Alan Gross: Castro's prisoner
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    Esposa de Gross cambia postura de cautela en el caso de su esposo

    Publicado el domingo, 12.04.11

    Esposa de Gross cambia postura de cautela en el caso de su esposo
    ERIKA BOLSTAD
    ebolstad@mcclatchydc.com

    En la acera del frente de la Sección de Intereses Cubanos, en la calle
    que va directamente a la Casa Blanca, decenas de personas han estado
    reuniéndose todos los lunes durante el último mes para exigir la
    liberación de un estadounidense encarcelado en Cuba desde hace dos años.

    Llueva, truene o relampaguee, los manifestantes sostienen carteles que
    rezan "Liberen a Alan Gross ahora" y cantan "Od Yavo Shalom Aleinu", una
    canción popular hebrea que se traduce como "La paz vendrá".

    Es imposible saber si los diplomáticos cubanos en el interior escuchan
    los pedidos para poner en libertad a Gross, de 62 años, de cuya
    detención en Cuba se cumplieron dos años el sábado. A pesar de todo, los
    manifestantes prometen regresar cada lunes a mediodía hasta que la paz
    llegue de verdad a Gross y su familia.

    "Esto se dirige a todos los que vienen manejando por 16 Street y
    piensan, 'Mmm, tal vez debería averiguar qué es lo que dicen' ", dijo su
    esposa, Judy Gross, de las protestas semanales, a las que ella acudió
    por primera vez la semana pasada. "Pero está claro que queremos que los
    cubanos sepan que no vamos a quedarnos con los brazos cruzados".

    Judy Gross tampoco tiene intenciones de seguir callada, y a medida que
    se acercaba el segundo aniversario del encarcelamiento de su esposo la
    semana pasada concedió entrevistas a The Miami Herald y otras
    publicaciones. Se trata de un marcado cambio respecto a su conducta
    anterior, cuando concedía pocas entrevistas y mantenía una postura
    relativamente discreta con la esperanza de conseguir la liberación de su
    esposo.

    Gross, ciudadano estadounidense, fue convicto en marzo de traer equipos
    de telecomunicaciones a Cuba. Él fue sentenciado a 15 años de cárcel.

    "Al principio manteníamos la mayor discreción posible porque eso era lo
    que nos aconsejaban, y que tratáramos de no molestar a los cubanos en
    absoluto", dijo Judy Gross. "Pero obviamente eso no ha funcionado, así
    que ahora estamos tratando de hacer más ruido. Y seguimos tratando de
    ser corteses".

    A veces, dijo Judy Gross, ella se pregunta si habrá estrategia alguna
    que funcione.

    "Una no sabe", dijo. "Es muy difícil llegar a los cubanos. Una
    simplemente no sabe qué es lo que quieren; ellos nunca nos han dicho
    realmente qué es lo que quieren".

    Pero ella está además subiendo el volumen en cuanto a sus críticas de la
    administración de Obama, y la aparente renuencia de las partes a ambos
    lados del Estrecho de la Florida para sentarse y tener conversaciones
    constructivas que consigan la liberación de su esposo.

    "El Departamento de Estado ha dedicado un montón de horas al caso, hay
    que decirlo", dijo, pero añadió que la administración de Obama "no ha
    movido un dedo en el asunto".

    "Al menos públicamente", dijo. "Yo no he recibido noticias de ellos ni
    una sola vez".

    Tampoco las ha recibido su suegra de 89 años, Evelyn Gross, quien
    escribió al presidente Barack Obama pidiéndole ayuda. Ella no ha
    recibido respuesta alguna de la Casa Blanca, dijo Judy Gross. El mayor
    miedo de su suegra es morir antes de que su hijo sea liberado de la cárcel.

    "Le es difícil hasta decir la palabra 'Alan' sin llorar", dijo Gross.
    "Le rompe a uno el corazón. Ella quiere ir a Cuba a verlo. Pero no creo
    que ella podría hacer ese viaje".

    La semana pasada, Evelyn Gross hizo público un video dirigido al
    presidente cubano Raúl Castro, pidiendo al dictador que suelte a su hijo
    por razones humanitarias.

    "Tengo cáncer del pulmón en ambos pulmones", dijo ella, "y es evidente
    que no voy a seguir viva durante mucho tiempo. Por eso quiero ver a mi
    hijo, quiero verlo regresar a casa, para que esté con nosotros. Él tiene
    dos hijos maravillosos, y una esposa maravillosa, y ellos lo necesitan
    desesperadamente".

    Judy Gross, quien visitó a su esposo por tercera vez en noviembre, dijo
    que su visita a Cuba más reciente fue difícil desde el punto de vista
    emocional. Contra su mejor juicio, ella le llevó tabacos a su esposo, lo
    único que lo alegró. "Me hubiera gustado poder quedarme y tratar de
    animarlo un poco, para ver si conseguía mejorarle el ánimo un poco",
    dijo Judy Gross.

    Su esposo ha perdido más de 100 libras durante su detención, pero ella
    dijo que recientemente había recuperado cinco libras, porque su artritis
    se ha hecho tan terrible que no puede hacer tanto ejercicio como hacía
    al principio. Ella puede enviarle los medicamentos que él necesita de su
    médico aquí, pero a él le sigue yendo mal en la cárcel.

    "Fue bueno y fue triste a la vez", dijo ella. "Fue muy bueno verlo, fue
    muy deprimente verlo en las condiciones en que se encuentra ahora. Así
    que no fue el tipo de visita en que uno puede sentarse y hablar sobre
    temas agradables y todo tipo de cosas. Más que nada, Alan habló
    expresando sus sentimientos de cólera y frustración. Lo cual está bien,
    él necesitaba hacerlo con alguien, así que mejor que haya sido yo que
    cualquier otra persona".

    Encarcelado en un hospital militar cubano, en una pequeña celda con
    otros dos prisioneros, Gross se enteró de que a una de sus hijas se le
    había diagnosticado cáncer del seno y a su madre cáncer del pulmón. Su
    esposa tuvo que vender la casa de ellos en Maryland y mudarse a lo que
    ella describió como "un apartamento de una sola persona' en Washington D.C.

    "Él está indignado con mucha gente diferente", dijo Judy Gross. "Él está
    indignado con los funcionarios cubanos porque pensaron que él era un
    espía, lo cual es completamente ridículo. Él está indignado con la
    compañía para la que él trabajaba, que no fue muy clara con él. Él está
    indignado porque él pidió que lo dejaran salir cuando su hija se operó
    de cáncer, y él prometió que regresaría. ¿Pueden creerlo? Él es así. Y
    él lo hubiera hecho. Y yo me hubiera puesto de rodillas ante él".

    Roberta Jacobson, la principal funcionaria estadounidense del
    Departamento de Estado a cargo de las relaciones EEUU-Cuba, dijo a un
    panel del Senado que la administración de Obama siempre ha seguido los
    pasos de la familia de Gross, pero añadió: "creemos que es hora de
    hablar en voz muy alta".

    "El señor Gross debería estar en su casa con su familia", dijo Jacobson,
    quien estaba frente a la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado en
    su audiencia de confirmación como subsecretaria de Estado para Asuntos
    del Hemisferio Occidental. "Hay enfermedades en su familia. Su propia
    salud se ha deteriorado mientras los cubanos lo mantienen prisionero, y
    él merece regresar a casa de inmediato".

    Gross, quien fuera acusado hace dos años por Cuba de conspirar para
    "destruir la revolución", fue condenado en marzo por crímenes contra el
    estado ys sentenciado a 15 años. La Casa Blanca dijo en ese momento que
    la sentencia "resume la injusticia sufrida por un hombre que estaba
    ayudando a aumentar el libre flujo de información a, desde y entre el
    pueblo cubano".

    Algunos legisladores cubanoamericanos, incluyendo a los senadores Bob
    Menéndez, demócrata de Nueva Jersey, y Marco Rubio, republicano de la
    Florida, han alegado que es hora de que Estados Unidos reconsidere su
    política que permite que los estadounidenses visiten más a Cuba y envíen
    más dinero a sus familias en la nación isleña.

    Gross es de hecho un rehén, dijo Menéndez a Jacobson en su audiencia de
    confirmación del 8 de noviembre frente a la Comisión de Relaciones
    Exteriores del Senado. Y la política de la administración permite que
    Gross continúe siendo usado como una ficha en las relaciones de EEUU con
    Cuba, dijo Menéndez.

    "No entiendo cómo se puede recompensar a un régimen por encarcelar a un
    ciudadano estadounidense", dijo. "No puedo entenderlo. Y tengo la
    esperanza de que alguien en el Departamento de Estado se despierte por
    fin y diga, 'saben qué, ustedes no van a recibir nada hasta que no
    acaben de soltar a ese estadounidense".

    Rubio, quien se opone a la confirmación de Jacobson como la principal
    funcionaria del Departamento de Estado a cargo de asuntos del Hemisferio
    Occidental, dijo que sus objeciones se basan en parte en la reacción de
    la administración de Obama ante la continuación del encarcelamiento de
    Gross en Cuba.

    "La situación de Alan Gross subraya la crueldad del régimen de Castro",
    dijo Rubio. "Básicamente, él está en la cárcel por entregar equipos de
    telecomunicaciones. Básicamente, él es un rehén a cambio de las
    concesiones de política exterior que ellos están buscando. Y creo que
    eso nos dice mucho sobre la naturaleza de ese régimen y la naturaleza de
    ese gobierno".

    http://www.elnuevoherald.com/2011/12/04/v-fullstory/1077772/esposa-de-gross-cambia-cautelosa.html