Alan Gross: Castro's prisoner
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    El caso Gross congela la diplomacia entre EEUU y Cuba

    El caso Gross congela la diplomacia entre EEUU y Cuba

    La reciente visita a La Habana del gobernador de Nuevo México, Bill
    Richardson, para gestionar la liberación del subcontratista
    norteamericano Alan Gross, es vista como el último en una cadena de
    malentendidos, pasos equivocados y gestos percibidos como desaires.

    Rolando Cartaya/ Especial para martinoticias 16 de septiembre de 2011
    Foto: Caricaturas de Garrincha

    El diario The New York Times recapitulaba este viernes como tras un
    breve período de acercamiento, en el primer año de la presidencia de
    Barack Obama, la diplomacia entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba
    ha recobrado la temperatura glacial que la caracterizó durante 50 años.

    En un reportaje de Damien Cave titulado Americans and Cubans Still Mired
    in Distrust, [Estadounidenses y cubanos aún empantanados en la
    desconfianza] el Times evalúa el fracaso de la reciente visita a La
    Habana del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, para gestionar
    la liberación del subcontratista norteamericano Alan Gross, como el
    último en una cadena de malentendidos, pasos equivocados y gestos
    percibidos como desaires.

    Revela el diario que Richardson incluso tenía el visto bueno del
    Departamento de Estado para ofrecer a La Habana dos concesiones: una,
    permitir que un espía castrista de la red Avispa --René
    González—regresara a la isla sin cumplir una sentencia suplementaria de
    tres años de libertad supervisada, una vez extinguida, su sentencia
    principal; la segunda y más importante: un proceso encaminado a sacar a
    Cuba de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo.

    No fue suficiente, dice el diario neoyorquino, lamentando que de nuevo
    el modus operandi en las relaciones bilaterales sea el del resentimiento
    y la desconfianza. El Times toma como punto de giro del retroceso el
    arresto de Alan Gross en Cuba en diciembre del 2009.

    Recuerda que antes, en el primer año del presidente Obama las reuniones
    entre funcionarios de ambas partes fueron más frecuentes, y hasta visitó
    la isla el diplomático estadounidense de más alto rango desde 2002, la
    subsecretaria de Estado Adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental
    Bisa Williams; en ese tiempo, Cuba eliminó un impuesto del 10 por ciento
    a las remesas, y revela el rotativo que incluso después de la detención
    de Gross, funcionarios de los dos países iniciaron conversaciones para
    construir y operar conjuntamente un hospital rural en Haití.

    La idea–refiere el autor citando fuentes diplomáticas-- surgió tras el
    arrasador terremoto en Haití en enero de 2010. Cuba aprobó entonces
    rápidamente una solicitud de Washington para permitir que sus aviones
    atravésaran el espacio aéreo cubano para transportar a las víctimas a la
    Florida. Estados Unidos respondió con elogios públicos sobre la
    cooperación de Cuba y la labor de sus médicos en la isla vecina.

    Un editorial de la Voz de los Estados Unidos mencionaba por esos días el
    impulso recibido desde la mayor de las Antillas, y la colaboración entre
    Cuba y Estados Unidos, en la recuperación posterior al sismo, y
    concluía: "Debemos continuar buscando áreas en las que la cooperación
    entre nuestras dos naciones pueda apoyar las labores de socorro en Haití".

    Esos avances condujeron a la idea de una relación más formal, y de
    preparar conjuntamente un nuevo hospital para zonas rurales de Haití.
    Sería construido y equipado con ayuda americana, pero el personal de
    salud sería cubano. El Times, que cita a funcionarios estadounidenses,
    dice que durante varios meses las charlas fluyeron sin problemas, y que
    casi habían concluido cuando las viejas sensibilidades resurgieron.

    La Habana puso nuevas condiciones: "Queremos hacerlo, pero ustedes
    tienen que dejar de reclutar a los médicos de nuestras brigadas", en
    referencia a un programa creado por el presidente George W. Bush, y
    continuado por Obama, para ayudar al personal cubano de la salud que
    intenta abandonar las misiones en el exterior.

    Agrega el diario neoyorquino que después que la administración Obama
    indicara que no eliminaría el programa, los funcionarios cubanos se
    indignaron por un evento en el que a su juicio no se había aquilatado
    bien la labor de sus médicos en Haití. Por último, pocos días antes de
    que fuera sellado un acuerdo sobre el hospital rural, Cuba exigió la
    construcción de un segundo centro hospitalario en Puerto Príncipe, a un
    costo de millones de dólares. Eso mató el proyecto, apunta el Times.

    Desde entonces, la relación ha continuado marchitándose. Funcionarios
    estadounidenses observan que Cuba perdió este año una buena
    oportunidad, mientras la Casa Blanca y el senador John Kerry ejercían
    presión para recortar los fondos de los programas pro democracia de
    Estados Unidos para la isla.

    Si Alan Gross hubiese liberado entonces --indicaron al reportero del
    Times fuentes estadounidenses-- los programas se habrían ajustado para
    que se dirigieran menos a debilitar el gobierno cubano, y más a ayudar a
    fortalecer la sociedad civil de la isla. Al final, el Congreso mantuvo
    casi intactos los fondos y los objetivos de los programas cubanos de la
    Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, esos
    que –según el New York Times-- el gobierno de los hermanos Castro
    considera "subversivos para su soberanía y su autoridad".

    http://www.martinoticias.com/noticias/cuba/El-caso-Gross-congela-la-diplomacia-entre-EEUU-y-Cuba-129972263.html