Alan Gross: Castro's prisoner
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    Caso Gross: el último show de Fidel Castro

    Caso Gross: el último show de Fidel Castro

    Raúl sólo puede opinar de los temas de gobierno; pero lo relacionado con
    cualquier acercamiento o distanciamiento entre Cuba y los Estados
    Unidos, únicamente compete al señor Monarca en Jefe.
    Juan Juan Almeida
    mayo 14, 2012

    En la noche del 31 de Julio del 2006, el entonces secretario personal
    del Presidente de Cuba, Carlos Valenciaga, anunció por televisión que
    por "una crisis intestinal aguda, y una complicada operación
    quirúrgica", Fidel Castro delegaba, de forma provisional, los cargos de
    Primer Secretario del Partido Comunista y Presidente del Consejo de
    Estado, a manos de su hermano el General de Ejército Raúl Castro.

    Más tarde, el Comandante en jefe, acostumbrado a nadar en el lodo de la
    soberbia, anunció en el periódico Granma, que no se postularía a un
    nuevo mandato presidencial, y subrayó la necesidad de preparar
    "psicológica y políticamente" al pueblo para su ausencia. Todo parecía
    situarlo en un callejón con salida al cementerio.

    Y así, el ex Ministro de Las FAR, obcecado por el runrún de la filosofía
    oriental, y en especial del pescado en salsa mensí, asumió oficialmente
    las riendas del poder isleño el 24 de febrero de 2008 haciendo especial
    hincapié en que las "decisiones importantes" serían todas consultadas
    con su intrépido y avezado hermano Fidel.

    Desde entonces, el también longevo pero recién estrenado gobernante, se
    mueve como un alpinista que aferrado al avalung necesita asegurar cada
    una de sus decisiones. En el nuevo reparto actoral de una puesta que le
    apuesta al tiempo, Raúl sólo puede opinar de los temas de gobierno; pero
    lo relacionado con cualquier acercamiento o distanciamiento entre Cuba y
    los Estados Unidos, únicamente compete al señor Monarca en Jefe.

    La detención del contratista americano Alan Phillip Gross le viene como
    anillo al dedo, y posteriormente la sanción a 15 años de privación de
    libertad, por lo que bien pudiera ser un simple desparpajo aduanal, se
    convierten en los Christian Loubotin "Daffodile" sobre los cuales se
    trepa el extravagante Fidel, que habituado a inventar crisis y navegar
    sobre ellas, le sirven para llamar la atención, alimentando el viejo
    mito del sempiterno enemigo, y mantenerse vivo.

    Así se explica el por qué cuando la secretaria de Estado de los EEUU,
    Hillary Clinton, afirmó con solidez que el contratista estadounidense no
    era espía ni agente de inteligencia, y que debía ser una decisión del
    gobierno cubano liberarlo; La Habana juega el ajedrez en un tablero
    verdeo olivo. La Directora de la División USA del Ministerio de
    Relaciones Exteriores Josefina Vidal, cantinflea con premura de peón, al
    decir que el gobierno cubano está dispuesto a iniciar conversaciones con
    su homólogo norteamericano para normalizar las relaciones entre ambos
    países, y encontrar una solución humanitaria al caso del contratista
    preso. Por otro lado, el jefe de la Sección de Intereses de Cuba en
    Washington, el señor Jorge Bolaños, es usado como experimentado alfil
    para capear el temporal; hablando en tono festinado, sobre las
    condiciones de vida y del estado de salud del detenido Alan Gross. Como
    si estar preso en Cuba fuera igual que disfrutar de un All Inclusive
    Vacations&Resorts en Bora Bora.

    Jugador impertinente e impenitente pero con las baterías en "low", sin
    posibilidad de "full" el Comandante (Rey) prepara una reflexión, y con
    ello la penúltima actuación de la reina (El General). Alan Gross,
    cumplió su cometido, será liberado sin exigir nada a cambio.

    http://www.martinoticias.com/content/article/11155.html