Alan Gross: Castro's prisoner
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    Alan Gross lucha por sobrevivir en cárcel cubana

    Alan Gross lucha por sobrevivir en cárcel cubana

    El contratista estadounidense cumple en la isla una condena de 15 años
    de prisión por llevar a Cuba equipos de comunicación satelital.

    martinoticias.com 20 de junio de 2011

    El contratista estadounidense Alan Gross ha perdido 94 libras de peso
    desde que las autoridades cubanas lo encarcelaron en diciembre de 2009 y
    luego lo condenaron a 15 años de prisión.

    La defensora de derechos humanos Sarah Stephens, dijo que Gross, de 61
    años, se esfuerza a diario por "mantenerse sano y en forma" y antes del
    desayuno que la dan en la cárcel camina el equivalente a cinco millas
    cada mañana dentro de su celda.

    Stephens, directora del Centro para la Democracia en las Américas, una
    organización estadounidense que se opone a la política de Washington con
    Cuba, viajó a la isla al frente de una delegación que visitó poco más de
    dos horas al contratista en el hospital militar donde por ahora cumple
    su sentencia.

    La activista, que estuvo buscando permiso del gobierno cubano para
    visitar al prisionero desde que fue arrestado, dijo que fue importante
    obtener la autorización a fin de "mantener la conversación" y subrayar
    "el deseo de Alan de que no lo olviden".

    Stephens visitó Cuba en compañía de Jane Harman, una ex legisladora
    demócrata y ahora presidenta del Woodrow Wilson International Center for
    Scholars; Donna Brazile, estratega del Partido Demócrata, y David
    Dreyer, ex director adjunto de Comunicaciones de la Casa Blanca durante
    el Gobierno del presidente Bill Clinton.

    Según Dreyer, Gross no ha perdido su sentido del humor en la cárcel
    aunque expresó gran preocupación por su familia, ya que su madre y una
    de sus hijas sufren de cáncer.

    Dreyer precisó que el contratista se veía mucho mejor de lo que
    esperaba, pero destacó que "su cautiverio le ha cobrado un precio muy
    alto a él y a su familia. Se veía delgado y demacrado. Nos expresó su
    ferviente deseo de que lo dejen en libertad y regresar a casa y a
    Estados Unidos".

    También reveló que hubo momentos en que Gross expresó tristeza e ira y
    en la conversación "habló de las visitas que le ha hecho su esposa; las
    visitas consulares mensuales de la Sección de Intereses de EE.UU. y de
    otros visitantes estadounidenses, entre ellos el presidente Carter, el
    senador (Carl) Levin y la congresista Barbara Lee.

    El gobierno cubano le permite al prisionero hablar por teléfono una vez
    por semana con su esposa, Judy, quien ha podido visitarlo dos veces
    desde que lo encarcelaron.

    Dreyer indicó que la visita a Gross tuvo dos dimensiones, una
    humanitaria, ya que se trata de un estadounidense que ha estado en
    cautiverio desde hace más de año y medio, y la otra fue para llamar la
    atención sobre los esfuerzos que se hacen a fin de obtener que lo liberen.

    http://www.martinoticias.com/noticias/cuba-alan-gross-124190924.html