Alan Gross: Castro's prisoner
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    Juntarnos es la palabra de orden

    “Juntarnos es la palabra de orden”
    [06-03-2014 14:29:01]
    René Gómez Manzano
    Abogado y periodista independiente

    (www.miscelaneasdecuba.net).- La actual coyuntura demanda que la
    oposición cubana se junte. En los últimos días, la coyuntura política
    internacional se ha hecho decididamente adversa a las fuerzas más
    extremistas conocidas como “izquierda carnívora”. De la gélida Ucrania a
    Venezuela y el Ecuador, los gobiernos de ese signo han sufrido duros
    reveses.
    En Ucrania, la formidable protesta del pueblo, que costó treintenas de
    mártires, condujo ya a la caída del rusófilo Víktor Yanukóvich. Es
    evidente que el pueblo de ese país prefiere los vínculos con la Unión
    Europea antes que estrechar los lazos con Rusia, algo que recordaría el
    tenebroso pasado soviético. Esta decisión soberana tiene grandes
    implicaciones para la política mundial: Rusia con Ucrania constituye una
    gran potencia; sin ella, no tanto.

    Por otra parte, el bravo pueblo de Venezuela está hablando con voz
    fuerte y clara. Aunque el chavismo, con su demagogia populista, mantiene
    aún el apoyo de sectores considerables de la ciudadanía, crece el bando
    de los inconformes, que meses atrás, en las discutibles y discutidas
    elecciones presidenciales, contaba con casi la mitad de la población,
    según cifras oficiales. Todo indica que hoy son ya clara mayoría.

    En realidad, ese rechazo ciudadano no debe asombrar a nadie. En el país
    sudamericano se incrementan de modo alarmante la corrupción, la carestía
    y la inseguridad. El gobierno mantiene vigente su vocación al control
    total de la sociedad. Pese a los abundantes petrodólares, la economía se
    encuentra en ruinas y las divisas escasean y están controladas.

    La gallarda lucha popular, que encabezan los estudiantes universitarios
    y que cuenta con líderes como el ahora preso Leopoldo López, se ha
    mantenido pese a la feroz represión que ha cobrado una docena de vidas.
    Incluso los “motorizados”, principal tropa de choque del régimen,
    desfilan ahora “por la Paz”. Este cambio debe ser bienvenido. Es de
    presumir que la protesta popular no cese, pero resulta preferible que
    ella, en lugar de ser reprimida con saldo de muertos y muchos heridos,
    logre mantener su carácter pacífico.

    En Ecuador, las recientes elecciones locales constituyeron una clara
    derrota para el partido gobernante. Esto se concretó en el control
    opositor de las alcaldías de las tres ciudades más importantes: Quito,
    Guayaquil y Cuenca. El revés fue reconocido por el propio Rafael Correa.
    Pese a ello, el indescriptible periodiquito Granma se las arregló para
    publicar un titular que expresa lo contrario: “Alianza PAÍS obtiene
    mayoría de las prefecturas en elecciones seccionales”.

    La dirigencia castrista muestra preocupación por esa coyuntura
    internacional. En su discurso de clausura del XX Congreso del sindicato
    oficialista único, el general-presidente Raúl Castro expresó su
    sobresalto ante los sucesos en Venezuela y Ucrania. A estos últimos los
    calificó como “alarmantes”. El ya mencionado Granma se consideró en el
    deber de resaltar ese pasaje de la alocución en letra cursiva y negritas.

    En ese mismo discurso, el actual mandamás, para justificar el incremento
    de los magros salarios del personal de la salud, expresó: “El ingreso
    fundamental del país en estos momentos obedece al trabajo de miles de
    médicos prestando servicios en el exterior”. ¿Puede pedirse un
    reconocimiento más claro del desbarajuste implantado en el aparato
    productivo cubano por el castrismo!

    Pese a esa coyuntura desfavorable, el régimen mantiene en injusta
    prisión al subcontratista Alan Gross. Esto, a su vez, impide cualquier
    mejoramiento en las relaciones con Estados Unidos. La semana pasada
    salió en libertad y llegó a Cuba Fernando González Llort, segundo
    miembro del Grupo de los Cinco. Esperemos que La Habana responda con la
    liberación de Gross, según planteamos hace ya meses, en un artículo
    publicado en CubaNet, Félix Antonio Bonne y yo.

    Mientras tanto, se hace más evidente la necesidad de que la oposición
    cubana se junte. Parece indudable que, en un conglomerado democrático
    como ése, la vía idónea para ello pasa por la creación de un espacio
    común, en el que todos podamos vernos las caras, dar nuestras
    respectivas opiniones y tratar de alcanzar los necesarios consensos.

    Pasó ya la hora de los supuestos líderes carismáticos que, cual nuevos
    flautistas de Hamelin, interpretan una tonadilla unipersonal detrás de
    la cual empieza a desfilar una minoría que se deja seducir por ese
    método de conducción ya obsoleto. Es sólo con la participación de todos
    que la oposición cubana podrá cumplir su papel histórico de conducir a
    Cuba, de modo pacífico, hacia la libertad, la democracia y el estado de
    derecho.

    En ese sentido, la Declaración del grupo plural de análisis ALDECU
    (Alianza Democrática Cubana) que lleva fecha del pasado 25 de febrero,
    pone el dedo en esa llaga común. El proyecto conocido por la palabra
    martiana “Juntarnos” es la vía mejor para alcanzar ese noble objetivo.

    Source: “Juntarnos es la palabra de orden” – Misceláneas de Cuba –
    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5318781d3a682e0958c05161#.UxmRuvldUx4