Alan Gross: Castro's prisoner
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    Alan Gross y la “ciberguerra”

    CUBA-EEUU

    Alan Gross y la "ciberguerra"
    Por Dalia Acosta

    LA HABANA, 13 mar (IPS) - La pena de 15 años de prisión al ciudadano
    estadounidense Alan Gross, a quien Cuba imputó el delito de "actos
    contra la independencia o la integridad territorial del Estado", es
    parte de un nuevo capítulo del conflicto entre La Habana y Washington,
    que ahora se libra en el ciberespacio.

    Cuba sostiene que Gross hacía llegar tecnología a grupos de la oposición
    política interna, incluidos periodistas independientes y otros líderes
    de esos sectores de la sociedad civil cubana que han concentrado sus
    actividades antigubernamentales en Internet y las redes sociales.

    De acuerdo con Estados Unidos, Gross es una persona de "buena voluntad",
    que ha ayudado a mucha gente en el mundo y cuya actividad en Cuba se
    limitaba a entregar computadoras y celulares a organizaciones judías
    para mejorar sus condiciones de comunicación y acceso a la información.

    Un comunicado oficial, divulgado por la televisión estatal cubana el
    sábado 12, indicó que durante la vista oral del juicio, los días 4 y 5
    de este mes, "el acusado reconoció haber sido utilizado y manipulado por
    la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid)
    subordinada al Departamento de Estado" (cancillería) de Estados Unidos.

    En el momento de su detención en Cuba, el 3 de diciembre de 2009, Gross
    trabajaba para la empresa Development Alternatives (DAI), con sede en
    Bethesda, al norte del distrito de Washington, que se dedica a ejecutar
    proyectos de desarrollo en otros países y es contratada, entre otros,
    por la Usaid.

    Según el comunicado cubano, las pruebas presentadas en el juicio
    demostraron la participación directa de Gross "en un proyecto subversivo
    del gobierno de Estados Unidos" contra esta isla caribeña, "mediante el
    empleo de sistemas de infocomunicaciones fuera del control de las
    autoridades para promover planes desestabilizadores".

    "La familia Gross está devastada por el veredicto y dura sentencia
    anunciada hoy por las autoridades cubanas. Habiendo pasado 15 meses en
    una cárcel de Cuba, Alan y su familia han pagado un enorme precio
    personal por el prolongado conflicto" entre los dos países, dijo a la
    prensa el abogado del estadounidense, Peter Kahn.

    En tanto, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados
    Unidos, Tommy Vietor, consideró que la sanción añade "otra injusticia al
    suplicio de Alan Gross" y reiteró un llamado a La Habana para la
    liberación inmediata e incondicional del preso que, según Washington,
    sólo ayudaba a la comunidad judía cubana.

    La divulgación de la condena a Gross coincidió con el anuncio de un
    nuevo capítulo de la serie documental "Las razones de Cuba", emitida por
    la televisión estatal. La siguiente entrega, "Mentiras bien pagadas", se
    dedicará la noche de este lunes 14 al "financiamiento para la
    ciberguerra de Estados Unidos contra la isla", dijeron fuentes oficiales
    cubanas.

    El sitio web Cubadebate sostiene que el nuevo episodio ahondará en las
    formas que supuestamente emplea Washington para financiar a presuntos
    líderes de la sociedad civil y a periodistas independientes, que se
    expresan sobre todo por medios electrónicos y reciben instrucciones para
    tratar temas cubanos con "una orientación contrarrevolucionaria".

    "El documental ofrecerá, además de informaciones desclasificadas por el
    gobierno cubano, detalles sobre las partidas presupuestarias que recibe
    la agencia gubernamental Usaid, de los Estados Unidos, con fines
    subversivos contra Cuba", añadió Cubadebate, que se autodefine como un
    sitio web "contra el terrorismo mediático".

    Finalizado el proceso a Gross y cuando aún se esperaba la sentencia, la
    televisión cubana transmitió otro capítulo de "Las razones de Cuba",
    también dedicado a demostrar cómo el gobierno estadounidense introduce
    tecnología de comunicaciones en este país caribeño para promover
    "acciones subversivas".

    En ese programa, un joven especialista en telecomunicaciones relataba
    que fue captado en 2007 por una organización estadounidense que le
    proporcionó cuatro antenas satelitales camufladas como tablas de surf
    para que creara redes de comunicación ilegales en Cuba.

    El traslado del conflicto bilateral al ciberespacio cobró fuerza cuando
    el año pasado Wikileaks divulgó un cable transmitido por la Sección de
    Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) en el que, además de
    criticar a la oposición política, el titular de esa representación
    diplomática reconocía el impacto social que pueden jugar otros sectores,
    como los blogueros.

    "Debemos continuar abriendo Cuba a la era de la información" con el fin
    de "ayudar y estimular a las generaciones más jóvenes de cubanos en la
    búsqueda de más libertades y oportunidades", aseguraba el cable fechado
    el 15 de abril de 2009 y firmado por Jonathan Farrar, entonces jefe de
    la SINA.

    La sentencia de Gross parece cerrar, además, las puertas a una
    flexibilización de la política de sanciones de Estados Unidos contra
    Cuba, una posibilidad que se manejó con fuerza cuando fue investido
    presidente Barack Obama, en enero de 2009, pero que desde el año pasado
    ha sido descartada por altos funcionarios del gobierno cubano de Raúl
    Castro.

    Gross podría interponer un recurso de casación ante el Tribunal Supremo
    de Cuba contra la pena impuesta, sostuvo el comunicado oficial. La
    fiscalía había solicitado 20 años de reclusión, el castigo máximo del
    Código Penal por el delito imputado.

    http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=97760