Alan Gross: Castro's prisoner
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    Hará Cuba lo correcto con Alan Gross?

    ¿Hará Cuba lo correcto con Alan Gross?
    Publicado el Viernes, 13 Abril 2012 15:48
    Por Judith E. Gross*

    No hay nada más angustioso que la pérdida de un ser querido. El dolor se
    hace aún peor si no se logra cerrar ese capítulo, si no hay posibilidad
    de decir adiós, si no hay consuelo entre unos y otros.

    René González, uno de los cinco agentes de la inteligencia cubana
    -conocidos como los Cinco- condenados en Estados Unidos por espionaje y
    otros cargos relacionados, alcanzó la libertad bajo supervisión en Miami
    el pasado año después de 13 años de prisión. Una jueza federal autorizó
    recientemente una petición humanitaria de González para regresar con
    carácter temporal a Cuba para despedirse de su hermano, que tiene cáncer
    terminal en el cerebro y el pulmón. Espero que encuentren consuelo en su
    tiempo juntos.

    Cuando la jueza federal Joan Lenard respondió a la petición de González
    el mes pasado, pensé que ella tomó una decisión correcta y moral. Yo
    comencé a tener la esperanza de que el gobierno cubano respondería de
    manera similar a la situación de mi esposo, Alan Gross.

    Reconocido por Raúl Castro

    Alan ha permanecido encarcelado en Cuba desde el 3 de diciembre 2009 por
    proporcionar mejor acceso a Internet a tres comunidades judías de Cuba,
    como parte de su trabajo como subconstratista de la Agencia de EEUU para
    el Desarrollo Internacional (USAID). Alan no era y no es un espía, como
    el presidente cubano Raúl Castro ha confirmado públicamente. Entre las
    muchas otras diferencias entre González y mi esposo está que a Alan no
    le ha sido permitido aún decirle adiós a un ser querido, enfermo también
    en estado terminal.

    La madre de Alan tiene 89 años y un cáncer inoperable de pulmón. Ella
    anhela ver a su hijo. Hasta ahora, el gobierno cubano no ha decidido si
    corresponderá el gesto humanitario extendido a González. ¿Son los
    líderes de Cuba realmente tan fríos e indiferentes? ¿Por qué no van a
    permitirle a Alan el mismo privilegio humanitario concedido a González?

    Han existido recientemente motivos para pensar que Cuba estaría abierta
    a esa "reciprocidad humanitaria". Aunque Alan estuvo arrestado en Cuba
    sin cargos durante 14 meses y luego fue enjuiciado sumariamente y
    condenado, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno
    Rodríguez, le dijo a The New York Times en septiembre que no veía
    "ninguna manera en la que podemos avanzar hacia una solución del caso
    del señor Gross que no fuera desde un punto de vista humanitario y sobre
    la base de la reciprocidad".

    El mes pasado, la vicecanciller cubana Josefina Vidal le dijo a MSNBC:
    "Hemos transmitido al gobierno de Estados Unidos nuestra disposición a
    entablar un diálogo para buscar una solución en este caso sobre la base
    de una reciprocidad humanitaria y estamos a la espera de una respuesta".

    Cumpleaños a la vista

    Apenas unos días después de los comentarios de Vidal, Cuba recibió su
    respuesta: René González llegó a La Habana el 30 de marzo para visitar a
    su hermano que sufre, gracias a la orden humanitaria de la jueza Lenard.

    También me sentía esperanzada porque, a principios del mes pasado, mi
    esposo hizo una petición directa a Castro, pidiéndole un permiso similar
    para visitar Estados Unidos durante dos semanas y estar con su madre en
    lo que podría ser su último cumpleaños con vida. Alan se acababa de
    enterar de que su madre estaba perdiendo la batalla contra el cáncer de
    pulmón y su situación había empeorado.

    Alan y su madre, Evelyn, quien cumple 90 años el domingo, siempre han
    compartido un vínculo especial. Antes de su detención, hablaban varias
    veces al día. Sus llamadas telefónicas se llenaban de historias, chistes
    y muchas sonrisas. Desgraciadamente, esa tradición cálida ha cedido paso
    a llamada telefónica ocasional y desgarradora de un hijo que sabe que su
    madre se está desvaneciendo cada minuto que pasa. Sus risas se ha
    sustituido por las lágrimas. Veo la manera en que están atormentados por
    el hecho de que nunca puedan verse otra vez. Ambos reconocen que su
    destino está en manos de Castro, del mismo modo en que el destino de
    González correspondía a Lenard.

    Sin perder las esperanzas

    Esta semana estamos celebrando la Passover -la fiesta judía que
    conmemora la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto.
    Esto nos recuerda las luchas que nuestros antepasados ??encararon para
    experimentar la verdadera libertad. Como familia, no perdemos la
    esperanza de que Castro tomará la decisión honorable, valiente y
    humanitaria para permitirle a Alan visitar a su madre. El coro
    anticipado de respuestas de ambos lados -tratar de distinguir entre
    crímenes, setencias e incluso gobiernos- es irrelevante si la motivación
    de quien toma la decisión es puramente humanitaria, como fue la de la
    jueza Lenard.

    Las autoridades cubanas, en particular Castro, deben demostrar si son
    las personas humanitarias que dicen ser, seriamente interesadas ??en la
    reciprocidad y en honrar sus palabras -o si sus palabras son retórica
    vacía, destinadas todo el tiempo a engañar.

    Como la viceministra de Relaciones Exteriores dijo a MSNBC el mes
    pasado: Estamos esperando una respuesta.

    * Judith E. Gross es trabajadora social de un centro psiquiátrico en
    Maryland. Su esposo, Alan Gross, fue condenado el año pasado a 15 años
    de prisión en Cuba por "actos contra la independencia o la integridad
    terrtorial del Estado". CaféFuerte tradujo este artículo publicado
    originalmente en The Washington Post y lo reproduce por cortesía de la
    señora Gross.

    http://cafefuerte.com/cuba/noticias-de-cuba/politica/1765-hara-cuba-lo-correcto-con-alan-gross