Alan Gross: Castro's prisoner
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    La Iglesia en la cuerda floja

    Publicado el sábado, 03.24.12

    La Iglesia en la cuerda floja

    La visita del papa Benedicto XVI es motivo de gran regocijo para la
    Iglesia Católica cubana y para sus fieles, pero además de un enorme
    desafío representa un peligroso acto de equilibrismo
    Victoria Burnett y Randal C. Archibold
    The New York Times

    LA HABANA -- Apenas en los últimos días, con una visita inminente del
    Papa Benedicto XVI, el Reverendo Roberto Betancourt ha sido testigo de
    primera mano de la difícil posición de la Iglesia Católica de Cuba:
    ahora con mayor influencia que nunca, pero con dificultades para llenar
    sus bancos. Hay feligreses que entran libremente a la parroquia de
    Betancourt, la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad en el centro de
    La Habana, para depositar flores ante una efigie de la patrona del país,
    pero rara vez se quedan para la misa de Betancourt.

    "Ella cuida de mí, ella me da lo que necesito", afirmó Rosario
    Rodríguez, de 36 años, que se describió como católica y practicante de
    santería, quien dijo que estaba "demasiado ocupada" para asistir a misa.

    Ahora mismo han llegado manifestantes que la semana pasada estuvieron
    dos días en la iglesia de Betancourt, clamando por libertades políticas,
    hasta que fueron desalojados por la policía. Su expulsión impulsó a
    otros a criticar a la Iglesia por estar demasiado cerca del gobierno.

    "Este es un momento muy riesgoso", apuntó Betancourt sobre la necesidad
    de la Iglesia de equilibrar sus papeles como diplomático y guardián de
    los derechos del pueblo, "porque es el momento del que dependerá el
    futuro de nuestra misión con el pueblo cubano".

    Benedicto enfrenta un reto: la primera visita de un Papa desde la
    histórica visita de Juan Pablo II en 1998. El perfil de la Iglesia como
    una institución ha subido marcadamente en años recientes en medio de un
    brote de tolerancia religiosa que no se había visto desde el triunfo de
    la Revolución de 1959, con líderes eclesiásticos promoviendo libertades
    políticas y económicas, negociando la liberación de docenas de
    prisioneros políticos en el 2010 y brindando consejos para reestructurar
    la economía.

    Al mismo tiempo, la Iglesia ha enfrentado dificultades para atraer a mas
    feligreses y enfrenta críticas en el sentido de que sus lazos se han
    vuelto demasiado cómodos con el estrecho círculo de gente que toma
    decisiones en Cuba.

    "La Iglesia desafía discretamente al régimen, por lo cual éste no la ve
    como una gran amenaza", sostuvo Christopher Sabitini, alto director de
    estrategia en el Consejo de las Américas.

    En México, la primera parte de su viaje de cinco días por dos países, el
    Papa encontrará muchedumbres en uno de los países más católicos del
    planeta, las cuales probablemente acudirán a él en busca de palabras
    tranquilizadoras con respecto a la violencia que sacude al país.

    Sin embargo, en Cuba, uno de los países menos católicos —además de menos
    democráticos— de América Latina, la visita está más cargada. Se dice que
    el actual pontífice eligió la isla, que visitó en 1998 como alto
    consejero del Papa Juan Pablo II, para honrar los deseos de su
    predecesor de un cambio transformador y para promover la fe. Cuba
    también es uno de los pocos rincones de la Iglesia que no han sido
    sacudidos por escándalos de abuso sexual.

    El Papa Juan Pablo, nacido en Polonia, era conocido por su desdén hacia
    el comunismo, en tanto el Papa Benedicto, de Alemania, también ha
    demostrado su desagrado hacia ideologías que dejan poco espacio para la
    fe; Cuba fue ateísta oficialmente hasta comienzos de los años 90.

    Sin embargo, funcionarios del Vaticano dijeron que el Papa Benedicto no
    vendría con la intención de hacer arengas. Al mismo tiempo, en una
    entrevista publicada este jueves, el segundo funcionario de mayor
    importancia del Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, descartó
    insinuaciones en el sentido de que el gobierno cubano explotaría la
    visita del Papa. Bertone expresó su confianza en que la llegada del Papa
    "contribuya al proceso de desarrollo hacia la democracia".

    Incluso antes de su llegada, se está acumulando la presión en Cuba para
    que el Papa aborde el tema de los derechos humanos. Días después de que
    fue ocupada la iglesia de Betancourt, docenas de integrantes de las
    Damas de Blanco expresaron que la policía los había detenido durante
    varias horas el domingo pasado y les había advertido de que no se
    manifestaran durante la visita del Papa. El grupo ha exigido una reunión
    con Benedicto XVI, pero no ha recibido respuesta alguna.

    Funcionarios estadounidenses también albergan grandes expectativas
    respecto de la visita del Papa. Un funcionario de alto rango del
    Departamento de Estado anticipa que el Papa, en su reunión con el
    gobernante Raúl Castro, sacará a colación el caso de Alan Gross,
    contratista estadounidense encarcelado desde diciembre del 2009.

    Gross, quien trabajaba en un proyecto con financiamiento del gobierno
    estadounidense enfocado en el fomento de la democracia, fue declarado
    culpable de actuar para desestabilizar al Estado cubano después de que
    haber sido sorprendido suministrando equipos de telefonía satelital y
    otros aparatos de comunicaciones a organizaciones judías.

    La Iglesia Católica de Cuba ha participado desde hace mucho tiempo en un
    cauteloso acto de equilibrismo.

    Encabezada por el arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega y
    Alamino, la Iglesia se ganó elogios por negociar la liberación de
    docenas de prisioneros políticos en el 2010, pero muchos disidentes se
    molestaron porque estuvo de acuerdo con el gobierno en que esos
    prisioneros salieran del país, hacia España.

    En deferencia a la edad (84 años) y fragilidad del Papa Benedicto, su
    visita presenta un itinerario ligero y se clasificó como esencialmente
    pastoral.

    Funcionarios del país pronostican que asistirán cientos de miles de
    personas a una misa papal en la Plaza de la Revolución, donde Fidel
    Castro se estuvo dirigiendo a los cubanos durante varias décadas antes
    de enfermar en el 2006 y ceder el poder a su hermano.

    Un poco más de la mitad de la población de Cuba, de aproximadamente 11
    millones de habitantes, se identifica como católica, según el Pew Forum
    on Religion and Public Life, en comparación con el 85 por ciento de los
    mexicanos. De los católicos cubanos, cinco por ciento o menos asisten a
    la Iglesia y muchos practican la santería, extendido sistema de
    creencias que mezcla la religión yoruba de raíces africanas con el
    catolicismo. Para ellos, Nuestra Señora de la Caridad, o Nuestra Señora
    del Cobre, a la cual identifican como Ochún, es la deidad yoruba del
    amor, la fertilidad y el dinero.

    "El gran desafío pastoral de la Iglesia en este momento radica en
    aprovechar esta enorme manifestación de fe en la Virgen y evangelizar de
    nuevo al pueblo cubano", apuntó Betancourt. "Esa es una dura tarea
    después de medio siglo de descristianización".

    Victoria Burnett informó desde La Habana y Randal C. Archibold desde
    Ciudad de México. Gaia Pianigiani contribuyó con información desde
    Ciudad del Vaticano y Ginger Thompson desde Washington.

    http://www.elnuevoherald.com/2012/03/24/v-fullstory/1160445/la-iglesia-en-la-cuerda-floja.html