Alan Gross: Castro's prisoner
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    Juego de espías

    Juego de espías
    Mientras a cada paso por las calles de La Habana, usted se encuentra un
    afiche o una consigna por la libertad de los cinco espías, los habaneros
    nunca han visto el rostro de Ana Belén Montes.
    Iván García Quintero
    mayo 06, 2013

    Cuando usted camina por las calles de La Habana, lo habitual es
    encontrarse, cada medio kilómetro, un cartel o una valla publicitaria
    con los rostros de los espías cubanos presos en Estados Unidos (eran
    cinco, ahora son cuatro).

    O un lema de Fidel Castro diciendo “Volverán”. Desde edades
    preescolares, a los niños se les habla sobre los ’5 héroes’. Con
    frecuencia, en murales del sindicato o matutinos laborales, se recuerda
    la injusta ergástula de ‘los 5 luchadores antiterroristas’.

    El colmo es que en algunos partidos de béisbol, donde hace 54 años no se
    emiten comerciales, en una pausa los comentaristas charlan sobre los espías.

    La gente recibe un desmedido bombardeo informativo sobre el tema. A diez
    personas les pregunté, para ver hasta dónde conocían sobre el caso de
    los agentes cubanos presos en Estados Unidos.

    Onelio, taxista: “Nunca he entendido bien ese asunto. Pero creo que
    condenar a dos cadenas perpetuas a un hombre es demasiado”. Mireya,
    oficinista: “Ellos estaban en Estados Unidos para impedir actos
    terroristas contra Cuba”.

    Jorge, estudiante universitario: “El gobierno cubano no cuenta la
    historia completa. Eran doce agentes, siete colaboraron con el FBI y
    cinco no. Por la actitud de esos cinco, además de condecorarlos como
    héroes de la patria, las autoridades hacen una incesante campaña por su
    liberación”.

    En esa cuerda piensa el resto de los entrevistados. Unos más informados
    que otros. Los diez dijeron sentirse hastiados. “Esos espías me salen
    hasta en la sopa. Si hay un concurso de poesía, allí están los poemas
    enviados por Antonio Guerrero desde la cárcel”, confiesa un bodeguero.

    Para justificar la constante infiltración de espías al sur de La
    Florida, el régimen alega razones de seguridad nacional y de lucha
    contra el terrorismo. Como atenuante a los 5 agentes presos desde 1998
    en Estados Unidos (aunque René González ya se encuentra en libertad
    condicional), se alega que Fidel Castro envió un dossier a Bill Clinton
    con información recopilada por la Red Avispa, donde se alertaba a las
    autoridades sobre presuntas acciones terroristas en suelo norteño.

    Los medios nacionales manipulan descaradamente el tema. Sucede que el
    gobierno de Estados Unidos no considera terroristas a los cubanos
    anticastristas afiliados a diferentes organizaciones en Miami.

    Los Castro podrán tener motivos de peso al querer penetrar las
    organizaciones de exiliados. Pero eso se llama espionaje. Si te pillan,
    debes cumplir una sanción.
    Otro error de apreciación es suponer que Barack Obama administra Estados
    Unidos como los hermanos de Birán la isla. Obama no puede inmiscuirse en
    las sanciones promulgadas por tribunales de justicia.

    Estados Unidos es un estado de derecho. El presidente no tiene la
    potestad de alzar el teléfono y llamar a las prisiones donde se
    encuentran detenidos los agentes cubanos y pedirle al jefe del penal que
    los libere.

    Obama es el presidente de la nación, no el dueño de una finca. Los
    hermanos Castro, en cambio, sí gozan de esos privilegios. Gobiernan el
    país como si se tratase de un campamento militar.

    Alan Gross, el contratista estadounidense preso por introducir equipos
    satelitales a la comunidad judía local, puede ser liberado tras una
    decisión personal de Raúl Castro.

    Los medios cubanos no cuentan la historia completa de la Red Avispa. En
    Cuba, poco o nada se sabe del resto de espías que desertaron y
    colaboraron con el FBI.

    Tampoco se aclara si la misión del grupo era evitar acciones subversivas
    o desestabilizadoras contra Cuba por parte de organizaciones
    anticastristas de La Florida, por qué varios de sus agentes trabajaban
    en bases militares estadounidenses y enviaban material clasificado a la
    isla.

    En la prensa oficial no salen a la luz determinadas noticias
    relacionadas con espías. Es el caso de Ana Belén Montes, quien enviaba
    información secreta de altísimo nivel a los servicios especiales
    castristas.

    De origen puertorriqueño, Montes es conocida como la ‘Reina de Cuba’.
    Una estirada funcionaria de la Agencia de Inteligencia de la Defensa
    (DIA), que al mejor estilo de los tiempos de la Guerra Fría, enviaba
    mensajes de radio codificados al régimen cubano.

    Fue detenida en 2001 y condenada a 25 años, luego de un trato con la
    fiscalía. Lleva 12 años encarcelada. En la isla no se habla de ella. La
    ‘Reina de Cuba’ no existe para los cubanos.

    Según Héctor Pesquera, quien estuviera al frente del FBI en Miami, se
    piensa que en Tampa, Orlando y Miami, los servicios especiales de Castro
    en diferentes niveles, universidades y grupos anticastristas, tienen
    situados alrededor de 3 mil espías.
    Mientras a cada paso por las calles de La Habana, usted se encuentra un
    afiche o una consigna por la libertad de los cinco espías, los habaneros
    nunca han visto el rostro de Ana Belén Montes.

    Montes no le cuadra al aparato publicitario cubano. La información que
    manejaba la espía estrella de Fidel Castro no era precisamente sobre
    vuelos de avionetas que lanzaban octavillas sobre la capital.

    Era información secreta y estratégica de la inteligencia de Estados
    Unidos. Una buena pregunta sería saber qué hacían con esa información
    los servicios secretos criollos.

    http://www.martinoticias.com/content/article/22263.html