Alan Gross: Castro's prisoner
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    La tragedia no denunciada sobre el represivo régimen comunista en Cuba

    La tragedia no denunciada sobre el represivo régimen comunista en Cuba

    Cuba –según lo que se escucha, ve o lee en algunos medios de
    comunicación– es un lugar que ha permanecido incólume frente al
    empobrecimiento ocasionado por el embargo de Estados Unidos.
    Ultimamente, se oye que Cuba está intentando promocionar audaces
    reformas, no solamente en economía, sino también en lo social ("¡Acaba
    de permitir que los homosexuales se casen!"). El pueblo aún baila.
    16 de November de 2011

    Pero la realidad de Cuba se parece poco a la narrativa sobre la pequeña
    isla valiente. La penuria de Cuba no tiene nada que ver con la decisión
    de Estados Unidos de no comerciar con la isla comunista, sino con que la
    isla sea comunista en primer lugar. Si el comunismo produjo miseria en
    Europa y Asia (donde la mitad de Alemania y Corea se quedaron estancadas
    bajo la represión mientras que sus mitades capitalistas prosperaban en
    libertad económica y política), ¿por qué iba a ser diferente el
    resultado en el Caribe?

    El comunismo es una tragedia humana, esclaviza el alma al tiempo que no
    produce suficientes bienes para el pueblo que penosamente lo sufre. Los
    países comunistas son grandes prisiones; las fronteras deben cerrarse
    para evitar que la gente escape. Y dentro de ese infierno, hay pequeños
    círculos donde se intensifica la represión. Sea el Gulag, el campo de
    reeducación o, en el caso de Cuba hoy en día, palizas públicas a manos
    de las turbas del gobierno para aquellos que se atreven a decir lo que
    piensan.

    Raúl y Fidel Castro RuzPodría pensarse que un periodista querría
    informar sobre ello, especialmente cuando —como es el caso de la Cuba de
    hoy —el pueblo ha decidido finalmente arriesgarlo todo y salir a las
    calles a expresar su oposición. La realidad, sin embargo, es otra vez es
    todo lo contrario.

    En la Cuba de hoy, hay un movimiento disidente creciente y dinámico,
    encabezado por un grupo de mujeres llamado Las Damas de Blanco.
    Originalmente organizado por las esposas de presos políticos, ahora ha
    galvanizado a otros para que pierdan el miedo y expresen sus
    sentimientos anticomunistas en público.

    Sus actos son dignos. Marchan a misa con ramos de flores los domingos, a
    veces se paran en las plazas y cantan consignas o se reúnen en sus casas.

    La represión que el régimen comunista de Cuba ha desatado en contra de
    estas pobres mujeres es cualquier cosa menos digna. Matones del gobierno
    transportados en autobús para la ocasión las han capturado, empujado,
    arañado y golpeado. En una oportunidad, en la ciudad de Santiago de
    Cuba, a estas mujeres las desnudaron hasta la cintura y las arrastraron
    por las calles. En otro caso, las mordieron. La fundadora del
    movimiento, Laura Pollán de 63 años de edad, murió en prisión el mes
    pasado y sus restos fueron devueltos a su familia solamente después de
    que fuese incinerada.

    Aunque es exasperante, entendemos por qué los periodistas establecidos
    en La Habana son reacios a informar sobre dichas historias, difundir
    estos sucesos o sobre la generalizada realidad insensibilizadora del
    comunismo. Si lo hacen, los mandarían en el siguiente avión (a un
    destino que a cualquier cubano le encantaría, por supuesto). Como la
    bloguera cubana Yoani Sánchez, caso raro porque se le permite decir lo
    que piensa y recibe palizas sólo ocasionalmente, publicó el mes pasado
    en la revista Foreign Policy:

    La disyuntiva de los corresponsales extranjeros –popularmente
    conocidos como 'colaboradores extranjeros'– es o bien hacer concesiones
    en lo que informan a fin de permanecer en el país o contar la realidad y
    exponerse a ser expulsados. Los medios de comunicación internacionales
    más importantes quieren estar aquí cuando el tan esperado 'Día Cero'
    llegue – el día en que el régimen de Castro por fin abandone la
    historia. Desde hace años, los periodistas han trabajado para mantener
    sus puestos para estar aquí presentes y poder enviar sus reportajes con
    dos páginas de fotos, testimonios de personas emocionadas e informes
    sobre coloridas banderas ondeando por todos lados.

    Pero ese escurridizo día se ha sido posponiendo una y otra vez.
    Mientras tanto, las mismas agencias de noticias que informaron sobre los
    acontecimientos de la plaza Tahrir o sobre los combates en Libia
    minimizan el impacto de determinados eventos en Cuba o simplemente
    guardan silencio para conservar su permiso de residencia en el país.
    Esta mordaza es mucho más dramática entre aquellos periodistas
    extranjeros con familia en la isla a la que tendrían que abandonar o
    desarraigar si su acreditación fuese revocada. Los crueles empleados
    públicos del Centro de Prensa Internacional (CPI) conocen bien los
    delicados hilos del chantaje emocional y los manejan a placer una y otra
    vez.

    Sin embargo es injusto señalar solamente a la prensa. La administración
    Obama tampoco ha hecho nada para exponer la difícil situación de los
    cubanos, incluso durante la actual ola de represión contra las Damas de
    Blanco.

    Dos razones se dan para este tratamiento blando. Puede que el presidente
    Obama no quiera complicar el caso de Alan Gross, un americano de
    Maryland que Cuba ha tomado como rehén. Gross fue enviado a Cuba en 2009
    por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
    (USAID) para configurar la conectividad a internet para la menguante
    comunidad judía de Cuba. Fue detenido en diciembre de 2009 y ha sido
    condenado a 15 años por el delito de traer teléfonos satelitales y
    computadoras portátiles a Cuba. Además el presidente Obama quiere
    establar contacto con los hermanos Castro.

    Nosotros en la Fundación Heritage concordamos con Churchill y Reagan en
    que no se debe apaciguar a la tiranía. Tenemos una orgullosa historia de
    resistencia frente al comunismo, incluyendo la variedad caribeña, una
    iniciativa liderada durante décadas por gigantes como Lee Edwards,
    presidente de la Fundación del Monumento a las Víctimas del Comunismo.

    Hoy martes 15 de noviembre hablaremos sobre estos temas en dos eventos
    organizados por la Fundación Heritage, el primero dedicado a Cuba y el
    segundo al comunismo. Véalo aquí online.

    En el primer evento a las 10 am (ET), presentaremos el discurso de
    apertura de la Representante Ileana Ros-Lehtinen (R, FLA), presidenta
    del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, así
    como un panel con lo último sobre Cuba.

    En el segundo evento, que sigue a las 11 am (ET), echaremos la vista
    atrás en el 20º aniversario de la caída de la URSS, antiguo protector de
    Cuba, junto a un panel de expertos de la Fundación Heritage y con el
    distinguido erudito especializado en la Unión Soviética, el profesor
    Richard Pipes.

    El colapso de la Unión Soviética fue una gran victoria, pero la
    supervivencia del régimen de Castro y la creciente ola de autoritarismo
    en Rusia, nos debería recordar que no todos los logros de 1991 están
    afianzados. Así que, además de celebrar el regreso de la libertad a la
    Europa del Este, vamos a ver cómo las lecciones e inquietudes de hace
    dos décadas son relevantes en la actualidad.

    Por Mike González - Heritage Libertad

    http://www.elojodigital.com/contenido/10260-la-tragedia-no-denunciada-sobre-el-represivo-regimen-comunista-en-cuba