Alan Gross: Castro's prisoner
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    La coartada del embargo

    Publicado el viernes, 09.30.11

    La coartada del embargo
    Oscar Espinosa Chepe

    El lastimoso espectáculo sobre el llamado bloqueo a Cuba por Estados
    Unidos, repetido año tras año, comenzó el 14 de septiembre con la
    acostumbrada conferencia de prensa en el Ministerio de Relaciones
    Exteriores. Este vigésimo show tiene como siempre por objetivo hacer una
    campaña de propaganda con motivo de la presentación de un proyecto de
    resolución titulado "Necesidad de poner fin al bloqueo económico,
    comercial y financiero, impuesto por los Estados Unidos de América
    contra Cuba", que será sometido a votación en la Asamblea General de la
    ONU el 25 de octubre.

    En esta ocasión, la conferencia de prensa fue dada por el viceministro
    de Relaciones Exteriores Abelardo Moreno, en vez del titular que lo ha
    hecho todos los años. La disminución del perfil del ponente podría
    indicar el agotamiento de esta maniobra y su pérdida de credibilidad. El
    funcionario repitió los manidos y gastados argumentos, señalando que los
    daños a la economía cubana, causados por el supuesto bloqueo de Estados
    Unidos ascienden a 975 mil millones de dólares, sin brindar elementos
    sobre como surgió tan voluminosa cifra. En lugar de esto expresó a
    título personal, con un alto grado de autosuficiencia, que los daños del
    "bloqueo" rebasaban los mil millones de dólares.

    Desde ahora comenzará una amplia propaganda en el país para tratar de
    demostrar que el desastre nacional y el hecho de estar al borde del
    precipicio, como señalara el presidente Raúl Castro, son consecuencias
    del embargo norteamericano y de las maquinaciones de Estados Unidos
    contra Cuba. Dejan a un lado que ese país, según las estadísticas
    cubanas, es el quinto socio en el comercio de bienes, habiendo exportado
    desde 2001 más de 4.0 miles de millones de dólares a la isla. A su vez
    es el primer exportador de alimentos desde hace años. En las tiendas de
    venta en divisas pueden encontrarse productos de todo tipo, incluyendo
    carnes de pollo y cerdo, confituras, cereales, manzanas, arroz, leche
    polvo y una larga lista de otros productos. Asimismo, Estados Unidos es
    la principal fuente de remesas, por un monto estimado en alrededor de
    $850 millones anuales. Además, producto de las medidas flexibilizadoras
    implantadas por el presidente Obama, ha ocupado el segundo lugar en el
    origen de los visitantes, en particular miembros de la comunidad
    cubanoamericana, que ascendieron a más de 327,000 en 2010.

    En realidad, todavía quedan muchos absurdos obstáculos interpuestos
    entre las relaciones de ambos países, que deberán vencerse para que las
    relaciones económico-comerciales fluyan normalmente. Pero sí resulta
    evidente que es una completa falacia la propaganda oficial de culpar de
    la crisis que consume la sociedad cubana desde hace tantos años a las
    dificultades en las relaciones con el vecino del norte.

    A partir de la mencionada conferencia de prensa todas las penalidades
    del pueblo cubano y de la calamitosa situación afrontada por la
    población serán achacadas al famoso bloqueo. Si no hay comida, la culpa
    la tiene el bloqueo; si el transporte no funciona, la culpa la tiene el
    bloqueo; si los hospitales y escuelas están en un estado deplorable y la
    industria nacional no sobrepasa el 43.0% del volumen de producción del
    año 1959, la culpa la tiene el bloqueo; si el país aceleradamente se
    autodegrada material y espiritualmente, ello es consecuencia del
    bloqueo; si el país es hoy más dependiente del exterior que antes de
    1959, es producto del supuesto bloqueo. Y así un rosario interminable de
    problemas y desgracias que tratan de justificarse con la coartada del
    bloqueo, cuando son el resultado de la obstinada aplicación de un modelo
    económico, político y social disfuncional que ha llevado a Cuba al caos.

    Habría que preguntar quién fue el culpable de la destrucción de la
    industria azucarera cubana, y de que hoy el monto de las zafras
    equivalga a lo obtenido a finales del siglo XIX; a quién se le ocurrió
    la Ofensiva Revolucionaria de 1968, cuando se destruyó la pequeña
    iniciativa privada, que ahora se pretende rehabilitar; quién promovió el
    latifundio estatal e hizo a Cuba dependiente en un 80.0% de la compra de
    alimentos en el exterior; quién destruyó la ganadería; quién inventó los
    maestros emergentes e integrales y trazó una política de subestimación
    de los técnicos medios y trabajadores calificados; quién ha fragmentado
    la sociedad cubana e impuesto un sistema de dualidad monetaria, promotor
    de diferencias sociales. La lista sería interminable, pero la respuesta
    es una sola. El totalitarismo ha causado el caos. Debería hacerse una
    valoración de los daños enormes que este sistema ha hecho en más de 52
    años y dejar de buscar el enemigo en el exterior.

    Con un bloqueo ficticio, el régimen ha tratado siempre de justificar el
    desastre nacional y utilizar el argumento de la supuesta agresión
    externa para reprimir a quien intente protestar. Los regímenes
    totalitarios necesitan un enemigo externo para cultivar el odio y un
    nacionalismo insano para implantar el terror y un clima de miedo.
    Lamentablemente, en ocasiones las administraciones norteamericanas
    facilitaron este pretexto utilizado para engañar sobre todo a la opinión
    pública internacional.

    La coartada del embargo ha sido y es oxígeno para el gobierno cubano.
    Muchos ejemplos se podrían citar para demostrarlo. Últimamente, con el
    fin de contrarrestar las inteligentes decisiones de la Administración
    Obama e impedir que el Congreso levantara las prohibiciones a los
    norteamericanos para viajar a Cuba, que tuvieron ciertas posibilidades
    de materializarse antes de las elecciones de medio término en noviembre
    del 2010, fue artificialmente creado el incidente de la detención de
    Alan Gross con la intención de paralizar el mejoramiento de las
    relaciones entre ambos países. Ahora mismo, las autoridades cubanas han
    creado otra delicada situación con el fracaso de la visita del destacado
    político Bill Richardson, a quien luego de propiciar el viaje a Cuba, no
    dejaron visitar al contratista en la cárcel.

    Si la comunidad internacional desea sostener una posición justa y
    equilibrada en la discusión del 25 de octubre en la Asamblea General de
    la ONU, al mismo tiempo de solicitar el término del embargo
    norteamericano a Cuba debería demandar a las autoridades cubanas que
    levantara el bloqueo impuesto a su pueblo durante décadas, que tantas
    penurias y miseria le ha causado.

    Economista y periodista independiente cubano.

    http://www.elnuevoherald.com/2011/09/30/v-fullstory/1034821/oscar-espinosa-chepe-la-coartada.html