Alan Gross: Castro's prisoner
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    Conexiones controladas a la red

    Conexiones controladas a la red
    Martes, Junio 4, 2013 | Por René Gómez Manzano

    LA HABANA, Cuba, junio, www.cubanet.org -A partir del martes de esta
    semana los ciudadanos cubanos habrán alcanzado el acceso a internet,
    según anunciaron a bombo y platillo los medios de propaganda del régimen
    castrista. En realidad, lo modesto de la oferta no ameritaba tanta
    algarabía: serán apenas 118 salas en las que operarán en total 334
    computadoras.

    El precio cobrado por el codicioso estado es lo que sí no tendrá nada de
    modesto: 4.50 pesos convertibles (equivalentes a 4.90 dólares
    estadounidenses) por una hora. La cifra, aunque algo menor a la que
    hasta ahora había que abonar en los hoteles, sigue representando un
    tercio del salario mensual promedio de los cubanos.

    Es un pequeño paso en la dirección correcta, pero la codicia
    gubernamental, más que a la simple ironía, invita al sarcasmo. Fue lo
    que de manera brillante evidenció el usuario Osvaldo Ulloa en un
    vitriólico comentario colgado en la red: “4.50 la hora es una ganga: 112
    pesos cubanos; o sea, que trabajo una semana y me conecto una hora.
    Fabuloso”.

    En realidad, son varias las operaciones aritméticas que la noticia
    invita a hacer. Se sabe, por ejemplo, que la instalación del cable
    submarino entre Venezuela y Cuba tuvo un costo de 70 millones de
    dólares. Por consiguiente (y hasta el momento), la suma invertida por
    cada una de las computadoras que utilizarán los usuarios cubanos
    asciende a la friolera de más de doscientos mil dólares.

    Como cuestión de principio, se ha anunciado que no recibirá el servicio
    —y podrá incluso sufrir medidas punitivas— aquel que ponga en riesgo “la
    seguridad pública, la integridad, la economía, la independencia y la
    soberanía nacional” o “las normas de comportamiento ético que promueve
    el Estado cubano”.

    Fernando Ravsberg interpreta de modo tajante esas frases: ni política ni
    sexo”. Claro que el controvertido colega uruguayo debió haber precisado:
    política oposicionista. Aunque, en realidad, como son los mandones
    comunistas quienes determinarán, por sí y ante sí, el significado
    concreto de los mencionados eufemismos, tal vez sería mejor expresar:
    “Nada que las autoridades castristas no deseen”.

    Debemos tener presente que, en principio, disposiciones análogas rigen
    para la contratación de los teléfonos celulares, aunque hasta ahora esta
    circunstancia no ha impedido el uso de éstos por parte de disidentes. No
    obstante, los desafectos sí han tenido que sufrir la arbitraria
    suspensión temporal del servicio, como sucedió de manera generalizada
    durante la visita del papa Benedicto XVI a Cuba.

    Volviendo a las prohibiciones establecidas para los que naveguen en
    internet, como jurista me preocupa cómo serán ellas implementadas. El
    artículo 57 de la Constitución proclama de modo solemne: “La
    correspondencia es inviolable”. Sabemos que eso no se cumple, pero
    cuando se determine que alguien ha hecho oposición o se ha interesado en
    temas sexuales, se hará evidente una vez más que sus derechos han sido
    violados. Porque, si no, ¿cómo se habrá precisado que cometió una
    infracción!

    Hay, en todo este contexto, otro asunto legal que llama mi atención: el
    caso del contratista norteamericano Alan Gross, preso en Cuba desde hace
    unos cuatro años. Como se sabe, el crimen terrible que él perpetró fue
    facilitar equipos de comunicación satelital a sus correligionarios
    judíos de la Isla, quienes entrarían así en la red mundial.

    Se partía —pues— de una base: los cubanos no teníamos derecho a acceder
    a internet; por esa razón, estaba “atentando contra la soberanía del
    país” quien —como Gross— les viabilizara tal acceso. Pero si este último
    es ahora un derecho que, aunque pagándolo bien caro, podemos disfrutar,
    ¿entonces qué fundamento queda para los quince años de prisión impuestos
    al contratista estadounidense! ¡Mantener vigente esa arbitraria pena
    equivaldría a algo así como seguir castigando al poseedor de un par de
    dólares después que el gobierno despenalizó la tenencia de divisas!

    En el ínterin, y a pesar del cable tendido por Venezuela, los agitadores
    castristas siguen hablando del “criminal bloqueo norteamericano” como
    supuesta causa de la reducida conexión de Cuba a la red. Y, desde las
    filas del oficialismo, un bloguero, con ínfulas de alternativo, clama
    por que se dicte una “Ley de Medios” que sancione a quienes con sus
    posts afecten “la imagen del país y del sistema”.

    http://www.cubanet.org/articulos/conexiones-controladas-a-la-red/