Alan Gross: Castro's prisoner
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Archives
Recent Comments

    Cuba y Estados Unidos, algo más que una confrontación

    Obama, EEUU

    Cuba y Estados Unidos, algo más que una confrontación

    En Cuba avanza el tiempo y solo progresa la destrucción de las riquezas
    materiales

    Miriam Leiva, La Habana | 20/07/2012 10:55 am

    Barack Obama defendió las medidas ejecutadas respecto a Cuba mediante su
    discreción presidencial, en el programa de Oscar Haza del canal América
    TV, el 10 de julio pasado. Muy apropiado espacio para hacerlo, pues su
    amplia audiencia brindaba la posibilidad de llegar a cubanos y
    cubano-americanos de distintos puntos de vista, desde la mayoría que
    actualmente concuerda con facilitar los contactos y la ayuda familiar y
    de amigos, hasta la política y económicamente poderosa minoría
    anquilosada en el pasado. Demostró ser valiente y merece que los
    ciudadanos norteamericanos de origen isleño contribuyan a brindarle la
    posibilidad de continuar ampliando los contactos pueblo a pueblo.

    El Presidente dejó clara su posición si continuaba el inmovilismo y la
    represión… "Por eso es que digo que nosotros no vamos a ver grandes
    movimientos o una mejoría en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos,
    si los gobernantes cubanos continúan haciendo lo mismo una y otra vez"
    contestó al periodista según reportó France Presse (acá no tenemos
    acceso a la televisión de Estados Unidos, y los programas de Haza son
    muy atacados). Indudablemente, para quienes no tienen familiares o no
    pueden viajar a Cuba, resulta prácticamente imposible imaginar cómo
    malviven y piensan la mayoría de los cubanos, que se benefician
    extraordinariamente por la política realista de la actual Administración
    norteamericana, y encomian a Obama. Parece que les resulta imposible
    comprender cómo el flujo hacia Estados Unidos con retorno, así como las
    actividades culturales, científicas, religiosas, deportivas y otras de
    norteamericanos eclosiona en provecho de los conocimientos y la visión
    del mundo actual en un país con progresiva involución, en la época de la
    revolución del conocimiento.

    Las autoridades cubanas han tenido la oportunidad de corresponder
    facilitando la normalización de las relaciones, como sugirió Raúl Castro
    al asumir el poder en julio de 2006 y posteriormente. Sin embargo, del
    contencioso por el encarcelamiento del contratista Alan Gross se ha
    pasado a la intromisión propagandística en la campaña reelectoral de
    Obama, mientras el pueblo cubano admira y agradece las medidas del
    mandatario norteamericano que alivian la miseria hogareña, y favorece
    las iniciativas por cuenta propia. Esa política proactiva denota una
    evaluación realista de las condiciones actuales en Cuba y lleva a evocar
    la reconstrucción y la modernización, impulsadas por Estados Unidos
    entre 1898 y 1902, poco conocidas, pues la Republica se instauró en
    medio de grandes discusiones con los interventores por la Enmienda Platt
    y otros importantes asuntos políticos.

    Entonces Cuba había quedado destruida como consecuencia del aferramiento
    implacable de España a no perder la "joya de la corona" durante la
    guerra de independencia iniciada en 1895. La producción se afectó
    considerablemente; el principal rubro, la zafra azucarera de 1895
    alcanzó más de un millón de toneladas, pero la de 1896 fue de 225.221
    toneladas. La reconcentración en las ciudades y poblados dictada por el
    Capitán General Valeriano Weyler en 1896, con el propósito de privar de
    sustento y apoyo a las fuerzas insurgentes, en dos años se supone que
    ocasionó 287.000 defunciones, cuando la población total del país no
    llegaba a 1,5 millón de habitantes. Una de las primeras medidas de los
    interventores militares norteamericanos en 1898 fue el socorro a la
    población desplazada mediante la distribución de medicinas y alimentos,
    o como hiciera el General Wilson en Matanzas con la entrega a algunas
    familias de una yunta de bueyes, un arado, doce gallinas, un gallo y
    varios elementos más para el cultivo. También se emplearon muchos
    hombres en las cuadrillas de saneamiento y obras públicas por bajos
    salarios o raciones de comida.

    Entonces los cuarteles se convirtieron en escuelas; la facultad de
    medicina de la Universidad de La Habana se instaló en el antiguo cuartel
    de la guardia civil; el Archivo General de la Isla y la biblioteca
    pública, embrión de la Biblioteca Nacional, se ubicaron en el Cuartel de
    la Real Fuerza. En La Habana se realizaron grandes obras constructivas
    como la Avenida del Golfo —inicio de nuestro actual Malecón—, así como
    los edificios de la Academia de Ciencias y las Escuela de Artes y
    Oficios. Surgieron grandes parques, jardines públicos y amplias avenidas
    para las bicicletas y autos que sustituyeron a los carruajes. En todo el
    país barrenderos y funcionarios de salud pública realizaron una gran
    campaña de higienización, que abarcó la canalización de desagües y
    vertido de desperdicios. Se instalaron servicios sanitarios, que en la
    capital y Matanzas solo tenían el 10 % de las casas, importados de
    Estados Unidos y vendidos a precios módicos. Un extraordinario suceso
    fue el tranvía eléctrico extendido hasta los barrios de la periferia de
    La Habana. Con gran rapidez se ampliaron los sistemas de electricidad,
    telégrafo y teléfono, y poco a poco se comercializaron máquinas de coser
    y escribir, artículos de cocina, lámparas con bombillas eléctricas,
    ventiladores, y posteriormente fonógrafos, autos, radios y
    refrigeradores —llamados todos popularmente frigidaires.

    Gran repercusión tuvo la reforma de la educación pública, sobre todo
    primaria, auspiciada por el Gobierno militar norteamericano. En
    septiembre de 1898, el pedagogo H.K. Harroun fundó la organización Cuban
    Educational Association con el propósito de enviar maestros para
    estudiar a Estados Unidos comprometidos a retornar, del cual se
    beneficiaron también jóvenes de Puerto Rico. Para ello se dirigió a las
    universidades de su país, entre las que tuvo buena acogida. Aunque el
    proyecto fue rechazado inicialmente por insignes patriotas cubanos por
    temor a la americanización y por instituciones contrarias a la
    participación de mujeres por lesionar las buenas costumbres, los más
    destacados representantes de las letras como Enrique José Varona, Manuel
    Sanguilí, Rafael Montoro, Vidal Morales, Juan Gualberto Gómez, Carlos de
    la Torre y Esteban Borrero contribuyeron a la selección entre los más de
    2.500 maestros primarios existentes. Poco conocido es el aporte de la
    Universidad de Harvard con el curso gratuito de seis semanas a 1.273
    (más de la mitad mujeres. Boston se volcó a apoyarlo, de manera que
    entre abril y agosto de 1899 sus habitantes recaudaron 70.000 dólares
    para contribuir a sufragar los gastos. Transportados en barcos de la
    Marina, llegaron a principios de julio de 1900 a Cambridge, donde los
    hombres se alojaron en las habitaciones de estudiantes y las mujeres en
    casas privadas voluntarias. Los estudiantes de la universidad fueron los
    guías, traductores y asistentes, mientras sus profesores impartieron
    pedagogía, geografía, psicología, historia de Hispanoamérica y Estados
    Unidos, inglés y otras asignaturas.

    En la actualidad, las autoridades cubanas impiden acceder a los
    conocimientos a través de Internet, cuando los gobiernos de los países
    aliados en ALBA regalan ordenadores a los estudiantes de primaria,
    obviamente conectables a la red. Nuestros jóvenes no pueden participar
    en la "revolución de la educación universitaria" en los centros de
    Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y otros países, al igual que hacen
    masivamente chinos, vietnamitas, indios o brasileños, así como en los
    estudios universitarios gratuitos online que avanzan vertiginosamente,
    con los mejores profesores de las más encumbradas universidades del
    mundo, que enseñan a cientos de miles de alumnos, de manera cada día más
    eficiente en una economía del conocimiento.

    En Cuba avanza el tiempo y solo progresa la destrucción de las riquezas
    materiales, creadas por las laboriosas e inquisitivas generaciones
    forjadoras de la nacionalidad y los valores morales, cívicos y
    patrióticos. Reconocida la urgencia de poner en movimiento cambios
    estructurales por el presidente Raúl Castro en julio de 2007, emprendió
    escasas medidas fragmentadas, demostrativas de la renuencia de los
    dirigentes a sacudirse del inmovilismo timorato de perder el poder
    absoluto, por la incapacidad cultivada durante los decenios vividos en
    la burbuja del asentimiento de los subalternos, la carencia de los
    conocimientos y la desconexión de los avances del siglo XXI. El
    vertiginoso retroceso productivo y económico no puede achacarse más al
    bloqueo comercial y las supuestas agresiones del imperialismo yanqui.

    http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/cuba-y-estados-unidos-algo-mas-que-una-confrontacion-278630