Alan Gross: Castro's prisoner
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    El embargo en cuenta regresiva

    El embargo en cuenta regresiva
    JORGE OLIVERA CASTILLO | La Habana | 22 Mayo 2014 – 10:44 am.

    ¿Estaría dispuesto Raúl Castro a ampliar el alcance de las reformas
    económicas? ¿Y qué hay de los derechos humanos?

    Por momentos se tiene la impresión que el embargo tiene los días
    contados. Cada vez son menos sus críticos dentro del establishment
    norteamericano y mayores las voces que instan a cambiar de perspectiva.

    Ahora se trata de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (USCC).
    Próximamente, una comitiva de la influyente organización hará acto de
    presencia en La Habana para entrevistarse con el canciller Bruno
    Rodríguez, el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera
    Rodrigo Malmierca, y Orlando Hernández Guillén, presidente de la Cámara
    de Comercio de Cuba.

    La visita refuerza las señales en torno a acciones que si bien no
    indican el levantamiento total de las medidas restrictivas, sí favorecen
    las tesis sobre un relajamiento a mediano y largo plazo.

    Es difícil que esto pueda articularse de forma unilateral. La élite
    verde olivo tendrá que ampliar el margen de las concesiones para
    incentivar un proceso del cual no puede evadirse como lo hubiera hecho
    en épocas pasadas.

    La crisis económica obliga a una parcial demolición de los muros de la
    ortodoxia y a emplearse a fondo en la búsqueda de alternativas que
    pongan fin a los números rojos.

    Ante estas disyuntivas, valdría la pena preguntarse: ¿Estaría dispuesto
    Raúl Castro a ampliar el alcance de las reformas económicas? ¿Y qué hay
    del resto de las demandas como condición para suspender el embargo, como
    el respeto a los derechos humanos?

    Sin el toma y daca será imposible la consolidación de acuerdos entre
    ambos países. Y el gobierno cubano ha sido un contumaz infractor de esa
    regla. ¿Lo haría en esta oportunidad? ¿En qué áreas? ¿Cuáles serían los
    límites?

    Parece que esta vez no estamos ante otra maniobra dilatoria. El momento
    histórico exige definir posturas, en este caso, con elevados riesgos
    para la conservación del unipartidismo y el exhaustivo control del
    Estado sobre la economía y la sociedad.

    De vuelta al tema central de este artículo, diría que no es casual que
    la corriente antiembargo haya pasado a liderar muchas agendas, incluso
    de personalidades y grupos de poder que lo apoyaban fervientemente.

    El pragmatismo norteamericano vuelve a dejar su impronta y podría
    deparar sorpresas. Las apuestas por un acercamiento suben de nivel a un
    ritmo que apunta a acelerarse en los próximos años.

    Thomas J. Donahue, el presidente de la Cámara de Comercio de Estados
    Unidos (USCC), ya decidió venir a conversar con tres personajes claves
    del castrismo.

    En la lista de acompañantes aparecen Steve Van Andel, director de la
    junta directiva del conglomerado Amway y actual vicepresidente de la
    USCC, y Patricia A. Woertz, presidente del emporio de productos
    agrícolas Archer Daniel Midland (ADM), dos descollantes figuras del
    mundo empresarial estadounidense.

    Hay que esperar por el curso que tomen los acontecimientos. Es obvio que
    estamos en los inicios de un proceso arduo, pese a la presión de quienes
    favorecen el cese de las hostilidades.

    Obama ha hecho lo que ha podido en materia de flexibilización. Aguarda
    por gestos recíprocos de Raúl Castro.

    La insistencia en el lenguaje de la confrontación de este último ha
    tenido una respuesta proporcional del mandatario demócrata: Cuba
    permanece en la lista de los países que apoyan el terrorismo y por
    añadidura, en los últimos meses, varias empresas subsidiarias de
    compañías estadounidenses han sido sancionadas con altas multas por
    comerciar con un país enemigo.

    Como detalle de extrema importancia, es preciso destacar la condena que
    cumple en una cárcel de La Habana el contratista norteamericano Alan
    Gross, uno de los motivos para moderar las expectativas en relación a un
    precipitado debilitamiento de las tensiones.

    Pese a todos los entuertos, puede que ya exista la hoja de ruta para la
    construcción de una arquitectura política favorable a la normalidad.

    Las visitas de congresistas y hombres de negocios son la parte visible
    del deshielo.

    Un objetivo a completarse antes del 2020.

    Jorge Olivera Castillo es exprisionero político de la causa de ‘los 75′

    Source: El embargo en cuenta regresiva | Diario de Cuba –
    http://www.diariodecuba.com/cuba/1400748265_8697.html