Alan Gross: Castro's prisoner
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    Exiliados critican discurso de Castro

    Publicado el sábado, 12.24.11

    Exiliados critican discurso de Castro
    Juan Carlos Chavez
    jcchavez@elnuevoherald.com

    Miembros del exilio y activistas del sur de la Florida criticaron el
    reciente discurso de Raúl Castro sobre la situación interna de la isla.
    El viernes el gobernante cubano decepcionó a la sociedad civil que
    esperaba anuncios concretos sobre la libertad para viajar al extranjero
    y terminar con décadas de una política de permisos y autorizaciones
    innecesarias.

    En una sesión de un día de la Asamblea Nacional del Poder Popular,
    Castro se refirió en términos muy generales y vagos al tema de los
    viajes. Prefirió hablar de un proceso gradual y, en su lugar, anunció
    que se otorgarían indultos a unos 2,900 presos cubanos y a 86
    extranjeros de 26 países.

    Uno de los requisitos mencionados por Castro para las excarcelaciones de
    la población penal más joven es que estos demuestren que "mejoraron" su
    nivel cultural en la cárcel.

    En Miami, Omar López Montenegro, ejecutivo de la Fundación para los
    Derechos Humanos, adscrita a la Fundación Nacional Cubanoamericana, dijo
    que el anuncio de Castro deja más interrogantes que respuestas a las
    expectativas de la población.

    "Habría que seguir esperando una explicación sobre quiénes son estos
    presos, porque en Cuba muchos delitos comunes no lo son en otras partes
    del mundo", indicó López. "Además también habría que saber lo que
    significa que la gente se haya superado culturalmente durante su
    confinamiento". Aseguró que los indultos pueden ser parte de una
    maniobra política de los hermanos Castro para que el régimen se presente
    ante la comunidad internacional como un gobierno "dadivoso" en materia
    de asuntos humanitarios y mejoría de las condiciones de los presos.

    Cuba no incluyó en la lista de los que serían liberados al contratista
    estadounidense Alan P. Gross, condenado a 15 años de encierro.

    Gross fue arrestado en La Habana el 3 de diciembre del 2009. Trabajaba
    para Development Associates International, con base en el área suburbana
    de Washington D.C. El grupo fue contratado por la Agencia para el
    Desarrollo Internacional (USAID) para gestionar algunos de los programas
    que promueven la democracia y la sociedad civil en Cuba.

    Las autoridades cubanas acusan a Gross de distribuir teléfonos
    satelitales y otros equipos sofisticados de comunicaciones a grupos de
    judíos en Cuba y organismos no gubernamentales. Según Cuba, los
    proyectos de ayuda a la sociedad civil de USAID son una pantalla para
    financiar a la oposición interna en la isla y lograr cambios internos.

    El sábado, Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado de Estados
    Unidos, criticó que Gross, de 62 años, no figure en la lista de presos
    amnistiados, principalmente por la delicada situación de salud que
    presenta, explicó en un comunicado.

    "Estamos profundamente decepcionados y deploramos el hecho de que el
    gobierno cubano haya decidido no aprovechar esta oportunidad para
    incluir al señor Gross en esta liberación humanitaria de estas fiestas",
    sostuvo Toner. "Especialmente teniendo en cuenta su deterioro de salud,
    y para terminar con el largo calvario de su familia", añadió.

    Los familiares de Gross en Estados Unidos manifestaron sentirse
    profundamente devastados tras conocer que el contratista estadounidense
    no está incluido en la lista.

    "Saber que las autoridades cubanas han dejado pasar una vez más la
    oportunidad de liberar a Alan por razones humanitarias es devastador.
    Nuestra familia tiene el corazón roto", expresó Judy Gross, la esposa
    del contratista, en un comunicado enviado por correo electrónico a El
    Nuevo Herald. En sus declaraciones subrayó que su marido "ha perdido 45
    kilos en cautiverio, está cada vez más débil mentalmente y deprimido, y
    está perdiendo toda esperanza de volver a ver a su madre".

    Sobre el tema de la reforma migratoria en los próximos meses, ni el
    gobierno comunista ni la prensa cubana, bajo control del Estado, han
    precisado los alcances que podrían tener en caso de que ocurra.

    Desde que triunfó la revolución de Fidel Castro en 1959, el tema
    migratorio es uno de los que genera mayor controversia a ambos lados del
    Estrecho de la Florida. En Estados Unidos vive el 80 por ciento de los
    dos millones de cubanos que se marcharon de la isla, de forma legal o
    ilegal, y sus descendientes.

    Los cubanos, con un salario promedio de $20 al mes, sólo pueden viajar
    al exterior con una carta de invitación y requieren de un permiso de
    salida oficial conocido como la tarjeta blanca, que es válida por un
    máximo de 30 días y se emite sólo con el visto bueno de la Seguridad del
    Estado. Además deben pasar un proceso burocrático largo y costoso, de
    más de $500, sin contar el pasaje de avión.

    La cifra de cubanos en el extranjero a quienes se les ha negado el
    permiso para regresar se encuentra en el rango de los 67,000 a los
    200,000, según algunos estimados.

    Orlando Gutiérrez Boronat, miembro de la Asamblea de la Resistencia
    Cubana y secretario nacional del Directorio Democrático Cubano, declaró
    que Cuba siempre juega a lo mismo.

    "Hay una campaña de relaciones públicas generada por el régimen
    castrista para presentar a Castro como un reformista. Construyen ciertas
    noticias que no son", aseguró Gutiérrez.

    Ninoska Pérez Castellón, periodista de Radio Mambí y miembro del Consejo
    por la Libertad de Cuba, se mostró escéptica.

    "Todo es cuestionable", comentó. "Para mí Cuba no anunció nunca
    oficialmente una reforma. Pero si en algún momento aparece una reforma
    migratoria va a ser sólo un titular porque a la larga ellos siempre
    determinarán quién entra y quién sale", dijo Pérez.

    En noviembre la principal publicación católica de Cuba, Palabra Nueva,
    de la Arquidiócesis de La Habana, demandó abiertamente la
    flexibilización de la política migratoria que impide el libre tránsito
    de los cubanos que desean viajar al extranjero e impone limitaciones a
    los emigrados que desean visitar la isla. Fue una de las más severas
    críticas que se hayan escuchado recientemente contra el gobierno cubano.

    El artículo publicado en la revista fue firmado por su director, Orlando
    Márquez, una de las voces más prestigiosas de la Iglesia Católica en
    Cuba. En ese momento, Márquez añadió que la reformulación de las
    políticas debe contemplarse como un acto de justicia.

    Sin embargo el gobierno se ha referido por décadas a los cubanos que
    abandonan Cuba como "contrarrevolucionarios" y hasta "gusanos".

    Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia, cuestionó la manera
    en que las autoridades cubanas intentan corregir sus propios errores.
    Hace tres semanas Sánchez y medio centenar de exiliados cubanos
    realizaron una exhibición de fuegos artificiales a 12.5 millas de las
    costas de La Habana.

    El evento, llamado Luces de la Libertad, fue organizado en solidaridad
    con la disidencia interna y a favor de una democracia participativa.

    "Saludamos la liberación de cualquier persona, especialmente muchos de
    los que están encarcelados injustamente", declaró Sánchez. "Pero
    irónicamente, y mientras que esto se anuncia, la policía está arrestando
    a personas por razones de naturaleza política que están exigiendo
    precisamente las reformas que Cuba debería estar haciendo en este
    momento", acotó.

    Esta nota fue complementada con los servicios cablegráficos de El Nuevo
    Herald.

    http://www.elnuevoherald.com/2011/12/24/v-fullstory/1090119/exiliados-critican-discurso-de.html