Alan Gross: Castro's prisoner
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    Una nueva etapa de la lucha por la democracia

    Cuba: Una nueva etapa de la lucha por la democracia
    [26-06-2014 16:12:37]
    Jorge Hernández Fonseca

    (www.miscelaneasdecuba.net).- Después de la derrota del socialismo en
    Cuba –para lo cual ya no es necesario demostrar nada ni argumentar con
    ejemplos– se han deslindado nuevos campos de lucha. Ya no es la
    tradicional lucha de más de 55 años, de demócratas contra
    comunistas/socialistas; ahora la lucha de los cubanos se ha tornado más
    compleja. La dictadura da muestras de agotamiento, sobre todo en el
    plano ideológico debido a la derrota del socialismo en la práctica
    diaria y ha surgido con mucha fuerza una variante opositora para un
    debilitamiento a las medidas externas que atenazan económicamente al
    régimen con vistas a potenciar, se dice, la sociedad civil cubana.
    Sobre esta nueva variante opositora hay muchos criterios dentro de la
    oposición política cubana, sobre todo en la oposición militante. De
    hecho, no han sido políticos cubanos (o miembros de organizaciones
    militantes pro democracia en Cuba) los que nutren la nueva línea. Son
    cubanos y cubano-americanos (incluso, personalidades no cubanas) los que
    han estructurado este nuevo camino para potenciar cambios económicos
    dentro de la isla, en el supuesto de que, con nuevos cambios en las
    relaciones de producción, se produzca una dinámica que conduzca, a medio
    o largo plazo, a los cambios democráticos que todos queremos.

    Como en esta línea de acciones confluyen también los opositores de la
    izquierda cubana, desengañados con el fracaso socialista del régimen,
    las posiciones de muchos de los gobiernos de Latinoamérica, de la
    mayoría de los países de Europa y de una parte de la oposición de dentro
    de la isla, es preciso dedicarle la atención que merecen actores tan
    influyentes dentro del panorama político cubano, sobre todo en momentos
    que el gobierno de Estados Unidos da indicios de poder adoptar en el
    futuro semejante línea de acciones, siempre que la dictadura cubana
    acceda a liberar previamente al ciudadano norteamericano Alán Gross,
    preso en Cuba.

    Este panorama se complementa con un visible agotamiento de la vitalidad
    opositora en Miami, en paralelo con una mayor penetración de los agentes
    de influencia castrista en el exilio cubano de Miami, España y México
    –fundamentalmente– así como de un accionar menor de las organizaciones
    opositoras dentro de la isla, asociado con un notable incremento de la
    represión de los aparatos de la policía política cubana y de sus
    acciones paramilitares ilegales.

    Para un cubano demócrata –viva dentro o fuera de la isla– el panorama
    político cubano ha cambiado sustancialmente y se hace necesario un
    replanteo de los objetivos de lucha. En primer lugar, cuando se discrepa
    de la nueva línea planteada antes, no se está colocando a los promotores
    de la misma en el mismo plano que a los personeros de la dictadura. Una
    estrategia de medio o largo plazo para llegar finalmente a la
    democracia, no necesariamente es una estrategia que puede calificarse
    como de “colaboracionista” con el régimen, aunque a corto plazo ambos
    apoyen los mismos pasos, como levantamiento del embargo, comercio y
    créditos norteamericanos a empresas de dentro de la isla, autorización
    de los viajes de norteamericanos a Cuba y conversaciones directas entre
    Cuba y EUA para intentar resolver diferencias tácticas.

    Sin embargo, no cabe dudas que esta nueva estrategia de luchas va al
    encuentro de los objetivos establecidos por la oposición política cubana
    de siempre: la derrota de la dictadura y la implantación de un régimen
    democrático que la sustituya en el plano político, así como la
    instauración de una economía de mercado en el plano económico. Pudiera
    decirse –simplificando– que la nueva estrategia jerarquiza el cambio
    económico sobre el político.

    Y es precisamente este punto que debe hacer reflexionar a las
    organizaciones políticas cubanas tradicionales. ¿Se jerarquiza un cambio
    económico dentro de la isla, para que suceda (si finalmente sucede)
    antes que un cambio político? Esa es la pregunta a ser respondida.

    Para apoyar en el análisis sobre la respuesta opositora al interrogante,
    expongo dos consideraciones al respecto: Número uno, la lucha de los
    cubanos siempre fue para derrotar el comunismo/socialismo, ya derrotado;
    esto sin embargo no implicó el cambio de la dictadura, sino su
    transformación en un nuevo “ente” capitalista, extremadamente explotador
    de su pueblo actuando como esclavista moderno al vender la fuerza de
    trabajo cubana al exterior (médicos, instructores deportivos, puerto de
    Mariel) como verdaderos esclavos. ¿Qué se impone hacer ante esta
    realidad? Se propone, por el lado de los actores de la nueva línea
    opositora, actuar desde dentro el régimen cubano para intentar modificar
    esa práctica. Esto implica aceptar un socio con un proceder esclavista
    para tratar de cambiar su carácter, cosa que solamente se conseguirá a
    medio o largo plazo (igual que la democracia, si es que se consigue).

    Número dos, habrá que aceptar que sean los hijos de la actual élite
    militar y partidista cubana, la que gobierne a la muerte de Fidel y Raúl
    –y sobre todo, en paralelo– la que tome en sus manos toda la economía
    de la isla, respaldados en el poder de la fuerza que implica el control
    de los cuerpos armados de la dictadura y su policía política. ¿Es
    correcto que esto suceda?

    Mi respuesta a ambas consideraciones es que no es correcto, después de
    55 años de arbitrariedades, fusilamientos sangrientos (y fusilamientos
    mediáticos) de lo mejor de nuestro pueblo, largas penas de prisiones por
    causas políticas, golpizas arbitrarias, destierro de más del 20% de la
    población cubana, entre otras atrocidades, acordar semejante “pacto del
    esqueleto” con la dictadura sin imponerle condiciones, sabiendo que su
    práctica ha sido de engaños tácticos en momentos difíciles, por lo cual
    estimo que no creo que sea la salida correcta.

    Por otro lado, en el “problema cubano” hay intereses externos al interés
    nacional. Nada en contra en ver la isla como un potencial productor
    estratégicamente situado, muy cerca de mayor mercado del Mundo –la
    costa este de EUA– siempre que se la vea como una Nación que tiene
    derecho a la libertad y la democracia y que también tiene intereses en
    su propio territorio. Estados Unidos ha sido socio comercial tradicional
    e histórico de la Cuba republicana, por lo que, si el éxito de los
    planes comerciales en Cuba con el puerto del Mariel dependen de los
    Estados Unidos, nada más justo que sea este el primer beneficiado por
    abrir las puertas al comercio con la isla y no sean ni Europa, ni
    Latinoamérica, los que se repartan las ganancias.

    Un grupo de cubanos fueron a Europa para promover su participación en
    las negociaciones en curso y nada se obtuvo, sobre todo porque la
    política europea está marcada por el revanchismo español respecto a EUA
    (España no le perdona a EUA haber entrado en la guerra hispano cubana a
    favor de los cubanos). Se impone ahora que un grupo de cubanos vaya a
    EUA a reclamar similar participación –no ya en el aspecto económico–
    como los firmantes de la Carta a Obama, ya que están con el mismo
    derecho de solicitar en el terreno político, lo que los firmantes de la
    carta a Obama hicieron (también con su derecho) en el terreno económico.

    La lucha política de los cubanos ahora ya no es contra un enemigo
    comunista, es con un competidor (adversario), para que, igual que este
    competidor (adversario) quiere hacer valer sus derechos económicos
    dentro de la isla (con las justificativas que fueran, ellos quieren
    hacer valer sus derechos económicos dentro de Cuba) otro grupo de
    cubanos (no empresarios, sino patriotas) quieran hacer valer los
    derechos políticos de todos los cubanos dentro de la isla.

    Como se observa, esta nueva lucha no es excluyente. Estados Unidos puede
    comprender y apoyar el deseo de empresarios cubanos exiliados hacer uso
    de sus derechos a invertir dentro de Cuba, de la misma manera que puede
    también comprender y apoyar a los políticos cubanos a tener presencia
    real dentro del gobierno de la isla mediante elecciones libres. Sabiendo
    que la estrategia raulista es negociar con EUA, nada impide que los
    políticos cubanos, igual que hicieron los empresarios antes, pidan a EUA
    con las mismas razones, su cuota de participación.

    Por todo lo anterior, un “Frente Político Cubano” que haga el pedido
    ante EUA se impone.

    Source: Cuba: Una nueva etapa de la lucha por la democracia –
    Misceláneas de Cuba –
    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/53ac2a553a682e110805c907#.U60inPmSwx4