Alan Gross: Castro's prisoner
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    Los ‘agentes’. Presente y futuro

    Opinión

    Los 'agentes'. Presente y futuro
    Omar Rodríguez Saludes
    Oviedo 23-03-2011 - 1:15 pm.

    En lugar de buscar el diálogo y la reconciliación, el régimen inocula el
    miedo que paraliza y deshumaniza las relaciones humanas.

    En menos de un mes, con la misión de recalcarle a la opinión pública
    internacional y al pueblo cubano que la oposición pacífica es indecente
    y mercenaria y que responde a intereses de los Estados Unidos, el
    régimen castrista ha sacado a relucir a cuatro "agentes encubiertos"; y
    lo ha hecho, evidentemente, calculando bien el momento y los efectos.

    Llama la atención que los dos primeros informantes de última hora
    (Carlos Serpa Maceira y Moisés Rodríguez), fueran sacados a la palestra
    el 24 de febrero, un día después que los Castros ordenaran la oleada
    represiva que debía impedir la conmemoración del primer aniversario de
    la muerte de Orlando Zapata Tamayo.

    Los otros dos "agentes" dieron sus testimonios a raíz del enjuiciamiento
    y condena a 15 años de cárcel del contratista estadounidense Alan Gross,
    y de conmemorarse el octavo aniversario de la Primavera Negra. Todo
    esto, mezclado con la excarcelación de varios miembros del grupo de los
    75, a quienes se mantenía aún tras las rejas por no aceptar el destierro
    a España.

    El régimen era consciente de que estos días —casi un mes— serían
    negativos: para desviar la atención y tratar de ganar credibilidad,
    lanzó al ruedo a sus "agentes" con el ya gastado discurso de
    desprestigiar y descalificar.

    Divide y vencerás es el proverbio que aplica la dictadura. Su arma
    política más eficaz ha sido y será crear desconfianza. Es la
    desconfianza la que enferma, la que penetra en la mente del individuo
    para que éste vea nubes grises por doquier y se acomode en el mundo de
    la aceptación y el inmovilismo.

    Es cierto que en Cuba aún hay muchos que creen en estos fantasiosos
    guiones de espionaje al estilo de aquella serie televisiva, En silencio
    ha tenido que ser. Pero en estos guiones no hay espacio para los
    "agentes" que por chantaje y miedo aceptan vestirse de verde olivo y
    recitar el libreto redactado en Villa Marista. A fin de cuentas, a la
    Seguridad del Estado no le cuesta nada colgar en el pecho de cualquier
    pelagatos una medallita que le acredite veinte años de gloriosos
    servicios como agente infiltrado en las filas del enemigo.

    El caso de Odilia Collazo, agente Tania

    Para nada es nueva la utilización del chivato o informante servil que
    ratifica lo que el régimen afirma. Estos correrán, eso sí, la suerte de
    quienes les antecedieron. Su gloria será efímera; el desprecio de
    muchos, eterno. Hasta quienes al momento del destape eran sus amigos,
    incluso familiares, se alejarán. Esa será la verdadera recompensa.

    Recuerdo ahora el caso de la otrora disidente Odilia Collazo Valdez,
    quien hasta marzo de 2003 presidió el Partido Pro Derechos Humanos de
    Cuba. Lili —como también se le conocía—, al aflorar como la "agente
    Tania" en los juicios sumarísimos contra los 75 opositores de la
    Primavera Negra, fue rechazada por sus familiares, amigos y vecinos más
    cercanos, un hecho que me consta y del que me percaté a través de la
    prensa que recibía en la celda de máxima seguridad de la Prision Kilo 8
    de Camagüey, donde me hallaba confinado.

    Pobre Lili: en ninguna de las imágenes de estrellato que le dedicaron en
    la prensa escrita y televisiva se le vio junto a miembros de su
    famillia. Ni siquiera su hija posó a su lado. En la primera visita que
    recibí en prisión, mi esposa me confirmó lo que ya yo sospechaba. Toda
    la familia de Odilia Collazo le dio la espalda. Tal vez Lili se consuele
    ahora asumiendo que su familia es la revolución.

    El desprecio familiar de la familia Collazo tiene origen en una traición
    que va más allá que la que le hizo Odilia-Tania a la oposición. Porque
    lo que Odilia-Tania traicionó fue la memoria de su padre. Esto es lo más
    triste. Muchas jabas tuvo que cargar su madre, con los hijos a cuesta, a
    la prisión de La Cabaña, donde su esposo, el padre de Lili, estuvo a la
    sombra durante años.

    "Él fue un preso político", me repetían, con mezcla de orgullo y dolor,
    no solo Lili, sino tambien su madre y sus hermanos. Sin embargo, la
    destapada Tania creyó otra cosa cuando un agente de la seguridad del
    Estado le reveló, durante una conversación informal, que su padre había
    sido "uno de los nuestros". Quien servil le sirve a la dictadura, miedo
    tendrá en su alma.

    El régimen, que se atrinchera en el poder cuando lo que urge es diálogo
    y reconciliación, en vez de sembrar amor en el corazón de los cubanos,
    ha preferido inocular el miedo que paraliza, rompe y deshumaniza las
    relaciones.

    Espero el día en que estos "agentes" manifiesten su arrepentimiento ante
    una Comisión de la Verdad que ayude a una transición no violenta hacia
    la democracia y abra las puertas, por fin, al futuro de nuestra patria.

    http://www.diariodecuba.com/opinion/3739-los-agentes-presente-y-futuro