Alan Gross: Castro's prisoner
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    Angel Carromero, abofeteado en la cárcel cubana

    Publicado el miércoles, 08.14.13

    Angel Carromero, abofeteado en la cárcel cubana
    JUAN O. TAMAYO
    JTAMAYO@ELNUEVOHERALD.COM

    Angel Carromero afirma que un militar cubano lo abofeteó “un par de
    veces” para disuadirlo de insistir que la muerte del conocido disidente
    Oswaldo Payá había sido causada por agentes de la Seguridad del Estado y
    no había sido un accidente.

    La evidencia también lo llevó a concluir que Payá y otro disidente,
    Harold Cepero, sobrevivieron el accidente automovilístico y fueron
    asesinados luego por la Seguridad del Estado, dijo Carromero a El Nuevo
    Herald el martes durante su relato más detallado del choque hasta el
    momento.

    Las declaraciones del español, hechas por teléfono desde Madrid, arrojan
    nueva luz sobre un incidente fatal que ha llevado a la familia de Payá,
    al gobierno de Estados Unidos, a otros gobiernos y a muchos activistas
    de derechos humanos de todo el mundo a exigir una investigación
    independiente de las muertes.

    Carromero dijo que él está hablando ahora en detalle sobre el choque y
    sus consecuencias para ayudar a los familiares de Payá –él está
    dispuesto a testificar en cualquier demanda que ellos presenten contra
    Cuba, señaló– y para marcar el aniversario de las muertes el 22 de julio.

    La versión de Cuba es que él iba manejando un Hyundai alquilado a exceso
    de velocidad y chocó contra un árbol cerca de la ciudad oriental de
    Bayamo. Payá murió en el acto, y Cepero más tarde en el hospital de
    Bayamo. Otro pasajero, Jens Aron Modig, oriundo de Suecia, no sufrió
    lesiones. Carromero fue convicto de homicidio vehicular y fue puesto en
    libertad para cumplir su condena de cuatro años en España.

    Carromero afirma que un hombre cubano en uniforme militar “me abofeteó
    un par de veces” para persuadirlo de que él estaba equivocado al
    insistir que un carro con chapa del gobierno había embestido su vehículo
    por detrás y causado el choque.

    “Eso no ha pasado. Tumba, tumba”, recordó que le dijo el oficial. “No me
    pegaron una paliza. Sólo un par de bofetazos porque me quisieron cambiar
    la versión”.

    Carromero dijo que su carro había sido seguido por tres vehículos del
    gobierno diferentes, incluyendo un carro patrullero de la policía, desde
    que los cuatro salieron de La Habana en la mañana del 22 de julio para
    visitar a disidentes en la zona oriental de Cuba. Los dos europeos eran
    miembros de partidos políticos conservadores que a menudo apoyan a la
    oposición de la isla.

    Evidenciando la intensidad del interés del gobierno en Payá y los
    europeos, “Yohandry Fontana”, de quien muchos creen que no es más que
    una fachada de operaciones de la Seguridad del Estado, envió un mensaje
    de Twitter seis horas antes del choque diciendo que Payá estaba en
    camino a la playa de Varadero.

    Carromero dijo que ellos nunca fueron a Varadero. Pero el día anterior,
    añadió, él había cambiado 4,000 euros a moneda cubana en La Habana.
    Cuando el cajero le preguntó por qué estaba cambiando tanto dinero, él
    respondió que iba a Varadero.

    El patrullero policial que los siguió al inicio cedió el turno a un
    viejo Lada rojo a medida que viajaban hacia la zona oriental, dijo, y
    poco antes del choque fue reemplazado por un auto azul más nuevo,
    también con chapa azul claramente visible y dos hombres a bordo.

    Ese auto se acercaba cada vez más, y Payá le dijo que mantuviera su
    velocidad normal de unos 50-60 kph, dijo el español. Pero él se sentía
    cada vez más alarmado. “Es aterrador mirar al espejo retrovisor y ver
    los ojos del que te está mirando.

    “Yo sentí el impacto y perdí el control”, dijo. El perdió el
    conocimiento y no recuerda haber chocado con un árbol, mucho menos con
    un impacto que hubiera matado a dos personas. No volvió a ver el carro
    azul o sus pasajeros.

    Carromero dijo que él recuperó el conocimiento cuando un grupo de
    hombres lo subían a un minivan blanco que al parecer lo llevó al
    hospital de Bayamo. Fue el mismo tipo de van que la policía usó más
    tarde para llevarlo de la cárcel al juzgado durante su juicio, agregó.
    En el juicio, funcionarios cubanos dijeron que desconocían quién lo
    había llevado al hospital.

    El se desmayó de nuevo y volvió en sí en el hospital, donde le dieron
    dos puntos en un corte en el lado derecho de la cabeza. El español dijo
    que al principio le dijeron que habían llegado dos personas, luego tres,
    y luego dos: él y Modig.

    Enfermeros le extrajeron sangre de los brazos repetidas veces —
    “sacándome sangre como si fuera agua” – y cuando le pusieron un tubo
    intravenoso empezó a preocuparse de que estuvieran inyectándole alcohol
    para alegar después que él estaba borracho.

    Carromero dijo que nunca vio a Payá o a Cepero en el hospital, pero que
    al considerar todas las pruebas en el caso –incluyendo el hecho de que
    los familiares de Payá nunca recibieron una copia del informe de su
    autopsia– “es la lógica que los asesinaron”.

    En el hospital, él dijo a la primera funcionaria cubana que lo interrogó
    –una mujer en uniforme militar– que otro carro lo había embestido y lo
    había sacado de la carretera. Ella tomó por escrito su testimonio y lo
    hizo firmar esa declaración, añadió.

    Pero entonces un grupo de hombres en uniforme —entre ellos el que lo
    abofeteó— entraron y lo amenazaron con que si él no acordaba decir que
    había sido un accidente de un solo auto, podían enviarlo a la cárcel de
    donde no saldría en mucho tiempo, añadió Carromero.

    Durante interrogatorios subsiguientes en Bayamo y La Habana, los cubanos
    añadieron nuevos “detalles” de la versión falsa, dijo, y le recordaron
    casi todos los días que el subcontratista del gobierno estadounidenses
    Alan Gross está cumpliendo una condena de 15 años en La Habana.

    Finalmente, él aceptó filmar un video contando la versión cubana de los
    hechos con la esperanza de conseguir una condena leve. Mientras Gross
    continúa en prisión, a Carromero se le permitió regresar a España para
    cumplir allá el resto de su sentencia. El lleva ahora un grillete
    electrónico de GPS.

    “De 26 años, rodeado de militares, sin saber qué hacer… yo firmaba lo
    que sea”, dijo.

    En la cárcel, la mayoría de sus interrogaciones —que tuvieron lugar
    hasta dos y tres veces al día— se centraron, no en el choque, sino en
    sus relaciones con el movimiento de oposición cubano y con funcionarios
    de su Partido Popular en España, dijo. “Ellos creían que yo era de la CIA”.

    Un funcionario consular español lo visitó dos o tres días después del
    choque, pero no se le permitió volver a verlo durante varias semanas
    después del mismo, dijo Carromero. No se reunió con su abogado cubano
    hasta unos 20 días después del choque, y con su abogado español hasta un
    día antes del juicio. El abogado cubano tuvo un accidente sospechoso en
    su motocicleta antes del juicio y se rompió una pierna.

    Carromero dijo estar ahora extremadamente agradecido de que el gobierno
    español, controlado por su Partido Popular, persuadiera a Cuba de que le
    permitiera cumplir el resto de su sentencia en su casa. Se encuentra
    ahora en libertad condicional y lleva un grillete electrónico de GPS.

    Pero admite con tristeza que consideró la posibilidad de suicidarse
    mientras estaba encarcelado en Cuba.

    “No me siento nada orgulloso de eso”, dijo. “Pero estaba desesperado.
    Creía que no me iban a soltar nunca. Allí te acusan y ya estás
    condenado. Resígnate, porque ya”.

    Source: “Angel Carromero, abofeteado en la cárcel cubana – Cuba –
    ElNuevoHerald.com” –
    http://www.elnuevoherald.com/2013/08/14/v-fullstory/1543409/abofeteado-en-la-carcel-cubana.html