Alan Gross: Castro's prisoner
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    Judith Gross: “Estoy muy enojada con Cuba”

    Judith Gross: "Estoy muy enojada con Cuba"

    La esposa del subcontratista Alan Gross culpó al gobierno cubano "por

    detenerlo y por mandarlo a la cárcel"

    martinoticias.com

    diciembre 02, 2012

    Tres años después del arresto del estadounidense Alan Gross en Cuba por

    distribuir material de comunicaciones, su esposa Judith afirma que el

    régimen castrista no le da pista alguna sobre el futuro del arrestado.

    Este domingo por la tarde Judith Gross se manifestará una vez más frente

    a la Sección de Intereses cubanos en Washington, como ha hecho en varias

    ocasiones, a veces casi en solitario, frente a una verja que hasta ahora

    no se ha abierto.

    "Mi prioridad es que Alan cruce la puerta de casa. Eso es lo más

    importante", explicó en entrevista a la AFP vía telefónica. Pero treinta

    y seis meses después de la detención de su marido, que acabó condenado a

    15 años de cárcel, "sentimos que necesitamos hallar algún tipo de

    compensación", explicó.

    "Le pedimos al presidente (Barack) Obama, ahora que han pasado las

    elecciones, que se involucre en esto", añadió.

    Hace meses que Judith Gross no habla con la secretaria de Estado,

    Hillary Clinton, quien ha exigido numerosas veces públicamente la

    liberación de Alan.

    Visitó a su esposo, de 63 años, por última vez en septiembre pasado. El

    trato con ella siempre fue correcto, pero hermético.

    "No sé qué es lo que piensan los cubanos, lo he estado intentando

    averiguar desde hace tres años", explica.

    "Estoy muy enojada con Cuba por detenerlo y por mandarlo a la cárcel. Se

    trata de darle una lección a Estados Unidos", dijo.

    Alan Gross empezó a viajar a La Habana en marzo de 2009 y su esposa

    asegura que en el último viaje antes de la detención, el 3 de diciembre

    de ese año, ya había planteado abiertamente a su contratista,

    Development Alternatives (DAI), que tenía la impresión que lo estaban

    siguiendo en la isla.

    El gobierno, y en concreto la agencia de ayuda exterior Usaid, "debían

    tener alguna idea (del peligro) y fueron totalmente negligentes", explica.

    Pero Alan Gross era un especialista en ayuda a países subdesarrollados,

    con misiones en una cincuentena de países, reconoce su esposa.

    Alan aceptó inmediatamente la misión, contratada por la agencia de

    desarrollo Usaid, en cuanto supo que se trataba de ayudar con material

    informático a grupos judíos en la isla.

    "No es un hombre naif" insiste Judith, sino un entusiasta de la causa

    judía en todo el mundo.

    Gross había viajado antes a Cuba como turista. "Pensábamos ir algún día

    juntos", asegura Judith.

    http://www.martinoticias.com/content/judith-gross-alan-gross-cuba-/17160.html