Alan Gross: Castro's prisoner
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    EEUU decidirá si Cuba sigue en lista de terrorismo

    23 de marzo de 2013•16:28

    EEUU decidirá si Cuba sigue en lista de terrorismo

    Un proceso que suele ser rutina en la burocracia de Washington pudiera

    tener importantes consecuencias para las estancadas relaciones entre

    Estados Unidos y Cuba: podría mejorarlas o quizás cerrarle la puerta a

    un acercamiento hasta el final de la era de los Castro.

    El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, debe decidir en las

    próximas semanas si aboga en favor de que el presidente Barack Obama

    saque a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo, una

    colección de enemigos de Washington que también incluye a Irán, Siria y

    Sudán.

    Autoridades cubanas han dicho desde hace mucho tiempo que la designación

    es injustificada y han expresado en privado a delegaciones

    estadounidenses que visitaron la isla recientemente que consideran la

    postura de Kerry como una prueba crucial para una mejoría en las

    relaciones. También han insinuado que la decisión pudiera afectar las

    discusiones sobre la liberación del subcontratista estadounidense Alan

    Gross, cuya detención en 2009 echó abajo las esperanzas de un deshielo

    diplomático.

    La inclusión en la lista no sólo significa la prohibición de vender

    armas a la isla, sino también otros bienes que pueden tener doble uso,

    como algunos equipos para hospitales. La designación exige además que

    Estados Unidos se oponga a cualquier préstamo a Cuba por parte del Banco

    Mundial y otras instituciones internacionales de crédito, entre otras

    medidas.

    Funcionarios federales de Estados Unidos concuerdan en que la

    recomendación, que Kerry debe hacer antes que se publique el informe

    anual del Departamento de Estado sobre el terrorismo el 30 de abril,

    está afectada por el enfrentamiento sobre Gross. El estadounidense fue

    condenado a 15 años de prisión en Cuba después de ser sorprendido

    transportando equipos de comunicaciones hacia la isla en forma ilegal

    mientras trabajaba como subcontratista de un programa de promoción de la

    democracia financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el

    Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés).

    Desde 1982 Cuba está en la lista de países que patrocinan el terrorismo

    y lleva 51 años bajo un embargo económico impuesto por Estados Unidos,

    razón por la que los turistas estadounidenses no pueden visitar esta

    isla de playas, música y ron. Sacar a Cuba de la lista no cambiaría esa

    situación.

    Los críticos dicen que la inclusión de Cuba en la lista tiene poco que

    ver con que la isla caribeña de gobierno comunista represente alguna

    amenaza real, y agregan que la lista se ha politizado tanto que es

    inútil. Corea del Norte fue sacada de ella en 2008 durante negociaciones

    sobre el tema nuclear que a final de cuentas fracasaron y nunca fue

    reintegrada. Pakistán, donde Osama bin Laden fue encontrado, no está en

    la lista en parte debido a su importancia estratégica.

    Philip Peters, veterano analista de asuntos cubanos del Instituto

    Lexington, un grupo de investigación con sede en Virginia, dijo que

    sacar a Cuba de la lista "tiene sentido… simplemente porque ha sido un

    alegato engañoso que Estados Unidos ha repetido durante muchos años…

    Eso mejoraría el ambiente".

    Pero otros se oponen a premiar a La Habana a menos que libere a Gross.

    "Desde hace mucho tiempo opino que nos conviene ver una mejoría en las

    relaciones con Cuba", dijo el representante Chris Van Hollen, demócrata

    de Maryland —donde vivía Gross_, quien viajó con una delegación de

    legisladores a La Habana el mes pasado. Pero "el primer paso tiene que

    ser la solución de la situación de Alan Gross".

    Sin embargo, las voces que piden un cambio en la política estadounidense

    hacia la isla se escuchan cada vez más alto.

    El mes pasado, el diario The Boston Globe atribuyó a fuentes del

    gobierno haber dicho que diplomáticos de alto nivel han decidido que se

    debe sacar a Cuba de la lista. Eso provocó que Victoria Nuland, portavoz

    del Departamento de Estado, dijera que "no hay planes en estos momentos"

    para ello, aunque no desechó explícitamente esa posibilidad.

    La semana pasada, un editorial del periódico Los Angeles Times pidió que

    se sacara a Cuba de la lista, y otros rotativos han expresado opiniones

    similares. El Grupo de Estudios Cubanos, una organización de exiliados

    con sede en Washington que defiende un acercamiento para promover

    cambios democráticos, publicó en febrero un libro blanco que solicita

    una reevaluación "apolítica" de la designación relacionada con el

    terrorismo.

    Aunque Kerry puede modificar la designación incluso después de su

    publicación por parte del Departamento de Estado, la permanencia de Cuba

    en la lista en abril ciertamente eliminaría las oportunidades de sacarla

    de ella en 2013.

    Un funcionario federal estadounidense que participa en las

    deliberaciones le dijo a The Associated Press que Kerry es quien

    decidirá en última instancia y nadie por debajo del secretario de Estado

    está en posición de pronosticar qué sucederá. "Todo está en el aire",

    dijo el funcionario.

    Pero otro funcionario del gobierno dijo que el retiro de Cuba de la

    lista será difícil de promover mientras Gross permanezca preso.

    "Es muy poco probable", dijo el segundo funcionario. "No hay consenso. Y

    el país que esté en (la lista) se queda ahí hasta que haya un consenso

    para sacarlo".

    Los funcionarios hablaron a condición de no ser identificados porque no

    están autorizados a discutir el asunto públicamente.

    Evidentemente, Cuba ha sido incluida en la lista de sospechosos de

    patrocinar el terrorismo porque alberga a miembros del grupo rebelde

    Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de la organización

    separatista vasca ETA y a unos cuantos estadounidenses prófugos de la

    justicia, muchos de los cuales viven en la isla desde la década de 1970.

    Pero mucho ha cambiado en los últimos años.

    A finales del año pasado comenzaron en La Habana conversaciones de paz

    entre Colombia y las FARC, e incluso Washington ha expresado esperanza

    de que el diálogo ponga fin a un conflicto que afecta a Colombia desde

    hace medio siglo.

    La ETA anunció un cese al fuego permanente en 2011 y Madrid no ha pedido

    abiertamente la deportación de ninguno de los fugitivos vascos. Cuba ha

    disfrutado de mejores relaciones en años recientes con España y

    Colombia, países que votan en la ONU contra la continuación del embargo

    estadounidense a la isla.

    En el gobierno del presidente cubano Raúl Castro, Cuba ha liberado a

    numerosos disidentes y ha comenzado a abrir su economía y sociedad,

    aunque sigue siendo un sistema político unipartidista que no permite que

    haya fuerzas de oposición legalmente autorizadas. Raúl Castro anunció en

    febrero que abandonaría el poder en 2018 y mencionó a un posible sucesor.

    La situación también podría estar madura en términos de la política

    estadounidense.

    Mientras estuvo en el Senado, Kerry fue un franco crítico de la política

    estadounidense hacia la isla y dijo que "ha fracasado manifiestamente

    durante casi 50 años". Pidió el fin de las restricciones a los viajes y

    se negó a liberar millones de dólares en fondos para el tipo de

    programas con los que Gross trabajaba.

    Su jefe, el presidente Obama, ya no tiene que preocuparse por la

    reelección ni por agradar a los cubano-estadounidenses, un importante

    grupo electoral en el crucial estado de la Florida.

    Ann Louise Bardach, veterana observadora de los asuntos cubanos y autora

    del libro "Without Fidel: A Death Foretold in Miami, Havana and

    Washington", cuya edición en español se titula "Sin Fidel", dijo que

    todos los vientos políticos parecen apuntar a un mejora de las

    relaciones, excepto la decisión de La Habana de mantener a Gross preso y

    tratar de canjearlo por cinco agentes cubanos que cumplen condenas de

    prisión en Estados Unidos.

    "De cierta manera ellos se equivocaron cuando apostaron por Alan Gross",

    dijo Bardach. "El gobierno cubano pensó: 'Qué idea tan brillante,

    tendremos un pagaré para canjear'. Pero no sabían que se verían en esta

    situación en que en Washington hay un impulso considerable hacia el

    cambio, pero debido a razones políticas, por el problema de Gross,

    Washington no puede actuar".

    ___

    Los periodistas Bradley Klapper y Jessica Gresko en Washington, y Peter

    Orsi en La Habana, de The Associated Press, contribuyeron a este despacho.

    http://noticias.terra.es/mundo/latinoamerica/eeuu-decidira-si-cuba-sigue-en-lista-de-terrorismo,ef8e2c9d5839d310VgnCLD2000000dc6eb0aRCRD.html