Alan Gross: Castro's prisoner
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    Otro “plan subversivo” mal contado

    Otro “plan subversivo” mal contado
    ¿Tiene miedo el gobierno a “los planes de la USAID para derrocarlo”, o
    lo que busca es meter miedo a cooperantes y oposición y, como siempre,
    hacerse la víctima?
    martes, agosto 26, 2014 | Luis Cino Álvarez

    LA HABANA, Cuba -Cada vez que el régimen castrista denuncia “un nuevo
    plan subversivo de la USAID”, los pormenores resultan más confusos y
    alucinantes.

    Primero fue Zunzuneo, esa especie de Twiter para Cuba que todavía nadie
    –y menos los opositores– entiende bien cómo funcionaba, si es que
    funcionaba.

    Luego le tocó el turno a la historia del grupo de jóvenes venezolanos,
    peruanos y costarricenses, que bajo la cobertura de la lucha contra el
    VIH-SIDA y la colaboración en algunos otros inocuos proyectos
    independientes, se proponían descubrir a jóvenes descontentos y con
    capacidades de liderazgo para inducirlos a rebelarse contra el régimen.

    Ambos planes fueron revelados, no por el periódico Granma, sino por la
    agencia AP, que últimamente, a juzgar por su celo en sacar a la luz los
    planes subversivos de la USAID, se muestra más activa en la chivatería
    que los responsables de vigilancia de los CDR y la agentura del DSE
    desperdigada en cada barrio y poblado de Cuba.

    Contribuir al empoderamiento ciudadano de los cubanos para ayudarlos a
    salir de su apática indefensión ante el omnipotente Estado no es algo
    para que se abochorne la USAID y trate de justificarse. Sembrar esas
    semillas de independencia en los individuos, para que dejen de ser
    zombis, es lo mínimo que puede hacer la USAID por el advenimiento de la
    democracia en Cuba.

    No obstante, todo luce bastante disparatado.

    ¿Por qué parece tan asustado el régimen con el plan de los
    latinoamericanos de la USAID y los potenciales disidentes que buscaban
    –como quien no quiere las cosas y explicándoles el uso de los condones-
    para provocar un cambio de régimen?

    ¿Qué se trae entre manos el régimen para armar este alboroto, similar al
    que armó hace unos meses con el Zunzuneo? ¿Qué le preocupa? ¿Tantos
    ingenuos hay entre la juventud cubana? ¿Acaso los jóvenes cubanos, por
    muy descontentos que estén y muchas ganas que tengan de largarse hasta
    para Vanuatu a la primera oportunidad que tengan, no están -como dicen
    los mandamases- dotados de una firme formación político-ideológica y
    dispuestos a morirse por Fidel, Raúl y la revolución? ¿Tan endeble es el
    relevo generacional que tanto han pregonado?

    Son risibles las explicaciones oficiales acerca del siniestro plan
    subversivo de la USAID para derrocar al régimen. Mientras más tratan los
    servicios informativos de la TV cubana de armar el culebrón, más se
    enredan. A falta de argumentaciones sólidas, hacen el ridículo.

    Los contactados en Villa Clara y Camagüey por los viajeros
    latinoamericanos, al ser entrevistados por los periodistas del NTV,
    parecen recitar un guión. Refieren que “los agentes” -en particular el
    costarricense Fernando Murillo, al que consideran el más activo y
    peligroso, y a quien reprochan por perversa y traicionera hasta la gorra
    con estrellita guerrillera y el parecido físico con Che Guevara- eran
    muy inteligentes y cautelosos, y que hablaban poco, y menos aún de política.

    Entonces, si casi no hablaban, ¿de qué método misterioso se valían los
    tenebrosos agentes para hacerles el lavado de cerebro a los cándidos
    jóvenes cubanos que contactaban? ¿Bastaba que les mostraran un poco de
    cacharrería informática?

    Solo una dictadura cerril y paranoica puede valerse de historietas tan
    mal contadas. No nos dejemos engañar. En realidad, lo que pretende el
    régimen con toda esta alharaca es meter miedo. A los miembros de
    proyectos independientes, para que sepan que Seguridad del Estado, que
    se las sabe todas, los vigila y advertirles que si aceptan recursos y
    “si se dejan utilizar como peones de los planes imperialistas” pueden
    terminar mal, por tanto, es mejor que se estén quietos, mansos y
    obedientes en el redil. A los cooperantes extranjeros, para que lo
    piensen dos veces antes de venir a Cuba en trajines pro-democracia,
    donde pueden ir a parar a la cárcel, como Allan Gross.

    Intimidar, asustar: ese es el principal objetivo del régimen con este
    revuelo. Lo demás, es puro aspaviento. Y su habitual rutina de hacerse
    la víctima.

    luicino2012@gmail.com

    Source: Otro “plan subversivo” mal contado | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/destacados/otro-plan-subversivo-mal-contado/