Alan Gross: Castro's prisoner
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    Intereses políticos tras visita papal

    Publicado el lunes, 03.19.12

    Intereses políticos tras visita papal
    Blanca Ruiz Anton
    Para El Nuevo Herald

    Ciudad del Vaticano -- Cuando un Papa viaja a un país invitado por los obispos de esa nación se considera como una visita apostólica o pastoral. Pero en cada una de estas visitas se pone en marcha una maquinaria de intereses políticos que va más allá de reforzar la fe del pueblo que funge como anfitrión.

    Desde el 26 al 28 de marzo, Benedicto XVI pisará suelo cubano. Y desde hace meses, los intereses pastorales y políticos de la visita no han faltado en las consideraciones sobre lo que será la segunda visita Papal a Cuba

    “Esta es una visita apostólica y como tal debemos recibirla”, aseguró Eduardo Delgado Bermúdez, embajador de Cuba ante la Santa Sede en un cuestionario respondido por escrito. “Sin lugar a dudas tendrá un gran significado para nuestro pueblo”.

    El cardenal Marc Ouellet, presidente de la Comisión para América Latina, aseguró en una entrevista en L’Osservatore Romano, el periódico del Vaticano, que “el principal objetivo de la visita del Papa a la isla caribeña es el de reforzar la fe de sus habitantes y quien piense lo contrario se equivoca”.

    No se trata de una simple visita de un líder religioso a una isla cualquiera. Cuba es un país muy particular. Su gobierno, dirigido por el Partido Comunista, fue oficialmente ateo hasta 1992 y todavía impone límites a las iglesias, especialmente a la católica. De hecho, no hay hospitales o escuelas católicas en la isla.

    Disidentes cubanos que han pedido reunirse con Benedicto XVI aseguran que “tienen miedo de que la visita sea manipulada y sirva como una legitimación del poder actual”. Pero dentro de la apretada agenda que Benedicto XVI llevará en la isla es muy poco probable, casi imposible, que incluya un encuentro con este grupo.

    Delgado asegura que “no está previsto ese encuentro” porque “en Cuba no hay disidentes, hay personas que utilizan ese calificativo para encubrir que realmente son asalariados del gobierno de los Estados Unidos en su política contra Cuba”.

    Tomás Moreno Fernández, profesor emérito de Historia de la Universidad de Granada en España, asegura que la decisión de Cuba de liberar a casi 3,000 presos en diciembre, poco después de que Benedicto anunciara su viaje a Cuba, fue “una muestra de buena voluntad por parte del gobierno cubano ante el próximo viaje”.

    No se espera que Benedicto condene el embargo de Estados Unidos contra Cuba, tal como lo hizo Juan Pablo II durante su visita de cinco días en 1998. Las pocas declaraciones sobre el embargo que ha hecho Benedicto XVI se dieron el 10 de diciembre del 2009, cuando recibió por primera vez a Delgado, entonces recién nombrado embajador en Roma. En ese encuentro con Delgado, Ratzinger declaró : “Como otros muchos países, su Patria sufre también las consecuencias de la grave crisis mundial que, añadida a los devastadores efectos de los desastres naturales y al embargo económico, golpea de manera especial a las personas y familias más pobres”.

    No se espera que el tímido Benedicto, cuyo carácter es radicalmente distinto al del carismático Juan Pablo II, se pronuncie en detalle sobre la política de la isla ni tampoco sobre el caso de Alan Gross, un subcontratista del gobierno de Estados Unidos encarcelado en La Habana desde diciembre del 2009.

    Moreno aseguró que sin duda “el mensaje del Papa en la isla apelará al respeto de los derechos humanos. Y esa llamada siempre demanda y exige algún tipo de respuesta positiva por parte de las autoridades cubanas”.

    “El Papa y la Iglesia con esta visita no tratan de legitimar un régimen político, sino de ayudar al pueblo cubano a poner las bases para facilitar su progresiva adaptación a unos cambios políticos, sociales y económicos que ya se prevén como ineludibles”, aseguró Moreno.

    Hasta ahora ni el Vaticano ni la Iglesia cubana han hecho ninguna petición particular como contrapartida al gobierno de la isla. Pero sin duda sería el momento de conseguir algo más que una foto histórica, posiblemente algunos avances a la libertad de culto, más acceso de la Iglesia a los medios de comunicación, escuelas católicas o la liberación de otros presos políticos.

    Delgado afirmó que en “Estados Unidos hay muchos cubanos que estoy seguro aprecian esta visita como un hecho positivo”.

    Sobre aquellos que están en desacuerdo con la visita, agregó que “están inspirados en el odio y en la frustración”.

    Alfonso Giordano, profesor adjunto del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Libre Internacional de Estudios Sociales Giudo Carli, de Roma, indicó que no cree que quienes no están de acuerdo con esta visita tengan odio en su corazón.

    “Sencillamente no les parece bien este viaje. Con estas declaraciones el embajador de Cuba está haciendo precisamente su trabajo de embajador de un país comunista”, aseguró.

    Tras la visita de Juan Pablo II en 1998 hubo algunos avances. La celebración del 25 de diciembre como Navidad se hizo oficial, se concedieron permisos para el ingreso de sacerdotes y miembros extranjeros de órdenes religiosas. También se autorizó la restauración de templos y otras instalaciones.

    http://www.elnuevoherald.com/2012/03/17/v-fullstory/1155672/intereses-politicos-tras-visita.html