Alan Gross: Castro's prisoner
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    Divididos ante el embargo

    Publicado el domingo, 02.16.14

    Divididos ante el embargo
    HELENAGUIRRE FERRÉ

    No tengo ningún amigo radical, aunque sí tengo amigos con ideas
    radicalmente diferentes sobre la forma de lidiar con Cuba. Gran parte
    del debate se concentra en el embargo y cómo afecta o impide un cambio
    positivo en el país comunista. Ahora una nueva encuesta del Atlantic
    Council del Adrienne Arsht Center muestra que el 56% en todo el país y
    el 63% en la Florida están de acuerdo en “normalizar las relaciones o
    comunicarse directamente” con el gobierno cubano. Pero cuando se hace
    referencia a los abusos contra los derechos humanos cometidos por
    Castro, el apoyo al incremento de las relaciones bajó considerablemente,
    sobre todo en la Florida, al 43%.

    Nuestra relación con Cuba es compleja y constantemente se pone a prueba.
    Casi todos los que se postulan a cargos públicos deben definir su
    postura hacia el embargo, y el que gana suele ser el que apoya el
    embargo. Al mismo tiempo, la diplomacia de pueblo a pueblo sigue
    creciendo. ¿Se puede hacer más para producir un cambio en un país donde
    la familia Castro ha controlado la vida cotidiana desde 1959? La
    respuesta no es fácil.

    Desde sus inicios, la revolución de Castro ha sido sangrienta y
    despiadada. Desde el comienzo, se institucionalizaron las detenciones y
    los asesinatos políticos. Miles de líderes de la oposición, jóvenes y
    viejos, fueron encarcelados sin juicio y ejecutados en el infame
    paredón. Muchas familias se separaron cuando el gobierno ordenó a niños
    y niñas a dejar sus casas y trabajar en el campo. Se revocó la libertad
    de expresión, de prensa y de culto, y después vino la tragedia de la
    Bahía de Cochinos, seguida por la crisis de los misiles en pleno apogeo
    de la Guerra Fría, que consolidó al régimen de Castro. Todos tuvieron
    que aceptar la revolución o afrontar la cárcel, la muerte o, si tenían
    suerte, la expulsión. Los extranjeros afrontaron lo mismo, cuando todas
    las propiedades y empresas fueron subrepticiamente confiscadas. El mito
    del rebelde romántico, como el New York Times describió a Fidel, era
    falso y Fidel fue condenado.

    Los hermanos Castro cambiaron su táctica con los que disentían, acosando
    y torturando pero no ejecutando como antes. Se permitió irse a los que
    querían marcharse, especialmente a los miembros más jóvenes de la clase
    media que algún día podían convertirse en una verdadera amenaza política
    para Castro desde adentro. En aquel entonces tenían 20 años de edad; hoy
    son la mayoría de lo que se conoce como el exilio tradicional, los que
    recuerdan la vida en Cuba antes de 1959. Hasta hoy, este grupo es temido
    y odiado por la mafia de Castro y muchos apoyan el embargo.

    El embargo, promulgado en febrero de 1962, fue una respuesta a las
    confiscaciones ilegales sin compensación de negocios y propiedades
    norteamericanas por el gobierno cubano, y a que Castro convirtió a Cuba
    en una base militar soviética, poniendo al mundo al borde de una guerra
    nuclear.

    Durante varias décadas Fidel ha amenazado la seguridad nacional de
    Estados Unidos desestabilizando gobiernos en América Latina y librando
    guerras en África. Todavía está considerado un patrocinador del
    terrorismo de Estado porque apoya a terroristas. Aunque muchos en los
    Estados Unidos no toman en serio al gobierno cubano, Castro sí toma en
    serio a Estados Unidos y ha preparado a numerosos espías, entre ellos
    una ex analista en la Agencia de Inteligencia de Defensa, Ana Belén
    Montes, considerada por expertos como una de las espías más dañinas de
    la historia reciente.

    ¿Ha cambiado la política cubana lo suficiente como para que Estados
    Unidos reconsidere un acercamiento al gobierno de Cuba? Podríamos
    preguntarle al contratista norteamericano Alan Gross, retenido en Cuba
    porque Estados Unidos no va a cambiarlo por los espías cubanos en
    prisión, o a las Damas de Blanco, acosadas y golpeadas por practicar la
    desobediencia civil camino a la Iglesia. Después de todo, este es el
    mismo liderazgo cubano que ordenó el derribo de dos avionetas civiles
    desarmadas en 1996, en aguas internacionales, asesinando a tres
    estadounidenses y a un residente legal. Es imposible respetar a un
    gobierno que no respeta a su propio pueblo, menos aún a civiles
    desarmados. Eso no significa que ignoremos al pueblo cubano.

    Hay programas reales e importantes que se llevan a cabo actualmente y
    que ayudan a las personas en la isla sin enriquecer directamente a la
    dictadura. Pero levantar el embargo prematuramente le dará al gobierno
    cubano necesitados ingresos y acceso a créditos internacionales que
    beneficiarán a la economía, dirigida por los militares. El gobierno
    cubano siempre ha controlado la relación con Estados Unidos y la puede
    cambiar, pero primero debe cambiar su relación con su propio pueblo. Es
    lo correcto.

    Source: HELEN AGUIRRE FERRE: Divididos ante el embargo – Opinión –
    ElNuevoHerald.com –
    http://www.elnuevoherald.com/2014/02/16/1679578/helen-aguirre-ferre-divididos.html