Alan Gross: Castro's prisoner
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    Los intereses de las víctimas

    Los intereses de las víctimas
    FRANK CALZÓN
    10/06/2014 3:00 PM 10/06/2014 7:03 PM

    Después de las bárbaras ejecuciones de dos periodistas norteamericanos
    por el Estado Islámico de Irak y Siria, el presidente Barack Obama
    anunció una nueva estrategia. Después de 6 años de indecisión, el
    Presidente debería también reconsiderar su estrategia hacia Cuba y Corea
    del Norte.

    En La Habana Raúl Castro tiene un rehén: Alan Gross, contratista de la
    Agencia para el Desarrollo de Estados Unidos. Gross está enfermo y ha
    perdido más de cien libras en las cárceles castristas. La Habana quiere
    “cambiarlo” por sus espías en prisiones norteamericanas que fueron
    condenados por “conspiración para matar a nacionales estadounidenses,
    destrucción de aviones, y asesinato”. Los espías infiltraron bases
    militares norteamericanas y ayudaron a planear las muertes de cuatro
    miembros de Hermanos al Rescate, que piloteaban pequeñas avionetas sobre
    el Estrecho de la Florida en espacio aéreo internacional buscando balsas
    con refugiados con necesidad de ayuda. Raúl Castro, ahora presidente de
    Cuba, era entonces ministro de las Fuerzas Armadas y ordenó a los
    pilotos de los MIGs que derribaran a los pequeños Cessnas.

    La propuesta de canje ofrecida por los Castro pone en conflicto el deseo
    de la familia de Gross de liberarlo y traerlo a casa, y el de las
    familias de los pilotos asesinados en el Estrecho de la Florida. Para
    los seres queridos de los pilotos, los espías responsables por sus
    muertes deben cumplir sus condenas.

    Desde el comienzo de su mandato, el presidente Obama extendió una mano
    de amistad a Cuba y a Corea del Norte, dos brutales regímenes
    comunistas. Pero nada verdaderamente importante ha cambiado en ninguno
    de los dos países. Y como reportó el servicio de noticias Bloomberg el
    año pasado, Corea del Norte declaró que sus militares tenían
    “autorización final para atacar a Estados Unidos, posiblemente con armas
    nucleares”. La amenaza es seria porque todavía hay tropas
    norteamericanas en la frontera de las dos Coreas.

    Gross es inocente. Todo lo que hizo fue regalar una computadora portátil
    y un teléfono satélite a un grupo de judíos cubanos para que se
    conectaran al internet. Ya estaba a bordo de un avión para regresar a
    Estados Unidos cuando fue detenido.

    Por varias semanas no lo acusaron de nada. Entonces un tribunal sin las
    menores garantías procesales lo condenó a 15 años de prisión, de los
    cuales ya ha cumplido cuatro. Cuando Fidel Castro asaltó al Cuartel
    Moncada, donde murieron muchos cubanos, también fue condenado a 15 años
    de prisión.

    La arbitrariedad de la sentencia solo puede explicarse como otro
    esfuerzo para chantajear al gobierno norteamericano. Obama ha hecho lo
    indecible pidiendo la libertad de Gross. Cuando uno de los espías
    castristas todavía cumpliendo su condena quiso visitar a su madre
    enferma en Cuba, Obama lo permitió; pero cuando Gross pidió visitar a su
    madre también enferma en los Estados Unidos, Raúl Castro dijo que no. La
    Sra. Gross murió sin poder ver a su hijo.

    En el pasado, La Habana ha extorsionado a Washington consiguiendo que
    pagara rescate para liberar a los cubanos capturados durante la invasión
    de Bahía de Cochinos. Los cubanos habían sido entrenados y equipados por
    el gobierno norteamericano. En otra ocasión, La Habana inició y manipuló
    una crisis de refugiados, obligando al presidente Clinton a
    reinterpretar las leyes con el resultado de que los refugiados
    interceptados en alta mar fueran repatriados a Cuba en vez de ser
    llevados a puertos norteamericanos y a la libertad.

    Hace años La Habana trató de canjear a los espías por 75 activistas de
    derechos humanos que habían sido injustamente condenados a largas
    condenas. Pero los disidentes, que habían sido declarados prisioneros de
    conciencia por Amnistía Internacional, respondieron que eran patriotas
    que buscaban la libertad de Cuba, no espías y que se oponían al canje.
    Después, debido a la presión internacional, Raúl Castro desterró a los
    disidentes y a sus familiares a España “sin el derecho de regreso”.

    ¿Y Alan Gross? Gross es inocente y para conseguir su libertad se
    requiere cortar el vínculo entre su caso y el de los espías y una nueva
    política de Estados Unidos que le imponga un alto costo a La Habana
    mientras lo mantenga en prisión. Y es por eso que la Administración y
    los que lo hemos defendido deberíamos rechazar cualquier arreglo que
    resulte en más rehenes y pérdida de vidas norteamericanas. Si Gross
    muere en prisión, Raúl Castro será personalmente responsable por ello.

    Raúl Castro mantiene a Gross preso porque los Castro creen que es la
    forma de chantajear a Obama para liberar a los espías. Pero aunque
    parezca increíble, mientras La Habana protesta por sus espías en
    cárceles federales continúa su labor de espionaje. Hace poco la prensa
    reportó que un espía de los Castro, cuyo nombre no ha sido revelado,
    había sido condenado a trece años por espionaje en contra de un sistema
    de inteligencia norteamericano. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que La
    Habana secuestre a otro norteamericano inocente para utilizarlo como
    pieza de canje?

    La diplomacia es útil, pero a veces llega el momento cuando algo más es
    necesario. Ese momento ha llegado. Solo cuando la Administración Obama o
    la próxima administración decidan tomar medidas políticas o económicas
    que impacten verdaderamente en La Habana, Alan Gross será liberado para
    reunirse con su familia, y los que favorecen los secuestros y las
    muertes de americanos inocentes lo pensarán dos veces.

    Director ejecutivo del Centro para Cuba Libre.

    Source: FRANK CALZÓN: Los intereses de las víctimas | El Nuevo Herald –
    http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/opinion-sobre-cuba/article2535183.html