Alan Gross: Castro's prisoner
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    La mano dura es la más blanda

    Publicado el viernes, 05.03.13

    La mano dura es la más blanda
    Ariel Hidalgo

    Admiro mucho a Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, por su
    valentía y sacrificios en su lucha por la liberación de los presos
    políticos y por los derechos y libertades del pueblo cubano. Y considero
    sagrado su derecho, como el de cualquier persona, a manifestar sus
    opiniones, pues es para mí casi una religión el respeto a la libre
    expresión. Con el mismo derecho deseo manifestar que me parece una gran
    ingenuidad, a estas alturas, el sostener que la política estadounidense
    de embargo contra Cuba le quita oxígeno al régimen castrista y que es un
    costo que debe pagar por sus reiteradas violaciones a los derechos
    humanos. Muy por el contrario, el oxígeno de ese régimen es precisamente
    el clima de plaza sitiada que le permite recabar el apoyo de la mayor
    parte de esos gobiernos del mundo en solidaridad contra el “acoso del
    imperio”. Año tras año más del 98 por ciento de esos gobiernos votan en
    la ONU contra Estados Unidos debido al mantenimiento de ese embargo. Esa
    política le brinda también al gobierno cubano una magnífica
    justificación ante el mundo para reprimir a disidentes como a la propia
    Berta Soler bajo el pretexto de que le hacen el juego al imperio en su
    ambición de aplastar la soberanía de la patria. Y finalmente el embargo
    le entrega en bandeja de plata una magnífica excusa para culpar a
    Estados Unidos de una irracional política económica que mantiene a la
    población en la precariedad.

    Berta confunde la campaña del gobierno cubano contra el embargo,
    dirigida a denigrar a su poderoso adversario, con el supuesto deseo de
    ese régimen de que el embargo sea realmente levantado. Al gobierno
    castrista no habría que amenazarle con apretar el embargo sino con todo
    lo contrario. Hay que amenazarle con quitárselo. Esa supuesta “mano
    dura” es en realidad, la más blanda de las manos, la que lo sostiene, la
    que le concede el verdadero oxígeno. Ha sido después de todo ese régimen
    el que más obstáculos ha impuesto durante las últimas cinco décadas a
    los viajes, a los paquetes y a las remesas –más que los Estados Unidos–,
    porque siempre ha sabido que todo eso incentiva aspiraciones que atentan
    contra la solidez de un régimen basado en la austeridad del pueblo, se
    atemoriza ante los contactos que pueden abrir los ojos a aquellos que
    están forzados a obedecer y a que cientos de Gross puedan generar miles
    de Yoanis.

    Todavía hay gente de buena fe que cree sinceramente que la economía
    ocupa un primer plano de importancia para el castrismo cuando en
    realidad esa dirigencia es capaz de sacrificar todas sus metas
    económicas en pos de alcanzar sus objetivos políticos. Ya ese gobierno
    ha demostrado sobradamente lo poco que le importa si ese pueblo sufre
    hambre o precariedades pues, después de todo, una población que tiene
    que pensar día a día cómo “resolver” su subsistencia, no tendrá tiempo
    ni espacio en sus cabezas para plantearse el alcance de metas políticas.

    Hay quienes dicen que el castrismo podrá buscar otras excusas si el
    embargo es abolido, pero no será ya, ante el mundo y ante el propio
    pueblo cubano, una excusa creíble. Otros dicen que el embargo es un
    mito, ya sea porque no se ha aplicado como se debe o porque el régimen
    logra siempre hallar todos los subterfugios para violarlo. Puede ser
    cierto. Sin embargo, la ley del embargo está oficialmente vigente junto
    con todas las demás leyes que supuestamente lo fortalecen. Si así es,
    ¿entonces a quién le sirve realmente? ¿A quién verdaderamente perjudica?

    Yo no tengo la verdad absoluta y puedo estar equivocado, pero les dejo
    todas estas interrogantes para que piensen por ustedes mismos, para que
    analicen seriamente, serenamente, sin fanatismos, si vale la pena
    mantener una política que evidentemente ha fracasado, mientras que el
    “muerto” a quien supuestamente iba a enterrar, aún goza de buena salud.

    Infoburo@aol.com

    http://www.elnuevoherald.com/2013/05/03/1468034/ariel-hidalgo-la-mano-dura-es.html