Alan Gross: Castro's prisoner
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    EEUU liberará al segundo de 5 espías cubanos

    Publicado el jueves, 02.20.14

    EEUU liberará al segundo de 5 espías cubanos
    BY POR ANDREA RODRIGUEZ
    ASSOCIATED PRESS

    LA HABANA — Faltan unos pocos días y el ex agente cubano René González
    está ansioso. Si todo sale como se espera, su colega Fernando González
    saldrá en libertad y, como él mismo lo hizo hace nueve meses, regresará
    desde Estados Unidos, donde ambos formaron parte de una red de
    inteligencia y se convirtieron a lo largo de una década en los
    protagonistas de una de las últimas batallas de la Guerra Fría.

    René González cree que la excarcelación de los otros tres agentes -de
    cinco encausados y del cual él fue el primero en ser liberado- es
    cuestión de tiempo gracias a la presión de opinión pública y a una nueva
    era de buena vecindad entre Washington y La Habana.

    “La realidad en Estados Unidos es que está cambiando rápidamente la
    percepción en cuanto a Cuba”, declaró René González a la Associated
    Press en La Habana.

    González, quien fue liberado en el 2011 luego de cumplir 13 años de
    condena, dice que el mensaje que la gente a ambos lados del Estrecho de
    la Florida le envía al presidente Barack Obama es claro: “que cambie su
    relación con Cuba”.

    “Todo el mundo sabe que en ese cambio de relaciones está (la solución
    de) los casos de Gross y el de ‘los cinco”‘, señaló el agente, en
    alusión a Alan Gross, un contratista estadounidense detenido en Cuba y
    el otro de los ejes actuales de la disputa.

    Fernando González cumplirá su sanción el 27 de febrero y se espera que
    sea deportado de inmediato a Cuba.

    Los cinco cubanos fueron arrestados en 1998 en La Florida como parte de
    una serie de operativos contra una red de espionaje.

    En 2001 René González fue condenado a 15 de prisión y los demás a penas
    de hasta dos cadenas perpetuas, aunque posteriormente la Corte de
    Apelaciones de Atlanta dispuso que las sanciones eran exageradas pues
    los agentes no obtuvieron información secreta estadounidense, lo que
    condecía con la versión cubana de que la misión de ellos era espiar a
    los grupos anticastristas radicales de La Florida.

    En octubre de 2011 González fue excarcelado, pero se le impusieron tres
    años de libertad supervisada en virtud de su nacionalidad
    norteamericana, una decisión revocada el año pasado a costa del retiro
    de esa ciudadanía, lo que le permitió finalmente volver Cuba.

    Ahora, René González espera de encontrarse con Fernando para seguir
    luchando por la liberación de los otros agentes.

    “No sé cómo se sentirá cuando venga, a lo mejor necesita un descanso,
    pero espero verlo junto a mí en esta batalla. Creo que va a ser un buen
    refuerzo”, dijo esta semana.

    El caso de los cinco agentes cubanos y el de Gross le ponen el rostro
    humano a un conflicto binacional que lleva más cinco décadas de
    acusaciones mutuas y una política de presión por parte de Estados Unidos
    para que la isla cambie su sistema político.

    Cuba ofreció reiteradamente a Washington negociar o un canje de sus
    agentes por Gross, condenado aquí en 2011 a 15 años por ingresar equipos
    de telecomunicaciones ilegales bajo contrato del Departamento de Estado
    de Estados Unidos.

    Y González incluso estaría dispuesto a reunirse con Judy Gross, esposa
    del norteamericano. “Si me visita yo la recibiría muy amablemente”.

    Desde su llegada a la isla, González se puso al frente de una campaña
    que busca darle mayor visibilidad al caso y lograr que Fernando, Gerardo
    Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, los otros agentes presos,
    regresen a Cuba.

    El rostro de los cinco agentes decora casi cada pared pública en la
    isla, desde las oficinas estatales hasta los hospitales y cientos de
    grupos en el mundo se manifiestan por su causa a la que califican de
    heroica.

    “Me fui como un ciudadano anónimo y ahora todo el mundo me reconoce en
    la calle”, explicó el espía.

    Piloto de formación, González fingió el secuestro de una avioneta en
    1990, con la cual llegó a La Florida para refugiarse e infiltrarse en
    los grupos anticastristas violentos. Su misión era prevenir atentados
    como los que se vivieron en 1997, cuando bombazos en hoteles de La
    Habana -financiados por exiliados de la Florida, según mercenarios
    salvadoreños que confesaron haber participado en esas acciones- dejaron
    un turista muerto.

    Más de dos décadas después González regresó a Cuba a vivir con su esposa
    Olga Salanueva y su hija adolescente Ivette a un céntrico pero pequeño
    apartamento. Su otra hija, Irma, se casó y le dio un nieto.

    Este mes el ex piloto se estrenó como participante de las redes sociales
    y abrió una cuenta en Twiiter. “Soy un neófito en eso”, comentó.

    Vestido de remera a rayas blancas y pantalón negro, de hablar pausado
    pero seguro, el ex agente reconoció que aunque hasta ahora su
    reinserción en la vida cubana fue relativamente fácil, el país del
    estatismo y la ortodoxia comunista del que salió no tiene nada que ver
    con la realidad actual.

    “Es un país diferente, pero también es un mundo diferente”, advirtió.
    “Hemos tenido que hacer concesiones al mercado que a mí no me gustan,
    sobre todo en condiciones en que se crean ciertas desigualdades entre
    las personas que hacen que los más desfavorecidos vivan en una
    precariedad que antes no conocimos”.

    González nació en 1956 en Chicago, donde sus padres habían emigrado. La
    familia, simpatizante de Fidel Castro, volvió la isla en los 60.

    En los tiempos en los cuales se formó en Cuba los subsidios soviéticos
    permitían redistribuir las riquezas de la isla de manera igualitaria,
    abaratar los servicios y la alimentación y extender la salud y educación.

    Cuando se fue en 1990, Cuba comenzaba a sentir el efecto de la caída de
    sus aliados de Europa del Este, su PBI bajó, la luz se cortaba por
    horas, no había alimentos y el transporte más eficiente era la bicicleta.

    Pero poco antes de su regreso en 2010, el presidente Raúl Castro comenzó
    una renovación del sistema con una apertura moderada a la iniciativa
    privada, la legalización del mercado de bienes raíces, la creación de
    cooperativas y la entrega de tierras a particulares.

    Las reformas le cambiaron por el paisaje de la isla.

    “Me parece que es un proceso interesante”, dijo González. “Me siento
    bien de que hayamos hecho un diagnóstico de la realidad cubana y estemos
    tratando de adaptarla a las nuevas circunstancias sin perder la brújula”.

    La brújula para González sigue siendo “el socialismo”. “Creo que la
    economía necesitaba de eso, de distintas formas productivas, un poco más
    de autonomía”.

    Tampoco pareció muy impresionado por las libertades civiles o el
    pluripartidismo que vivió en Estados Unidos.

    “Me quedo con Cuba porque lo que vi allá fue un sólo partido con dos
    nombres distintos o sea el partido allá es el dinero”, comentó. “Creo
    que el Partido Comunista de Cuba es más representativo de la sociedad
    cubana de lo que fuera cualquier partido en los Estados Unidos”.

    Sin embargo, González guarda entrañables recuerdos de los muchos años
    vividos en La Florida.

    “Me gusta la gente, la gente en Miami, a excepción del segmento ese que
    tiene envenenada la política de la ciudad. La gente común donde quiera
    es agradable. Me gustaba de Miami la diversidad cultural latinoamericana
    y extraño eso también”.