Alan Gross: Castro's prisoner
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Archives
Recent Comments

    Caminando en círculos: la vida cotidiana de Alan Gross

    Gross, Represión

    Caminando en círculos: la vida cotidiana de Alan Gross

    "Se está esforzando por mantenerse sano y en forma", dice la defensora
    de los derechos humanos Sarah Stephens

    Tracey Eaton, Washington | 20/06/2011

    Alan Gross camina en círculos dentro de su celda en la prisión cada
    mañana, antes del desayuno. Calcula que camina cinco millas al día y se
    considera "un gran aficionado", tras perder 94 libras desde que las
    autoridades cubanas lo encarcelaron en diciembre de 2009.

    "Se está esforzando por mantenerse sano y en forma", dijo la defensora
    de los derechos humanos Sarah Stephens.

    Stephens encabezó una delegación que visitó a Gross el 9 de junio en el
    hospital militar cubano donde está cumpliendo una sentencia de 15 años
    por delitos contra el Gobierno socialista.

    Stephens es directora del Centro para la Democracia en las Américas
    (CDA), una organización de Washington, D.C., que se opone a la política
    norteamericana hacia Cuba. Había estado buscando permiso para ver a
    Gross desde que las autoridades lo arrestaron por llevar equipos de
    comunicaciones de alta tecnología a Cuba, en el marco de un programa de
    la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

    "Creo que fue importante que nos concedieran una visita", dijo Stephens
    en una entrevista. "Significa algo. No es que esté a punto de que lo
    vayan a dejar en libertad, pero creo que en realidad debemos tomar en
    serio el progreso que pueden lograr personas que no son funcionarios,
    personas que se preocupan en ambos lados".

    En todo caso, esas visitas contribuyen a "mantener la conversación" y
    subrayan "el deseo de Alan de que no lo olviden".

    Otros miembros de la delegación fueron Jane Harman, una ex legisladora
    demócrata y ahora presidenta del Woodrow Wilson International Center for
    Scholars; Donna Brazile, estratega del Partido Demócrata, y David
    Dreyer, empleado del CDA y ex director adjunto de Comunicaciones de la
    Casa Blanca durante el Gobierno del presidente Bill Clinton.

    Gross, un trabajador de desarrollo internacional de 61 años, domiciliado
    en Maryland, dijo a los visitantes que estaba ansioso por salir en
    libertad, pero "claramente no ha perdido el sentido del humor", dijo
    Dreyer en una entrevista.

    "Tiene un sentido del humor maravilloso. Le dijo a Donna Brazile que
    predecía que si Sarah Palin conseguía la nominación (como candidata
    republicana a la presidencia), era muy probable que eligiera a una
    persona con excelentes calificaciones para ser vicepresidente. Y Donna
    le preguntó por qué decía eso. Y él respondió que cuando Sarah Palin
    renuncie a mediados de su mandato porque le han ofrecido un trabajo
    mejor, querrá estar segura de que el país queda en buenas manos".

    Dreyer dijo que Gross también le preguntó cómo les iba a los Washington
    Redskins, y conversó con Brazile sobre mariscos ya que "ella es de Nueva
    Orleáns y quería hablar de mariscos y de todo lo que tuviera que ver con
    mariscos".

    "Recordó la vez que fue a comer mariscos en un bar —en el restaurante
    Clyde's, en Washington— con su esposa y cómo lo disfrutó".

    Gross expresó una profunda preocupación por su familia. Su madre y una
    de sus hijas padecen de cáncer.

    "Nos habló de su madre, que habló con él por teléfono y le dijo que
    estaba perdiendo la fe. Le aconsejó que escribiera la palabra 'fe' en un
    papel y se lo pusiera en el bolsillo, de modo que la fe siempre la
    acompañara".

    Cuando le preguntaron cómo estaba Gross, Dreyer respondió: "Se veía
    mucho mejor de lo que pienso que me vería yo después de cinco segundos
    en la cárcel, por no decir después de 19 meses, pero su cautiverio le ha
    cobrado un precio muy alto a él y a su familia. Se veía delgado y
    demacrado. Nos expresó su ferviente deseo de que lo dejen en libertad y
    regresar a casa y a Estados Unidos de América".

    "Hubo momentos en la conversación en que expresó tristeza e ira. Habló
    del precio que este cautiverio le ha cobrado a su familia. Su madre y su
    hija están muy enfermas. Eso lo preocupa".

    La entrevista tuvo lugar en una sala frente a la celda de Gross. Estaba
    vestido de civil, no con el uniforme de la cárcel.

    "Hablamos de su salud, de sus condiciones de vida, de la forma en que
    pasa los días, si recibe noticias de Estados Unidos", dijo Dreyer.
    "Habló de las visitas que le ha hecho su esposa; las visitas consulares
    mensuales de la Sección de Intereses de Estados Unidos, y otros
    visitantes de los Estados Unidos, entre ellos el presidente Carter, el
    senador (Carl) Levin y la congresista Barbara Lee. Habló de esas cosas".

    Las autoridades cubanas le permiten a Gross hablar por teléfono con su
    esposa, Judy, una vez a la semana. Además, ella lo ha visitado dos veces
    desde su arresto.

    Stephens dijo que Gross, que tenía sobrepeso cuando fue arrestado, trata
    de mantener la salud.

    "Dijo que camina cinco millas todos los días antes del desayuno, y
    estamos hablando de cinco millas en círculos dentro de su celda. Se
    considera un gran aficionado".

    Los visitantes entregaron un paquete de regalos que contenía barras
    energéticas y materiales de lectura, entre ellos la revista People y
    Havana Nocturne: How the Mob Owned Cuba… and Then Lost It to the
    Revolution (La Habana nocturna: cómo la mafia era dueña de Cuba… y luego
    la Revolución se la quitó), un libro de T.J. English publicado en 2008.

    "Ese paquete se preparó bien porque cuando le preguntamos cómo pasa los
    días, dijo que pasa mucho tiempo leyendo", dijo Dreyer. "Así que llevar
    materiales nuevos, incluso la revista People, probablemente fue lo
    correcto".

    Miembros de la delegación pidieron ver a Gross durante una reunión con
    el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez.

    "No teníamos que recibir el permiso de Estados Unidos", explicó
    Stephens. "En la reunión con el canciller, creo que fueron la (ex)
    congresista Jane Harman y Donna Brazile las que hicieron la petición, y
    Bruno dijo: está bien, estudiaré el asunto. No prometo nada. Y dos días
    después, vinieron y dijeron: sí. Así fue cómo sucedió. La petición se
    concedió sin condiciones ni restricciones. Sencillamente, se concedió".

    Dreyer dijo que la visita tuvo "dos dimensiones".

    "Primero, fue humanitaria. Es un norteamericano que ha estado en
    cautiverio desde diciembre de 2009. Desde entonces, cada vez que el
    Centro para la Democracia en las Américas ha hecho un viaje a Cuba,
    nuestras delegaciones han preguntado por él, han pedido verlo.

    "En un viaje anterior, le llevé un libro y una nota firmada por el
    rabino que compartimos. En este viaje, le llevé una carta firmada por el
    rabino y por cada miembro de nuestra congregación que estuvo presente en
    el servicio religioso del sábado antes de que saliéramos".

    Una segunda razón de la visita, indicó Dreyer, fue llamar la atención
    sobre los esfuerzos por liberar a Gross.

    "Obviamente, gran parte de la acción que está transpirando entre los dos
    gobiernos está sucediendo por encima de nuestro nivel salarial. Pero si
    más información y más atención a este caso pueden mover las cosas en
    ambos lados, entonces esperamos contribuir a ese proceso".

    El rabino David Shneyer, de la congregación Am Kolel en Maryland,
    proporcionó el libro, que está relacionado con la Cábala, que se define
    como "un sistema medieval y moderno de teosofía, misticismo y
    taumaturgia judía, marcado por la creencia en la creación a través de la
    emanación y un método cifrado de interpretar las Escrituras".

    Cuando le preguntaron sobre las condiciones que tiene Gross en la
    prisión, Stephens dijo:

    "Mejores, mucho mejores de lo que eran al principio. Sale un rato al
    aire libre. Le dan permiso para salir a un pequeño jardín o algo así por
    la tarde, a veces por la noche".

    Dreyer dijo que eso no significa que Gross desee prolongar su estadía en
    la cárcel.

    "Las cosas han mejorado para él, pero nos aclaró y estoy seguro de que
    quería que se lo dejáramos bien claro a ustedes, que no está cómodo allí
    y que quiere volver a casa".

    La visita de la delegación duró poco más de dos horas.

    "No se le puso fin oficialmente", dijo Stephens. "Terminó más o menos
    naturalmente".

    http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/caminando-en-circulos-la-vida-cotidiana-de-alan-gross-264347