Alan Gross: Castro's prisoner
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    Snowden, Gross y los cinco (cuatro) “héroes”

    Snowden, Gross y los cinco (cuatro) “héroes”
    Jueves, Junio 27, 2013 | Por Miriam Leiva

    MADRID, España, junio, www.cubanet.org – Resultaba ingenuo el revuelo de
    los periodistas en el Aeropuerto Sheremetievo, el lunes 23 de junio,
    bajo la suposición de que Edward Snowden viajaría de Moscú a La Habana
    en un vuelo de Aeroflot, para ser acogido por las autoridades cubanas y
    seguir hacia un plácido asilo en Ecuador. Se trataba obviamente de otra
    maniobra de engaño del ambicioso soplón y sus mentores. El presidente
    Putin y su canciller han aducido que no se encontraba en territorio
    nacional, sino en la frontera aduanal, ¡como si el ex coronel de la KGB
    no fuera experto en esas lides!

    La situación en Cuba no está ahora para peripecias peligrosas. El
    gobierno cubano carece de la posición estratégica de los tiempos de la
    Guerra Fría, cuando contaba con el arsenal militar de la superpotencia
    soviética para “guapear” frente a los Estados Unidos, como si la isla
    hubiera tenido capacidad militar propia. En esos “tiempos dorados”,
    tampoco tenían los Castro que preocuparse por las consecuencias
    económicas de sus bravuconerías, pues Moscú se encargaba de sufragar la
    gran base flotante, que era la isla, frente a las costas de la Florida.

    Justamente, cuando el periódico británico The Guardian destapó el 9 de
    junio que Edward Snowden era la fuente de las informaciones publicadas
    en los últimos días sobre el programa PRISM y las actividades de la
    Agencia de Seguridad Nacional norteamericana, La Habana y Washington se
    disponían a reanudar las conversaciones sobre el restablecimiento del
    correo directo y migración, luego de dos años de suspensión del
    diálogo. Desde hacía meses se realizaban contactos de funcionarios en
    ambas capitales, con la lentitud y los inciertos resultados
    acostumbrados, pero como un tenue rayo de sol que al intensificarse
    podría hasta llegar hasta la celda de Alan Gross.

    El horno en Cuba no está como para galleticas, y menos aun para Snowden.
    Cuando el soporte de Venezuela se resquebraja y ya todo el Planeta está
    convencido de que los Castro anotan sus deudas en el hielo, La Habana
    necesita una atmósfera tranquila, un ambiente que abra su diálogo con
    factores importantes en las relaciones internacionales y brinde
    seguridad al turismo y la inversión extranjera.

    Para Fidel Castro –si aún gobernara y las cosas fueran como en sus
    tiempos- el escándalo de Edward Snowden habría sido una bendición. Los
    medios cubanos tendrían muchas horas de discursos en vivo sobre el
    héroe, las páginas de los escuálidos periódicos publicarían abundantes
    diatribas contra el “enemigo imperialista” y no faltarían las marchas y
    los sainetes frente a la SINA. Pero Fidel ya no está y las cosas han
    cambiado.

    Las apariciones y desapariciones de Snowden podrían continuar hasta que
    llegara a Quito, donde lo acogería el presidente Correa, quien
    –paradójicamente- recién puso en vigor una ley de comunicación,
    considerada lesiva a la libertad de información y contra las
    publicaciones privadas. Precisamente, Julián Assange, mediante
    videoconferencia el 20 de junio, un día después de cumplir su primer
    aniversario de asilo en la embajada de Ecuador en Londres, clausuró la
    Primera Cumbre de Periodismo Responsable (CUPRE 2013), que había
    inaugurado el mandatario. Desde allí también ha dirigido los pasos de
    Edward Snowden hacia el asilo político en Ecuador y la enconada
    confrontación con Estados Unidos.

    Hay que tener en cuenta que, hasta el momento, la ruta del soplón pasa
    solo por países con gobiernos autoritarios, cercenadores de las
    libertades individuales y los derechos humanos. El informante, que no
    informador, ha seguido un curso calculado, que en cualquier época sería
    definido como traidor a su país, con las consecuencias judiciales
    correspondientes. Los gobiernos que asuman su protección saben que se
    arriesgan a tener un serio incidente con Estados Unidos y tendrán que
    asumir las graves consecuencias resultantes, no ya por enfrentarse a la
    primera potencia mundial, sino por dar refugio al ejecutor de la
    filtración de información altamente clasificada, posiblemente más
    delicada que la entregada a Julian Assange por el soldado Bradley
    Manning, quien está siendo juzgado por estas fechas.

    Finalmente, no puede excluirse la posibilidad de que, si pasara por La
    Habana, las autoridades cubanas retuvieran a Snowden para intentar
    canjearlo por los cuatro – ya no son cinco- espías cubanos presos en
    Estados Unidos. Algo que no han logrado con el rehén Alan Gross.

    Cabe preguntarse qué harían los gobiernos de Cuba, Ecuador, Venezuela,
    Rusia y China –que hoy protegen a Snowden- si algún ciudadano de su país
    hiciera lo que el norteamericano fugitivo ha hecho. Todos conocemos la
    respuesta.

    Source: “Snowden, Gross y los cinco (cuatro) “héroes” | Cubanet” –
    http://www.cubanet.org/articulos/snowden-gross-y-los-cinco-cuatro-%e2%80%9cheroes%e2%80%9d/