sensato que el líder
    estadounidense reflexione seriamente sobre Cuba, donde un giro de
    política podría representar un gran triunfo para su gobierno.

    Por primera vez en más de medio siglo, cambios en la opinión pública
    estadounidense y una serie de reformas en Cuba, han hecho que sea
    políticamente viable reanudar relaciones diplomáticas y acabar con un
    embargo insensato. El régimen de los Castro ha usado dicho embargo para
    excusar sus fallas y ha mantenido a su pueblo bastante aislado del resto
    del mundo. Obama debe aprovechar la oportunidad para darle fin a una
    larga era de enemistad, y ayudar a un pueblo que ha sufrido enormemente
    desde que Washington cortó relaciones diplomáticas en 1961, dos años
    después de que Fidel Castro llegó al poder.

    En años recientes, el deplorable estado de su economía ha obligado a
    Cuba a implementar reformas. El proceso se ha vuelto más urgente a raíz
    de la crisis financiera en Venezuela, dado que Caracas le proporciona
    petróleo subsidiado. Con el temor de que Venezuela tenga que recortar su
    ayuda, líderes en la isla han tomado pasos importantes para liberalizar
    y diversificar una economía que históricamente ha tenido controles rígidos.

    Al mismo tiempo, el gobierno cubano ha comenzado a permitir que sus
    ciudadanos se empleen en el sector privado y que vendan propiedades como
    automóviles y casas. En marzo, la Asamblea Nacional de Cuba pasó una ley
    con el fin de atraer inversión extranjera. Con capital brasileño, Cuba
    está construyendo un puerto marítimo, un enorme proyecto que solo será
    económicamente viable si se suspenden las sanciones estadounidenses. En
    abril, diplomáticos cubanos comenzaron a negociar los términos de un
    tratado de cooperación que esperan firmar con la Unión Europea. Han
    asistido a las primeras reuniones preparados, ansiosos y conscientes de
    que los europeos van a pedir mayores reformas y libertades ciudadanas.

    El gobierno autoritario sigue acosando disidentes, quienes
    frecuentemente son detenidos por períodos cortos. La Habana no ha
    explicado la sospechosa muerte del activista político Oswaldo Payá. Pero
    en años recientes el gobierno ha liberado a la mayoría de los presos
    políticos que llevaban años tras las rejas.

    El año pasado se flexibilizaron las restricciones de viaje para los
    cubanos, lo cual permitió que disidentes prominentes viajaran al
    exterior. En la actualidad, existe un ambiente de mayor tolerancia para
    aquellos que critican a sus líderes en la isla, pero muchos aún temen
    las repercusiones de hablar francamente y exigir mayores derechos.

    El proceso de las reformas ha sido lento y ha habido reveses. Pero en
    conjunto, estos cambios demuestran que Cuba se está preparando para una
    era post-embargo. El gobierno afirma que reanudaría con gusto las
    relaciones diplomáticas con Estados Unidos sin condiciones previas.

    Como primer paso, la Casa Blanca debe retirar a Cuba de la lista que
    mantiene el Departamento de Estado para penalizar países que respaldan
    grupos terroristas. Actualmente, las únicas otras naciones en la lista
    son Sudán, Irán y Siria. Cuba fue incluida en 1982 por su apoyo a
    movimientos rebeldes en América Latina, aunque ese tipo de vínculos ya
    no existen. Actualmente, el gobierno estadounidense reconoce que La
    Habana está jugando un papel constructivo en el proceso de paz de
    Colombia, sirviendo de anfitrión para los diálogos entre el gobierno
    colombiano y líderes de la guerrilla.

    Las sanciones por parte de Estados Unidos a la isla comenzaron en 1961
    con el objetivo de expulsar a Fidel Castro del poder. A través de los
    años, varios líderes estadounidenses han concluido que el embargo ha
    sido un fracaso. A pesar de eso, cualquier iniciativa para eliminarlo ha
    traído consigo el riesgo de enfurecer a miembros del exilio cubano, un
    grupo electoral que ha sido decisivo en los comicios nacionales. Sin
    embargo la generación de cubanos que defienden el embargo está
    desapareciendo. Miembros de las nuevas generaciones tienen distintos
    puntos de vista, y muchos sienten que el embargo ha sido
    contraproducente para fomentar un cambio político. Según una reciente
    encuesta, el 52 porciento de norteamericanos de origen cubano en Miami
    piensan que se debe terminar el embargo. Una amplia mayoría quiere que
    los países vuelvan a tener relaciones diplomáticas, una posición que
    comparte el electorado norteamericano en general.

    Cuba y Estados Unidos tienen sedes diplomáticas en sus capitales,
    conocidas como secciones de interés, que desempeñan las funciones de una
    embajada. Sin embargo, los diplomáticos estadounidenses tienen pocas
    oportunidades de salir de la capital para interactuar con el pueblo
    cubano y su acceso a los dirigentes de la isla es muy limitado.

    En 2009, la administración Obama tomó una serie de pasos importantes
    para flexibilizar el embargo, facilitando el envío de remesas a la isla
    y autorizando a un mayor número de cubanos radicados en Estados Unidos a
    viajar a la isla. También creó planes que permitirían ampliar el acceso
    a telefonía celular e internet en la isla. Aún así, sería posible hacer
    más. Por ejemplo, se podría eliminar los límites a las remesas,
    autorizar mecanismos de inversión en las nuevas microempresas cubanas y
    expandir las oportunidades para norteamericanos que deseen viajar a la isla.

    Washington podría hacer más para respaldar a las empresas
    norteamericanas que tienen interés en desarrollar el sector de
    telecomunicaciones en Cuba. Pocas se han atrevido por temor a las
    posibles repercusiones legales y políticas.

    Reanudar relaciones diplomáticas, para lo cual la Casa Blanca no
    necesita respaldo del Congreso, le permitiría a Estados Unidos ampliar
    áreas de cooperación en las cuales las dos naciones ya trabajan
    conjuntamente. Estas incluyen la regulación de flujos migratorios,
    operaciones marítimas e iniciativas de seguridad de infraestructura
    petrolera en el Caribe. El nivel y envergadura de la relación podría
    crecer significativamente, dándole a Washington más herramientas para
    respaldar reformas democráticas. Es factible que ayude a frenar una
    nueva ola migratoria de cubanos desesperanzados que están viajando a
    Estados Unidos en balsas.

    Una relación más saludable podría ayudar a resolver el caso de Alan
    Gross, un experto en desarrollo que lleva casi cinco años detenido en la
    isla. Más aún, crearía nuevas oportunidades para fortalecer la sociedad
    civil, con lo cual gradualmente se disminuiría el control que ejerce el
    estado sobre la vida de los cubanos. Si bien la Casa Blanca puede tomar
    ciertos pasos unilateralmente, desmantelar el embargo requeriría una
    acción legislativa en Washington.

    En abril, varios líderes del hemisferio se reunirán en Ciudad de Panamá
    con motivo de la séptima Cumbre de las Américas. Varios gobiernos de
    América Latina insistieron en invitar a Cuba, rompiendo así con la
    tradición de excluir a la isla por exigencia de Washington.

    Dada la cantidad de crisis a nivel mundial, es posible que la Casa
    Blanca considere que darle un giro sustancial a su política respecto a
    Cuba no es una prioridad. Sin embargo, un acercamiento con la isla más
    poblada del Caribe que incentive el desbloqueo del potencial de los
    ciudadanos de una de las sociedades más educadas del hemisferio, podría
    representar un importante legado para la administración. También
    ayudaría a mejorar las relaciones de Estados Unidos con varios países de
    América Latina y a impulsar iniciativas regionales que han sufrido como
    consecuencia del antagonismo entre Washington y La Habana.

    Aún así, a raíz de la invitación a Cuba a la cumbre, la Casa Blanca no
    ha confirmado si Obama asistirá.

    Tiene que hacerlo. Sería importante que hiciera presencia y lo
    considerara como una oportunidad para desencadenar un logro histórico.

    Source: Tiempo de Acabar el Embargo de Cuba – NYTimes.com –
    http://www.nytimes.com/2014/10/12/opinion/sunday/tiempo-de-acabar-el-embargo-de-cuba.html?mabReward=RI%3A10