Alan Gross: Castro's prisoner
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    El goteo de presos cubanos

    El goteo de presos cubanos
    El anuncio que Raúl Castro hizo el viernes sobre la excarcelación de
    presos ha sido poco significativo
    26 DIC 2011 - 21:25 CET

    Los cubanólogos vaticinan que la Cuba de Raúl Castro prepara extensas
    medidas de gracia para celebrar la visita del papa Benedicto XVI, en
    marzo próximo. Y la predicción se basa, con razonamiento inverso, en lo
    poco significativo que ha sido el anuncio que hizo el viernes pasado el
    presidente cubano sobre excarcelación de presos, y en que nada dijo
    sobre aliviar las condiciones para dejar la isla.

    El general Castro, sucesor de su hermano, Fidel —para los restos ya
    convaleciente—, dijo ante la Asamblea Nacional que se liberaría a 2.900
    presos, entre los que había 86 extranjeros y, de ellos, 11 mujeres. La
    cifra es, sin embargo, modesta porque hay casi 80.000 inquilinos en las
    cárceles del régimen, amén de que casi todos los que van a ser liberados
    habían cumplido al menos dos terceras partes de su condena, en algunos
    casos de hasta 20 años.

    En la medida de indulto se exceptúa un grave y largo etcétera que
    incluye espionaje, terrorismo, asesinato, narcotráfico, pederastia, robo
    con violencia, violación y corrupción de menores. Y de la cuestión
    migratoria solo dijo que habría cambios en la política imperante,
    fuertemente restrictiva, pero pudo haber dejado para mayor gloria
    vaticana la concreción de los mismos. La llamada tarjeta blanca, que
    permite salir de la isla, es uno de los bienes más codiciados por
    cubanos tanto del interior como de Miami.

    En el frente de las relaciones con Washington hay, si acaso,
    endurecimiento, porque en la lista de indultados no figura el
    contratista de EE UU Alan Gross, que fue condenado en su día a 15 años
    por actividades subversivas, lo que tanto el interesado como fuentes
    diplomáticas de su país niegan vigorosamente.

    Raúl Castro atavió la medida con el habitual lenguaje triunfalista del
    tenor de que era prueba de la "generosidad y fortaleza de la
    revolución", a la que no había correspondido, añadió, la Administración
    del presidente Obama.

    La Iglesia católica cubre con su cauteloso manto la política
    miniaperturista de Castro el Menor, y eso, en correcta vaticanología,
    debería significar que algún día la mies será mucho mayor; y, quizá,
    todo esto ocurra en marzo, cuando se cumplan 400 años de la
    sacralización de la Virgen del Cobre, patrona de la Gran Antilla.

    http://internacional.elpais.com/internacional/2011/12/26/actualidad/1324931135_711171.html