Alan Gross: Castro's prisoner
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    Próximo paso de AP – investigar cómo recuperar su objetividad

    Próximo paso de AP: investigar cómo recuperar su objetividad
    “En el caso de Cuba, por la razón que sea, a Fulton Armstrong ?y ahora a
    la AP? les disgusta mucho cualquier apoyo a la sociedad civil
    independiente”.
    Mauricio Claver-Carone
    agosto 06, 2014

    Esta mañana [lunes 4 de agosto 2014], la AP lanzó el tercer capítulo de
    su colaboración con el ex analista de la CIA y ex asistente senatorial
    Fulton Armstrong, dirigida a desprestigiar los programas pro democracia
    que admiinistra en Cuba la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo
    Internacional, USAID.

    En todo el mundo, ya sea en Irán, Siria, Bielorrusia o Cuba, los
    programas de promoción de la democracia de la USAID buscan fomentar y
    apoyar a la sociedad civil independiente en sociedades cerradas. (Lea
    aquí la declaración de la USAID.)

    Estados Unidos nunca debería disculparse por ayudar alrededor del mundo
    a las víctimas de brutales dictaduras. Por el contrario, esta
    disposición es emblemática de los mejores momentos de nuestra nación en
    el siglo XX, de la Segunda Guerra Mundial a la Guerra Fría.

    Sin embargo, en el caso de Cuba, por la razón que sea, a Armstrong ?y
    ahora a la AP? les disgusta mucho cualquier apoyo a la sociedad civil
    independiente. Él, en cambio, ha abogado por que Estados Unidos colabore
    con el régimen de Castro y (absurdamente) le otorgue autoridad
    discrecional sobre los programas cubanos de la USAID.

    Armstrong tiene una larga historia de gestiones internas contra la
    política estadounidense hacia Cuba. Mientras trabajaba con la CIA, fue
    coautor en 1998, junto con su ex colega de la Agencia de Inteligencia
    para la Defensa, Ana Belén Montes, de un muy citado informe que arguía
    que Cuba ya no representaba una amenaza para la seguridad de los Estados
    Unidos.

    Irónicamente, sólo tres años más tarde (en 2001), Montes fue
    identificada como espía de Cuba, detenida, hallada culpable, y ahora
    está cumpliendo 25 años en una prisión federal.

    Como asistente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Armstrong
    se opuso apasionadamente a cualquier proyecto que promoviera la libertad
    para el pueblo cubano, ya fuera a través de los programas pro democracia
    de la USAID, de Radio y TV Martí, o de una simple resolución del Senado
    para pedir la libertad de los presos políticos. Si el régimen de Castro
    no le gustaba, tampoco le gustaba a Fulton Armstrong.

    Su estrategia (y ahora la de la AP) en el caso de los programas pro
    democracia de la USAID es simple: utilizar hechos sin trascendencia y
    regurgitar una y otra vez los términos “encubierto”, “cambio de régimen”
    y “soberanía”.

    El primer capítulo de la colaboración de la AP con Armstrong intentó
    retratar al cooperante estadounidense para el desarrollo (y rehén del
    régimen de Castro) Alan Gross, como una especie de “superespía” que pasó
    de contrabando a Cuba sistemas altamente sofisticados de comunicación.

    (Fíjese bien: si Alan Gross es “espía”, después de todo podría ser
    canjeado por otros espías)

    Por supuesto, la verdad es que Alan Gross fue a Cuba para ayudar a la
    comunidad judía a obtener acceso irrestricto a Internet. Nada más, nada
    menos. Por otra parte, había declarado a la Aduana de Cuba toda la
    tecnología que llevaba con él.

    El segundo capítulo de la colaboración AP-Armstrong intentó presentar un
    popular programa dirigido a proporcionar a los cubanos acceso no
    detectable a una plataforma de medios sociales similar a Twitter
    (“Zunzuneo”), como un complot para derrocar al régimen de Castro.

    La verdad es que el programa de Twitter cubano (“Zunzuneo”) simplemente
    trataba de proporcionar a los cubanos ?como hacen programas similares en
    otras sociedades cerradas? acceso a una plataforma de medios sociales
    que les permitía intercambiar todo tipo de contenidos no censurados.

    El capítulo de hoy de la colaboración AP-Armstrong sostiene que la USAID
    envió jóvenes latinoamericanos para reclutar a sus contemporáneos
    cubanos a fin de “agitar la rebelión” contra el régimen castrista.

    También procura resaltar una de las premisas favoritas más recientes (de
    propaganda): los jóvenes cubanos pueden estar insatisfechos y privados
    de sus derechos, pero son procastristas. Con ese fin, la AP envió a su
    propia corresponsal en Cuba, de conocidos vínculos con el régimen, a
    “encontrar” a uno de los jóvenes cubanos que fue “manipulado” por los
    forasteros.

    Lo cierto es que el programa de la USAID simplemente pretendía apoyar
    los diversos proyectos sociales y campañas de jóvenes activistas,
    independientes del régimen de Castro, en Cuba. En este caso, eran sus
    pares latinoamericanos quienes les brindaban dicho respaldo.

    Tenga en cuenta que cada capítulo de la colaboración ha sido escrito por
    el mismo equipo de reporteros de AP, y todos se derivan de información
    que data de 2009-2011, cuando Armstrong todavía trabajaba en el Comité
    de Relaciones Exteriores del Senado.

    Para el próximo episodio, la AP tal vez podría dedicarse a investigar
    cómo recuperar su objetividad en los asuntos relativos a Cuba.

    (Publicado originalmente en Capitol Hill Cubans el 08/04/2014)

    Source: Próximo paso de AP: investigar cómo recuperar su objetividad –
    http://www.martinoticias.com/content/cuba-ap-usaid-claver-carone-fulton-armstrong/39357.html