Alan Gross: Castro's prisoner
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    El thriller de los cinco espías

    RED AVISPA

    El thriller de los cinco espías
    PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 6 Mar 2014 – 8:50 am.

    De teleseries como ‘En silencio ha tenido que ser’ al caso de ‘los
    cinco’: super-espías ‘made in Cuba’.

    Los actores Sergio Corrieri y Mario Balmaseda, espías cubanos en la
    teleserie ‘En silencio ha tenido que ser’.
    Me acuerdo de Diecisiete instantes de una primavera. El serial soviético
    producido en época de las pantallas blanquinegras que revelaba el ocaso
    nazi y las peripecias de un James Bond al estilo bolo, con tramas
    cargadas de conflictos, accidentes y sospechas que exacerbaban a los
    telespectadores.

    El exitazo basado en la novela de Yulian Semionov, al igual que el
    desempeño histriónico de su protagonista Stirliz —un frío e intuitivo
    agente del NKVD, interpretado por el actor Viacheslav Tijonov?, fue el
    móvil que inspiró al departamento ideológico del Partido Comunista y al
    Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) a crear una pléyade de
    super-espías made in Cuba.

    Por consiguiente, de las molleras de los guionistas brotó una sarta de
    agentes de la Seguridad del Estado tan sagaces y listos, que despistaban
    con geniales tretas a los sabuesos de la CIA y el FBI. Culebrones como:
    En silencio a tenido que ser y Julito el pescador, acapararon los
    espacios estelares. Solo que sus episodios fueron tan reiterados que
    terminaron por aburrir a la teleaudiencia.

    En esencia, los personajes derivados de estas ficciones, representaban
    el pináculo de los “héroes anónimos de la patria” y, muchos de los
    nacidos en la época, fueron bautizados o apodados con los motes de
    David, Reinier o Julito, que por supuesto, eran las identidades falsas
    de los protagonistas.

    Más adelante, la ficción le abrió paso a la realidad con otros
    super-espías de carne y hueso. A través de varias funciones circenses
    fueron exhibidos especímenes de la talla de José Fernández Brene
    (Orión), Percy Alvarado (Fraile), Carlos Serpa Maceira (Emilio), Raúl
    Antonio Capote (Daniel) y otros tantos chivatones, que en la actualidad
    han pasado al olvido.

    Pero la contradicción más sublime en torno a la “inmaculada” leyenda de
    la inteligencia castrista, es que los cinco héroes de la República de
    Cuba —únicos espías honrados con la máxima condecoración que otorga el
    Consejo de Estado— forman parte del descalabro más atronador del
    espionaje cubano.

    De los catorce efectivos de la Red Avispa, cinco colaboraron con el FBI
    y fueron declarados a discreción traidores a la patria, entretanto los
    cuatro restantes aguzaron el olfato y pusieron pies en polvorosa en
    vísperas o después del 24 de febrero de 1996, fecha del derribo de las
    avionetas de Hermanos al Rescate.

    En entrevista concedida a la cadena CNN durante la VIII Cumbre
    Iberoamericana celebrada en la ciudad de Oporto, Portugal, en octubre de
    1998, Fidel Castro soslayó las preguntas sobre la desarticulada red de
    espionaje cubano que operaba en EEUU. La incertidumbre sobre las
    posturas de los agentes no le proporcionó confianza para quemarse por
    Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.

    Diecisiete años después y tras cumplir su condena, Fernando González
    (Rubén Campa) el segundo espía excarcelado, ha llegado a La Habana.

    En sus primeras declaraciones ante la prensa, dirigió sus
    agradecimientos al resto de sus cuatro hermanos de lucha y al general de
    ejército Raúl Castro, pero ignoró su gratitud —como está
    institucionalizado— al líder histórico de la revolución Fidel Castro,
    ¿acaso fue un olvido imperdonable?

    El ocultismo

    Según consultas informales realizadas para este trabajo, el 95% de los
    examinados desconoce la verdadera historia de la Red Avispa.

    El 90% considera que espiar es un acto delictivo. Pero el 80% cree que
    los llamados “cinco agentes antiterroristas” cumplían una misión
    filantrópica destinada a impedir que los “fanáticos anticastristas”
    hicieran estallar petardos en hoteles y centros turísticos en Cuba.

    Sin embargo, el 100% desconoce detalles sobre la efectividad de la Red
    Avispa y se preguntan: ¿cuántos planes terroristas fueron interrumpidos
    gracias a sus informes?

    “A la red Avispa la echaron pa’lante”, asevera S.L., un exoficial del
    MININT quien aduce que según las declaraciones de Héctor Pesquera
    —entonces director del FBI para el sur de la Florida—, se presentaron en
    el juicio más de 1.800 páginas conteniendo textos de mensajes cifrados,
    que revelaban la premeditación del derribo de las avionetas de Hermanos
    al Rescate, llamada también “operación Escorpión”. Los volúmenes
    incluían imprudentes felicitaciones por parte del mando superior y de la
    Dirección General de Inteligencia (DGI) dirigidas al jefe de la Red,
    Gerardo Hernández (Giro) por el éxito de la misión.

    “Las meteduras de pata y la responsabilidad del régimen en el caso de
    los cinco espías acarreó el compromiso de pagar desmesurados subsidios a
    los familiares. Viajes, mansiones, vacaciones en centros turísticos
    exclusivos y otras prebendas, más los millones invertidos en las
    campañas mediáticas pro indultos”, apunta S.L.

    “Suavizar el perfil de los cinco espías cubanos, con la cualidad de
    ‘antiterroristas’ es una burda propaganda”, afirma Carlos C.P.,
    matemático de 48 años.

    “El rechazo mundial al terrorismo no puede justificar el espionaje
    —asevera—, si fuera así, la intervención telefónica masiva por parte de
    la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) denunciada por Snowden y
    tan criticada por la opinión pública mundial, también estaría justificada.”

    “La detención y condena de Alan Gross [contratista estadounidense preso
    en Cuba] tiene un objetivo: la venganza —alega, por su parte, Carlos F.,
    un informático de 32 años—. Cuba ya levantó las restricciones al uso de
    internet, y aún éste inocente permanece tras las rejas. Día a día
    observamos aquí cómo delincuentes comunes que asesinaron, robaron y
    estafaron, ni siquiera cumplen cinco años de cárcel.

    “Las indefensas computadoras para conectarse a internet vía satelital
    traídas por Gross, nunca representaron un atentado contra la seguridad
    de Cuba. En cambio la Red Avispa tenía entre sus objetivos espiar varias
    bases militares. Pero la mayor decepción corre a cargo de la comunidad
    internacional, que ignora el encierro de Gross para darle un espaldarazo
    a la causa de los cinco espías”, dice.

    En innumerables ocasiones, el expresidente del parlamento cubano,
    Ricardo Alarcón, cuestionó la parcialidad del jurado que falló a favor
    de la culpabilidad de los cinco espías, alegando una evidente hostilidad
    hacia los acusados en un enclave anticastrista como Miami.

    Héctor Pesquera, ejecutivo del FBI, aseveró que los cubanoamericanos
    fueron excluidos de la selección del jurado a petición de la defensa y
    en su lugar eligieron a afroamericanos y miembros de otras minorías.

    Contrariando el criterio de Alarcón, Juan Antonio Madrazo, líder del
    Comité Cubano Pro Integración Racial (CCPIR), opina que la presencia
    afroamericana en el jurado favoreció, sin dudas, a los acusados.

    Según Madrazo, en sus contactos con la sociedad civil norteamericana,
    pudo constatar que los miamenses afroamericanos miran con buenos ojos al
    régimen cubano. “Las campañas bélicas libradas en África propulsan parte
    de esa admiración”, expresó.

    “También el sentimiento anti-establishment de los afroamericanos,
    inclina su balanza a favor de Cuba en el diferendo con EEUU, a lo que se
    suma su probada confrontación con la comunidad anticastrista de Miami”,
    citó.

    “Al parecer —asevera Madrazo— si los doce miembros del jurado lograron
    ponerse de acuerdo para fallar en contra de los cinco espías, significa
    que las pruebas presentadas por la fiscalía tenían el suficiente peso
    específico para considerarlos culpables, inclusive para desestimar el
    concepto de ‘duda razonable’. Soy de la opinión que el prejuicio
    político aludido por Alarcón no tiene fundamentos.”

    “La silla eléctrica debió ser el castigo para Gerardo Hernández y sus
    compinches —sentencia, por su parte, un opinante anónimo de 65 años—. El
    crimen donde resultaron pulverizadas las dos avionetas indefensas de
    Hermanos al Rescate demandó más severidad en la sanción. Si algo similar
    hubiera sucedido en Cuba, les hubieran dado ‘palito’, ninguno de ellos
    pensó en el sufrimiento causado a los familiares de las víctimas”.

    Pero A. G., otro exoficial del MININT, opina lo contrario. Cree que las
    sanciones aplicadas a los cinco héroes fueron demasiado severas.
    Reconoce la complicidad, pero no la autoría intelectual del crimen. A
    Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René los embarcaron con la orden de
    no declararse culpables y confirma que la Red Avispa agrupó a agentes
    bien entrenados pero no con la calidad requerida para bailar en casa del
    trompo.

    “El caso de los cinco espías desbarató la imagen de la ‘gloriosa
    inteligencia cubana’, y si no me creen, que le pregunten al exgeneral y
    exjefe de la inteligencia Bermúdez Cutiño: ¿por qué lo tronaron?”.

    Source: El thriller de los cinco espías | Diario de Cuba –
    http://www.diariodecuba.com/cuba/1394092235_7473.html